Tanto para el hombre que quiere cortejar y no sabe por cuál de las dos mujeres decidirse, como la mujer que escucha la propuesta de dos jóvenes que le agradan pero en cada uno encuentra tanto afinidades como desaciertos, tomar la decisión suele ser bastante complicado.
Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
No quieren hacerlo "al cara y sello" porque resultaría bastante inapropiado. Tampoco pueden hacerlo bajo parámetros poco razonables como "la que primero caiga" o "el que más invite".
Por eso se preguntan cuáles deben ser los aspectos a evaluar para darle claridad a sus ideas, sus sentimientos y alejar la duda en el momento de establecer una nueva relación.Expertos opinan al respecto qué preguntas hacerse para que no se desvíe de lo que realmente quiere o se vaya solo por espejismos.
Lo que no debe hacer
1. Estar con los dos como si se tratara de una competencia. Es bueno frenar a tiempo invitaciones y detalles para no ilusionar. Al final tendrá que rechazar a uno de los dos y el golpe será más fuerte.
2. No se trata de que hagan sus apuestas. Usted no está esperando el mejor postor, así que no puede evaluar quién la quiere más respecto a la cantidad de obsequios y detalles que pueda recibir de ellos. Recuerde que no todo lo que brilla es oro.
3. Elegir el que más le gusta físicamente. Aunque esta variable es importante, existen otras que no puede descuidar. Por eso es importante que evalúe con cuál de los dos tiene más afinidades.
4. Escoger la pareja por lo que le diga su amigo o su amiga. Nada de eso. Usted más que nadie es quien debe tomar una decisión, pues no puede dejarle todo a un juicio de valor de uno de sus mejores amigos cuando ellos sólo conocen lo exterior.
Señales que le aclaran el camino
1. Sume gustos, sentimientos, empatía.
2. No se deje llevar por la persona que más presiona.
3. Evalúe qué tan importante le resulta a esa persona lo que usted desea o necesita.
4. Pregúntese ¿Qué tan feliz quiere que esté esa persona? ¿Cómo se lo demuestra?
5. Usted suele ser la prioridad en este momento para él, sin descuidar el resto de su vida.
¿Qué errores no cometer tras esa elección?
1. Generar expectativas en la persona que no elegí, esperando una respuesta que tal vez nunca llegue.
2. Creer que la persona que elegí es la persona perfecta y no se encontrarán dificultades.
3. Dejar nuestra felicidad en manos de esa persona, olvidándonos de los intereses propios.
4. Hablar maravillas de la otra persona cuando se tenga un percance con ese alguien que decidió elegir como pareja.
5. Creer cada vez que discute con la pareja que la mejor elección era la otra persona.
6. Dudar todo el tiempo de la elección que hizo.
7. Creer que si acaba esa relación la otra persona lo estará esperando.
Lo que sí debe hacer
1.Si usted cree que lo mejor es darse un tiempo con cada uno para saber a quién extraña más, hágalo. Pero tampoco se tome un año sabático, pues lo más probable es que cuando ya sepa a quién elegir, esa persona se haya ido hace tiempo.
2. Hágase la siguiente pregunta: ¿qué busca en una pareja? Después de darse esa respuesta con total sinceridad traslade las características de esa persona a las que usted busca en alguien aparentemente ideal. Dígase cuál de ellos o ellas cumple con ese perfil.
Preguntas y respuestas
Erly Maritza Rodríguez, Psicóloga
¿Qué puede hacer una persona para encontrar claridad respecto a esta decisión? ¿Cómo hacer un verdadero filtro para decidirse?
Cuando una persona se enfrenta a esta situación debe cuestionarse acerca de qué es lo que le atrae realmente y las expectativas frente a una relación. Una buena forma de hacer un filtro es darse la oportunidad de conocer a cada persona, sus gustos, intereses, su trabajo, su familia, su historia de vida. Ahora bien, acercarse no significa aventurarse a formalizar una relación, es la ocasión para darse el tiempo necesario para estar seguro de quién es la persona que se quiere tener al lado.
¿Qué decir de las personas que eligen solo el que se ve más simpático físicamente por encima de otras cosas?
Es necesario sentir esa atracción física por la pareja, porque ese elemento es lo que marca la diferencia de otras relaciones, sin embargo, no es lo único que genera satisfacción personal. Al pasar el tiempo nos acostumbramos a ver esa persona y otros elementos ponderan más alto, por ejemplo el sentido del humor, la interacción social, su nivel cultural y demás que serán significativos dependiendo de nuestros propios intereses.
¿Qué decir de las personas que juegan con los dos, que ponen a prueba quién los quiere más de acuerdo al número de invitaciones y obsequios?
No es sano adoptar esta posición si lo que se quiere es encontrar una persona con quién disfrutar la vida y aprovechar al máximo cada momento. Cuando se busca conquistar mostramos lo mejor de nosotros y la cantidad de detalles que se reciben no indican cuan satisfactoria va a ser la relación. La interacción entre las dos personas sí permite recrear en un futuro próximo qué tan agradable puede ser el compartir con esa persona.
Cuando hay un sentimiento similar por los dos, ¿cómo saber quién me quiere más? ¿Eso debe importar o influyen más mis gustos y sentimientos?
Deberían tener más valor nuestros propios sentimientos, intereses y futuro, pues que nos amen desinteresadamente no asegura nuestra propia felicidad. Ese sentimiento debe ser recíproco para que sea del pleno disfrute de los dos.
Preguntas y respuestas















