Las porciones excesivas, los premios frecuentes y la falta de actividad física pueden afectar la salud de las mascotas. Aprender a reconocer las señales de alerta y mantener una rutina equilibrada es clave para prevenir la obesidad.

Publicado por: John Arias
Una golosina para consentirlo, un poco de comida que quedó en la mesa o una porción servida sin medir parecen gestos inofensivos para quienes comparten su vida con perros y gatos. Sin embargo, cuando estas prácticas se vuelven habituales, pueden favorecer el aumento de peso y afectar el bienestar de los animales.
La obesidad en las mascotas va mucho más allá de una cuestión de apariencia. Se trata de una condición que puede predisponerlas a problemas de salud como diabetes, enfermedades cardíacas, osteoartritis y afecciones renales, además de reducir su calidad de vida.
Por eso, cuidar su peso requiere algo más que controlar lo que comen. La alimentación balanceada, las porciones adecuadas, el juego, la actividad física y los controles veterinarios son parte de una misma rutina de cuidado.
En el marco del Día de Concientización sobre la Obesidad en Mascotas, conmemorado el pasado 9 de octubre, el Pet Food Institute (PFI), comparte algunas recomendaciones para que los tutores aprendan a identificar posibles señales de sobrepeso y adopten hábitos saludables en casa. Lea también: ¡Con mochila y todo! La tierna ruta escolar para perros que enamora en redes sociales

Tres señales para revisar su condición corporal
Aunque no existe un peso ideal único para todos los perros y gatos, pues este depende de factores como la raza, la edad y el tamaño, hay algunas señales físicas que pueden ayudar a reconocer si una mascota mantiene una condición corporal adecuada.
La primera es el tacto: al acariciar sus costados, las costillas deberían sentirse con facilidad, sin necesidad de presionar a través de una capa gruesa de grasa. La segunda es la cintura, que debería distinguirse al observar al animal desde arriba. La tercera se aprecia de perfil: el abdomen tendría que elevarse ligeramente hacia las patas traseras, en lugar de colgar hacia el suelo.
Estas señales sirven como una orientación inicial, pero no reemplazan la valoración de un médico veterinario. Si hay un aumento significativo de peso o cambios en la condición corporal, lo recomendable es consultar con un profesional para determinar las necesidades específicas de cada animal.
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Los pequeños excesos también cuentan
El sobrepeso puede aparecer de manera gradual, a partir de decisiones cotidianas que pasan inadvertidas. Servir más alimento del necesario, ofrecer premios con demasiada frecuencia o mantener las mismas porciones cuando disminuye la actividad física son algunos de los hábitos que conviene revisar.
Una recomendación práctica es consultar la tabla nutricional del empaque del alimento y utilizarla como guía para calcular las cantidades. Estas indicaciones deben ajustarse a las características y necesidades particulares de cada mascota.
Los premios también merecen atención. Aunque pueden ser útiles durante el entrenamiento y fortalecer la interacción con los tutores, aportan calorías que se suman a la alimentación diaria. El Pet Food Institute recomienda que no representen más del 10 % de la ingesta calórica diaria.
También es importante evitar que las sobras de la mesa se conviertan en parte habitual de su dieta. Lo que para una persona puede parecer una pequeña porción adicional puede representar un aporte calórico importante para un animal de menor tamaño. Le puede interesar: ¿Su gato se le acerca con la cola levantada? Un veterinario revela lo que intenta decirle
Menos comida no siempre significa mejor nutrición
Cuando una mascota tiene sobrepeso, reducir su ración sin orientación profesional no necesariamente es la mejor solución. Una disminución inadecuada de la cantidad de alimento puede limitar el aporte de nutrientes que necesita para mantenerse saludable.
El médico veterinario Carlos Cifuentes, representante del Pet Food Institute en Colombia, explica que los perros y gatos requieren más de 40 nutrientes esenciales para el funcionamiento normal de su organismo. Por eso, señala, controlar el peso implica ajustar el aporte calórico sin descuidar los nutrientes necesarios.
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Ante un diagnóstico de sobrepeso, es importante revisar tanto las cantidades como el tipo de alimento que recibe el animal y establecer un plan acorde con su edad, condición física y estado de salud.
El juego y los paseos también ayudan
La alimentación es solo una parte del cuidado. La actividad física contribuye a mantener un equilibrio entre las calorías que consume la mascota y la energía que utiliza durante el día.
En los perros, los paseos, los juegos y los ejercicios de olfato pueden ayudar a mantenerlos activos. En los gatos, las sesiones de juego y las actividades que estimulan su curiosidad son alternativas para incentivar el movimiento dentro de casa.
La rutina debe adaptarse a cada animal. No necesita el mismo nivel de actividad un cachorro que un perro adulto, ni una mascota activa que otra con un estilo de vida sedentario. Si existe sobrepeso o alguna condición de salud previa, los cambios en el ejercicio deben introducirse gradualmente y, de ser necesario, bajo orientación veterinaria.
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Al final, prevenir la obesidad no significa dejar de consentir a perros y gatos, sino aprender a hacerlo de una manera que favorezca su bienestar. Una alimentación equilibrada, las porciones apropiadas, el movimiento diario y los controles veterinarios pueden marcar una diferencia en su salud y ayudarles a disfrutar de una mejor calidad de vida.
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