Los cachorros son vulnerables a enfermedades como parvovirus, moquillo o leptospirosis. Expertos advierten que cumplir con un esquema de vacunación temprano es clave para su salud.

Publicado por: Redacción Tendencias
Los primeros meses de vida de un perro son una etapa clave para su desarrollo físico, emocional e inmunológico. En esta fase, son especialmente vulnerables a infecciones que pueden poner en riesgo su salud. Por eso, más allá del amor y los juguetes, lo fundamental es contar con controles veterinarios frecuentes y un esquema de vacunación completo.
Enfermedades como parvovirus, moquillo, hepatitis canina, leptospirosis e infecciones bacterianas neonatales están entre las más comunes en cachorros. Algunas tienen una alta tasa de mortalidad si no se detectan a tiempo, pero en muchos casos pueden prevenirse con cuidados básicos.
Parvovirus canino: uno de los más letales
El parvovirus tipo 2 (CPV-2) es altamente contagioso y puede causar la muerte en menos de 72 horas. Afecta principalmente el sistema gastrointestinal, generando vómito, diarrea con sangre, fiebre y deshidratación severa.
En Colombia, estudios publicados en Veterinary Microbiology advierten sobre la constante circulación del virus en clínicas veterinarias. Se transmite por contacto con heces o superficies contaminadas y puede permanecer activo durante meses. Lea también: ¿Cómo garantizar el bienestar de su mascota? Estas son las vacunas que debe tener
La vacunación debe comenzar entre las 6 y 8 semanas de edad, con refuerzos hasta las 16 semanas. Además, es importante evitar el contacto del cachorro con perros no vacunados y mantener una adecuada desinfección del entorno.
Moquillo canino: afecta el sistema nervioso
El distemper o moquillo se propaga a través de secreciones nasales, saliva o aerosoles, y puede afectar los sistemas respiratorio, digestivo y nervioso. La Universidad de Cornell ha documentado una tasa de mortalidad superior al 50 % en animales jóvenes.
En Colombia, esta enfermedad sigue siendo frecuente en perros sin vacunación. Entre los síntomas más comunes están la fiebre, secreción nasal y ocular, vómitos, diarrea, convulsiones o parálisis.
La vacuna se aplica desde las 6–8 semanas con refuerzos hasta completar el esquema. Los veterinarios recomiendan evitar la exposición a perros de origen desconocido.
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Hepatitis infecciosa: daño grave al hígado
Esta patología, provocada por el adenovirus canino tipo 1, afecta principalmente el hígado y puede causar fiebre, ictericia y vómito. Se transmite por orina, heces y saliva, y puede persistir en el ambiente por semanas.
Según Frontiers in Veterinary Science, los casos agudos en cachorros son los más peligrosos. Por tanto, es clave tener una vacunación oportuna e higiene en bebederos y espacios compartidos.
Leptospirosis: una amenaza para humanos
Esta enfermedad también puede afectar a las personas, se transmite por contacto con agua o suelos contaminados con orina de animales infectados, como los roedores. Ataca los riñones y el hígado, y se agrava en temporada de lluvias o en zonas con saneamiento deficiente, como advierte la revista Pathogens. Le puede interesar: Día del Perro: Así puede identificar si su mascota sufre de ansiedad
La vacuna tetravalente se aplica desde las 8 semanas, junto con medidas como evitar aguas estancadas y controlar plagas.
Infecciones bacterianas en recién nacidos
En las primeras semanas de vida, los cachorros pueden desarrollar infecciones graves a causa de bacterias como E. coli, Staphylococcus o Klebsiella. Estas ingresan a través del cordón umbilical, la leche o heridas menores y pueden causar septicemia (afección grave en la que el cuerpo responde de manera incorrecta a una infección).
Es fundamental que haya un parto higiénico, atención al cordón umbilical y una vigilancia constante del comportamiento de los cachorros.















