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Viernes 26 de diciembre de 2014 - 12:01 AM

La prudencia hace verdaderos sabios

Aprenda a guardar silencio, a conservar un secreto y a no lanzar juicios o mensajes desobligantes de las personas. Eso es ser sabio.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

¿Qué tanto mide sus palabras? ¿Se detiene a pensar antes de hablar? ¿Sabe a quién le abre su intimidad? ¿Sus secretos están depositados en personas de entera confianza?

O por el contrario es de las personas que lanza frases a la deriva, que lastima.

Y la gran pregunta a hacerse es: ¿Ha perdido a alguien por una imprudencia de su parte con un comentario desobligante?

Qué bueno sería empezar por hacer de la frase que acompaña la novena “la prudencia que hace verdaderos sabios” para que adquiera sabiduría, para que aprenda a callar cuando es necesario, a ser reservado con la información y sobre todo con la confianza que alguien deposita en usted.

Antes de hablar, evalúe qué tanto puede perjudicar a alguien con sus somentarios o sus expresiones.

Expertos en el tema lo invitan a que usted haga de la prudencia una gran virtud que lo lleve a ser un ser sabio.

¿hablo más de la cuenta?

Cuidado. Recuerde que usted debe ser delicado con las palabras, con las preguntas que formula.

Recuerde también que puede lastimar a las personas que más ama o ser el generador de un mal momento para esa persona, a tal punto que le arruine el día solo por un comentario desentonado o por inmiscuirse en asuntos netamente íntimos y que no le compete preguntar.

Los prejuicios también son otro de los grandes autores de daño en los demás.

Nadie tiene derecho de invadir su vida privada. Pero hay personas que se sienten con la libertad de ofender con lo que preguntan o dicen.

Al respecto, explica el coach de vida, Andrés Hernández Lineros, que “cuando hablamos sin cuidado estamos olvidando los sentimientos de la otra persona. Por eso es importante cuidar el corazón del otro, porque al hacerlo estoy cuidando el mío. Recordemos que lo que sembramos, recogemos”.

Andrés Hernández Lineros

Coach life

Antiguamente los egipcios solían representar a la prudencia como una serpiente con tres cabezas.

La primera cabeza era de un león, la segunda de lobo y la tercera de un perro.

Se decía que un individuo era prudente cuando tenía la capacidad de poseer la astucia de las serpientes, el vigor y la fuerza de los leones, y la paciencia propia de los perros.

La prudencia es una virtud que le implica al ser humano el respeto por los sentimientos y la vida del prójimo, le da el poder de actuar de forma justa, adecuada y con cautela.

Lo que sucede con las personas que son imprudentes es que a la hora de tomar decisiones no se detienen a analizar las posibles consecuencias que las puede llevar al fracaso o a las desilusiones.

irma Socorro Rodríguez Sicóloga

Recordemos que toda información debe pasar por tres paredes: Si es bueno lo que están diciendo, si es importante darlo a conocer y si ayudará a quien se lo cuente. Si no es bueno ni importante y no le hace bien a alguien, entonces por ahí debo empezar, por callarme, por descartarlo. No puedo ser partícipe, multiplicar y caer en el juego del chisme que es un teléfono roto, al que le van agregando y quitando cosas del mensaje original. Recordemos que somos esclavos de lo que decimos y reyes de lo que no decimos. Hablar sin pensar también es condenarse o encadenarse a lo que está diciendo.

A veces se pierden amistades valiosas por no saber medirnos, por eso debemos ponernos en el zapato del otro y mirar si me lo estuvieran diciendo a mí cómo me sentiría, es adelantarme a ese resultado.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

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