Tiene 22 años, 13 de ellos corriendo en diferentes pistas de karts y automovilismo del mundo. Aunque en algún momento le dijeron que este deporte era exclusivo de hombres, hoy es la única mujer que gana podios en Europa y va imparable en su camino a la Fórmula 1.

Publicado por: NATALIA ECHEVERRI VARGAS
Al escuchar a Tatiana es difícil pensar lo veloz que es en las pistas de automovilismo, pues su voz es pausada, dulce y llena de una tímida feminidad. Sin embargo, puede alcanzar hasta 300 kilómetros por hora en una vuelta y nada en el mundo le gusta más que esa sensación. La velocidad es su lenguaje natural, aquel que la ha llevado a ser la única mujer en correr la Fórmula 3 actualmente, y una guerrera consumada que le apunta con coraje a la Fórmula 1.
Su pasión por los carros y la velocidad salió a flote tempranamente. Todo comenzó en un típico plan familiar de fin de semana, cuando su padre -amante consumado de los carros-, las llevó a ella y a su hermana a una pista de karts por primera vez. Tatiana tenía solo 9 años, pero desde ese momento entendió su sentimiento como algo mucho mayor al simple entusiasmo. Entonces siguieron yendo todos los fines de semana.
Mientras su hermana Paula, ocho años mayor, lo hacía por puro hobbie, la inspiración de Tatiana era otra. Las dos le insistieron tanto a su padre para que les comprara su propio kart, que él por fin accedió. A los 11 años, ya era un hecho para ella que quería dedicarse a correr tiempo completo.
“El deporte nos unió como familia porque mi hermana, mi papá y yo compartíamos la pasión por los carros. A mi mamá le daba duro por tratarse de un deporte de alto riesgo; por eso, al principio, no veía las carreras, se comía las uñas, en fin… Con el tiempo se dio cuenta de que mi pasión por el automovilismo era muy grande y decidió apoyarme”, recuerda la bogotana.
Los retos de las fórmulas
Una pasión tan grande que hasta 2014 había corrido 150 carreras, en 19 países y ganado varios premios importantes. Para 2009 ya se había coronado campeona nacional de karts por tercera vez. Al año siguiente repetía esta hazaña pero en Estados Unidos, convirtiéndose en la primera mujer en ganar un título de karts en la categoría JICA Junior en la división Este del Stars of Karting.

En 2012 se enfrentó al reto más grande hasta el momento, comenzar su carrera en el automovilismo europeo. Al año siguiente ponía su nombre en la historia de otro campeonato al ser la primera mujer en subir al podio de la prestigiosa Fórmula 3 Británica Internacional, ocupando el tercer lugar en la fecha final en Alemania.
Ahora se prepara para un nuevo reto: el Campeonato GP3 Series, el cual correrá por primera vez (este va de mayo a noviembre). Lo importante de este torneo radica en aspectos como el hecho de que se corre paralelamente a la válida europea de Fórmula 1 y es transmitido en Latinoamérica por Fox Sports. Lo cual supone una gran pantalla para la única latina y mujer del torneo.
El automovilismo sí es para mujeres
Detrás de los campeonatos y los logros hay muchos detalles, sacrificios y pruebas por sortear. Si bien está sola al volante en los momentos definitivos, toda su familia se ha montado en la ruta a la Fórmula 1, y eso se ve en los resultados de su carrera y en su crecimiento personal.
Su hermana, radicada en Madrid (España) -la misma ciudad donde Tatiana se prepara y vive buena parte del año-, maneja todo lo concerniente a medios y redes sociales. Además de ser un personaje clave en el afianzamiento de su seguridad, pues ella mejor que nadie, sabe lo que es ser una mujer en un deporte de hombres.

Sus padres llevan años ayudándola en todo lo que pueden, van a sus carreras, la animan y protegen. Su madre, por ejemplo, no permite que entre a la pista sin ponerse en las muñecas y los tobillos unos tejidos de lana roja para que la buena energía la acompañe siempre. Tatiana lo hace y se echa la bendición, pero en el fondo sabe que al trabajar con disciplina es ella misma quien ha construido su éxito y buena fortuna. Aunque no ha sido fácil.
En un principio Tatiana no se dio cuenta de lo que implicaba ser la única mujer en un campeonato; a pesar de haber corrido con hombres desde los 9 años, solo cuando decidió hacer de ese deporte su profesión entendió lo que implicaba esta diferencia.
“Siempre es difícil llegar a una nueva categoría, pues la gente tiene la percepción de que una mujer va a dar vueltas y no a ganar. Te encuentras obstáculos con el equipo con el cual trabajas porque debes demostrar que eres un piloto más. Luego con tus competidores, quienes se ‘hacen matar’ para que no los pase una mujer. Es muy extenuante estar probando quién eres… requiere de mucha preparación.
El tema físico -continúa- también es complicado porque todo en este deporte es diseñado para hombres, los preparadores físicos no saben muy bien cómo preparar mujeres. También hay factores como los pedales del carro: están hechos para pies que calzan 42 y yo soy 37, entonces tuve que adaptarlos para poder frenar bien sin hacer tanta fuerza. Son pequeñas cuestiones que hacen una gran diferencia y nadie se lo imagina… es todo un desafío y a mí ¡me encanta!”.
Ahora, con miles de kilómetros de experiencia, entendió que ser mujer, una vez sorteados este tipo de detalles, es un pro y no un contra; aprendió a sopesar la fortaleza física con una preparación integral que potencia con cualidades que no ha visto en sus colegas hombres.
“Hay carreras muy largas, donde necesitas una estrategia consolidada. Y algunas veces los hombres van rapidísimo y no la piensan, entonces fallan por estrategia. Las mujeres siempre pensamos antes de actuar y tenemos cabeza fría para tener plan A, B, C. Por eso podemos competir mano a mano y ganar”.
Lo que le falta para llegar a la Fórmula 1 es patrocinio, solo necesita reunir los cerca de cuatro millones de euros que le cuesta a un piloto poder participar en el torneo, porque su talento ya está más que demostrado. Tanto así que Tatiana siente su sueño muy cerca: ser no solo la mejor mujer de la élite sino la mejor piloto en la competencia y un referente para aquellas que le están siguiendo.















