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Jueves 13 de septiembre de 2012 - 12:00 AM

Enamoradizos: ¿Qué hay detrás de ese gusto por todos y todas?

Hay personas que caen en un estado de total enamoramiento, una y otra vez. Van por la vida enamorándose del primero o la primera que se les atraviesa por el camino, o con quien comparten unas cuantas palabras. Cuidado, detrás de esa actitud puede haber cantidad de vacíos por llenar. Y no precisamente con otra persona.

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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Si alguien los saluda con efusividad, creen que ya hay un interés por parte de esa persona y no solo responden a ese saludo sino que empiezan a construirse castillos en el aire.
Si alguien les sonríe con cordialidad sienten el flechazo de Cupido y empiezan la operación conquista.
Cuidado, esto puede ser tan solo falta de afecto. A veces es tan solo un miedo a estar solo o quizá le falta llenar un vacío emocional y prefiere buscarlo en cualquier persona, cuando está en sus manos sentir esa satisfacción plena por sí mismo.
Una persona enamoradiza es aquella que salta de una conquista a otra, pero no como ocurre con el Don Juan, sino todo lo contrario, el enamoradizo sí se enamora, siente que esa persona es el amor de su vida, que es el alma gemela y se lo cree, se crea falsas expectativas y hasta pierde el control.
De caer en una actitud enamoradiza, deténgase, su imagen puede quedar por el suelo, así como su corazón cada vez que le digan “No, gracias, creo que malinterpretaste mis más sinceras manifestaciones de amistad”.

Preguntas y respuestas

Yolanda Hernández R.
Psicóloga Social
¿Qué proceso debe hacer la persona que acaba de dar por terminada una relación, para que no se enamore del primero o la primera que le habla cordialmente?
El proceso es darse un tiempo, es quererse más, es poner los pies sobre la tierra. Las personas pueden ser amables, pero también  se debe tener en cuenta su intencionalidad. La interpretación en la comunicación es un elemento esencial y hay que saber interpretar la intencionalidad del otro ser, sin perder la visión de la realidad.
En el caso de darse este tipo de confusiones en el lugar de trabajo, por ese contacto diario con compañeros de trabajo, ¿cómo no enamorarse?
Puede presentarse esta situación por la relación de confianza y apoyo que se brinda en el trabajo. En este caso, hay que tener cuidado y no perder el horizonte. A pesar de la confianza solo existe una relación de amistad sincera. Ahora, si los dos seres desean traspasar los límites de la amistad, cambia el tipo de relación y es importante tener en cuenta la reciprocidad; de lo contrario es conveniente tener clara la realidad del contexto.
¿Cómo decirle a esa persona e-namoradiza que no se confunda ni genere ese tipo de sentimientos donde no los hay, en el caso de que se confunda solo?
Estableciendo límites en la relación, siendo sinceros. Se pueden usar palabras amables, se pueden decir las cosas sin lastimar, aclarando los sentimientos y procurando mantener la relación de amistad. 

Es bueno saberlo…
1Lo más saludable, después de terminar una relación, es darse un tiempo de reflexión y un tiempo para revisar  sus metas.
2Dese la oportunidad de iniciar nuevos proyectos, crecer cognitiva y espiritualmente. Los nuevos  amores  llegarán, pero sin afanes.
3Hay que tener claro que todos los seres humanos son merecedores de amor y respeto; por lo tanto, para enamorarse, es necesario darse la oportunidad de conocer mejor a su compañero y vivir la relación de manera coherente, basándose siempre en la realidad y no en imaginarios.
4Un autor anónimo utiliza una frase que es importante analizar: “Qué pena confundir una hermosa amistad con amor, pero más triste es decir que solo fue un error”

LA VOZ DEL EXPERTO

Marisol Ramírez Cabrera
Psicóloga especialista en PNL
“Una de las consecuencias negativas principales para la persona “enamoradiza” es que sus relaciones no llegan a una profundidad y madurez, que le permita crecer como persona al lado de una pareja. Todas las relaciones de pareja son una oportunidad de evolución personal, de crecimiento, de maduración. Tanto las situaciones positivas como las negativas suman para que los individuos, dentro de una relación, den lo mejor de sí.
Esta oportunidad de conocerse y conocer al otro en una relación larga y estable, no se da cuando la persona es enamoradiza o va de relación en relación, lo cual es perjudicial para el desarrollo del individuo en el marco de una pareja
Las parejas son nuestro espejo, son aquellas personas más cercanas a nuestros afectos, con quienes compartimos la intimidad de nuestras emociones, sentimientos, compartimos nuestros logros, nuestros sueños, nuestras metas, nuestras alegrías y frustraciones. La pareja es quien te impulsa o debería, quien te sostiene y viceversa. La pareja es el par, por eso se llama pareja.
Si uno de los involucrados en la relación no se comporta como ‘par’ y va de mujer en mujer o de hombre en hombre, sin “descansar” el rol de conquista, pues no se da la oportunidad de vivir con aquella persona que ya conquistó.
Una persona enamoradiza se impide a sí mismo, por miedo a que lo hieran, por miedos internos, por miedos inconscientes, por miedos que ni siquiera conoce”.

¿Qué podría explicar esa actitud enamoradiza?
La profesional Yolanda Hernández explica que esta  actitud puede ser producto de:
1. No concebir la idea de permanecer solas. Terminan una relación y casi de inmediato surge la ilusión de estar nuevamente con alguien.
2. La inseguridad no les permite caminar solos.
3. Existen personas ilusas que consideran que todo aquel que sea amable y cordial, tiene la intención de enamorarlas y sin saberlo se prestan al juego y seducción del amor.

Cuidado con enamorarse de todos sus compañeros de trabajo
No descuide su imagen. Recuerde que usted tiene un nombre, prestigio o simplemente profesionalismo que no puede dejar por el piso, ante sus compañeros de trabajo y jefes. ¿Qué tal ir enamorándose de todos o todas a su paso?
La persona que vive enamorándose de sus compañeros no solo no deja trabajar, no permite concentrarse ni responder adecuadamente a los compromisos. Así lo enfatiza la psicóloga Yolanda Hernández, argumentando que más de uno puede olvidar incluso sus propias tareas por estar pendiente de ese romance.
“Cuando la persona insiste en enamorar, se entiende que está pasando los límites. Toda manifestación de querer mostrarse y llamar la atención para seducir puede acarrear malas interpretaciones y disgustos en las relaciones laborales, sencillamente porque no todos los contextos son apropiados para ello”, enfatizó Hernández.



Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

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