El amor de madre es considerado el sentimiento más fuerte y grande que existe en la faz de la tierra. Pero, hay madres que suelen amar tanto a sus hijos, que terminan ocasionándoles daño, madres que sienten que sin sus retoños (niños, jóvenes o incluso adultos) no pueden vivir y los acosan de una manera enferma.

Publicado por: CAROLINA VEGA GÓMEZ
Las madres son seres únicos y excepcionales. Aman a sus hijos desinteresadamente, con transparencia, lealtad e inmensa ternura. Sin embargo, ese amor puede convertirse en un serio problema.
Dicen que todo en exceso es malo, y este tipo de situaciones no son las excepciones. Hay madres que quieren vivir unidas 100% a sus hijos, mamás que exageran en sobreprotección, que necesitan saber todo de sus hijos, y los asfixian con una actitud acosadora.
Otras madres no quieren dejar que sus hijos alcen vuelo, les cortan sus alas, los prefieren sumisos e incapaces. Algunas ni siquiera les permiten aprender a valerse por sí mismos.
Existen madres que se sienten con el derecho de entrometerse en la vida íntima de sus hijos, a tal punto de acabar con sus relaciones de pareja. Son diferentes tipos de situaciones que giran en un mismo entorno: madres absolutamente dependientes de sus hijos.
Los hijos deben alzar el vuelo
Es necesario entender el amor de una madre desde una perspectiva de salud mental, comprender que es un amor natural pero que no debe sobrepasar fronteras. Lo más sano, es que exista un proceso claro en el que la madre comprenda que el hijo va a tener un tiempo con ella y luego saldrá del hogar.
“En nuestra cultura colombiana, en general, los hijos viven demasiado tiempo con los padres, y tiene que ver más que con procesos muchas veces de unión familiar, que es algo a lo que nosotros como colombianos nos vanagloriamos, y que creo es un punto muy importante, también es cierto que eso genera mucho ese vínculo dependiente, donde hemos generado hijos e hijas inútiles”, según explica la experta en sicología Johanna Balaguera Illeras.
El destete físico y síquico de la madre
El sicoterapeuta y escritor español José Luis Cano Gil explica que “este vínculo madre-hijo/a no sólo debió ser sano, sino también transitorio”.
“Es decir, lo mismo que hay un destete físico, también debe haber, más adelante, un destete síquico de la madre. Tras la adolescencia, tal destete debería quedar completado. La madre no solo debe permitirlo, sino promoverlo activamente, pese a todas las posibles resistencias del hijo/a. Sólo así se logrará la salud emocional de toda la familia”, puntualiza el experto.
Johanna Balaguera Illeras
Sicóloga, candidata a magíster y sicoterapeuta
Las madres que son dependientes de sus hijos pueden ser personas que tengan asuntos personales inconclusos, por ejemplo tiene que ver mucho con el proceso que ha vivido en su familia nuclear, (familia nuclear es cuando es madre, padre y ella misma), puede haber factores como una vida pobre emocionalmente o una vida poco satisfecha. En general, son personas que viven a través de sus hijos, es decir, quieren realizar todos sus deseos no realizados a través de sus hijos, eso es por ejemplo en muchos casos lo que va a procurar un estado de dependencia.
Por otro lado, muchas veces en esos mismos procesos se repiten esquemas, mujeres que han sido muy sobreprotegidas, por ejemplo por su madre y su padre en ese núcleo familiar, o personas completamente descuidadas, que lo que quieren es que sus hijos no vuelvan a vivir lo que ellas vivieron. En cualquiera de los casos, es una postura egoísta, porque se está viendo la necesidad de la madre, más la madre no está viendo la necesidad del hijo como ser independiente.
Magda Yaneth Acevedo Rodríguez
Sicóloga clínica, Magister en Sicología Clínica y de la Familia
Coordinadora de la Especialización en Familia en la Universidad Pontificia Bolivariana
¿Cuáles son las características de una madre dependiente de sus hijos?
“Algunas de estas madres exhiben rasgos de inseguridad, miedo, baja autoestima, dificultad para actuar de forma independiente y autónoma, buscan aprobación de forma permanente, les cuesta ponerse en el lugar del otro y continuamente se apoyan en sus hijos como medio para reafirmar su rol, presentan dificultad para tomar decisiones y para delegar responsabilidades o compromisos en los otros”.
¿Qué tipo de circunstancias pueden llevar a una madre a desarrollar un apego ‘poco sano’ con sus hijos?
“Pueden estar asociados diversos factores o circunstancias que llevan a la madre a desarrollar apegos ‘poco sanos’, entre los cuales se pueden mencionar: Vínculos inseguros en sus familias nucleares y en su relación de pareja como divorcios, separaciones, violencia intrafamiliar, distanciamiento del cónyuge, hogares con predominio de disfuncionalidad familiar caracterizado por creencias erróneas sobre la crianza de los hijos, pautas de comunicación ambivalente, problemáticas o situaciones en sus hogares de origen no resueltas y que son llevadas a las nuevas conformaciones familiares, dificultades en los procesos de adaptación, aspectos personales, emocionales y síquicos no elaborados, dificultad en la expresión de emociones y sentimientos, confusión en la interacción y en la vinculación con personas significativas, en ocasiones pueden ver a sus hijos como si fuesen sus parejas y falta de redes de apoyo, entre otros”.
¿De qué manera una madre puede ir dejando atrás los apegos ‘asfixiantes’?
Es necesario fortalecer sus propias necesidades, desarrollar su autonomía y responsabilidad frente a su propia vida, generar conductas de autocuidado a nivel físico y emocional que le permitan “soltar” y ver en el otro a un ser con capacidades, gustos e intereses distintos pese a que sean sus propios hijos, ellos también tendrán la posibilidad de decidir. Es importante que ella pueda recibir orientación profesional que le permita trabajar de una forma diferente el modo de relacionarse consigo misma y con sus hijos.














