Cultura
Jueves 21 de mayo de 2026 - 11:50 AM

La primera obra que vendió Fernando Botero por dos cajetillas de cigarrillos sale a subasta en Bogotá

La acuarela La plegaria, realizada en 1949, fue comprada por Efrén Ossa cuando Fernando Botero apenas iniciaba su carrera. La pieza será subastada este jueves 21 de mayo en Bogotá Auctions junto con una carta juvenil del artista y más de 120 obras de arte colombiano y latinoamericano.

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Publicado por: Redacción Cultural

La historia cabe en una escena breve: un joven Fernando Botero entrega una acuarela y recibe, a cambio, dos cajetillas de cigarrillos Pielroja. La obra se llama La plegaria. El año es 1949. El comprador es Efrén Ossa, reconocido como pionero del derecho de seguros en Colombia. El artista todavía no es el nombre mayor del arte latinoamericano que llegaría a ser después.

Setenta y siete años más tarde, esa acuarela vuelve a ocupar un lugar central. La plegaria será una de las piezas destacadas de la subasta de arte colombiano y latinoamericano moderno y contemporáneo que se realizará este jueves 21 de mayo, a las 8:00 p. m., en Bogotá Auctions, en el barrio Quinta Camacho de Bogotá. La exposición reúne más de 120 obras y está abierta al público, con entrada gratuita, hasta el mismo día de la subasta.

La pieza tiene un valor que va más allá de su autor. Es considerada la primera obra que Botero vendió en su carrera artística. También es una imagen de sus años iniciales, cuando su pintura aún no había llegado al volumen monumental que lo haría reconocible en todo el mundo. En La plegaria no están todavía las figuras rotundas que luego definirían su lenguaje. Hay, en cambio, una escena campesina, religiosa y tensa.

La acuarela, realizada sobre papel, mide 73 por 53 centímetros. Pertenece al periodo formativo del artista y dialoga con la tradición de la escuela de acuarelistas antioqueños, en la que aparecen nombres como Rafael Sáenz, Pedro Nel Gómez y Débora Arango. La imagen muestra a varios campesinos en actitud de miedo y recogimiento. Un anciano reza con los ojos cerrados. Una mujer protege a un niño. La mirada sube hacia el cielo. La obra fue hecha un año después del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, en un país que entraba en los años de La Violencia.

Junto a La plegaria también será subastada una carta que Botero le escribió a Ossa el 27 de mayo de 1951. Ese documento permite leer al artista en un momento temprano, antes de la consagración, cuando todavía estaba buscando una voz propia. La carta fue enviada desde Bogotá y conserva el tono de una conversación entre amigos. Botero le agradece a Ossa haber sido el primero en comprarle una obra “porque la sintió” y distingue ese gesto de quienes compraban arte por moda, decoración o compromiso social.

La carta también muestra sus preocupaciones estéticas de esos años. Botero habla de su reacción frente a lo que llama un “París falso”, asociado a bodegones fríos e impostados. Luego menciona su interés por el trópico, por sus colores, su fuerza, su magia, su poesía y su sensualidad. En esas líneas aparece un artista joven, vehemente, que mira hacia América como fuente de imágenes y de energía pictórica.

La acuarela La plegaria, realizada en 1949, fue comprada por Efrén Ossa cuando Fernando Botero apenas iniciaba su carrera. Foto suministrada/VANGUARDIA
La acuarela La plegaria, realizada en 1949, fue comprada por Efrén Ossa cuando Fernando Botero apenas iniciaba su carrera. Foto suministrada/VANGUARDIA

En el mismo documento menciona obras como Fruta verde, Flautista, Frutas rojas y Cristo de la edad moderna. Las describe con entusiasmo. Habla de masas sólidas, de figuras con presencia escultórica, de rojos intensos, de fondos gris verdosos, de dramatismo formal. En Frutas rojas, por ejemplo, aclara que el dramatismo no viene de la anécdota, sino de la forma. Esa precisión deja ver una preocupación temprana por la estructura de la pintura.

La carta también guarda otro dato de su biografía artística: la preparación de su primera exposición en la Galería Leo Matiz. Botero cuenta que, después de trámites e inconvenientes, Matiz se interesó en abrir la programación de la galería con una muestra suya, prevista entre el 10 y el 15 de junio de 1951. La escena tiene hoy un peso particular: el artista que escribe todavía está en formación, pero ya piensa su obra como un camino de largo alcance.

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La subasta en Bogotá Auctions no se limita a Botero. La selección incluye pintura, escultura, dibujo y textil, con énfasis en grandes figuras del arte colombiano del siglo XX y en un grupo significativo de artistas latinoamericanos e internacionales. Entre los nombres aparecen Alejandro Obregón, Beatriz González, Débora Arango, Santiago Cárdenas, Emma Reyes, Juan Cárdenas, Ana Mercedes Hoyos, Luis Caballero, Saturnino Ramírez, Óscar Jaramillo, Álvaro Barrios, Óscar Muñoz, José Antonio Suárez, César del Valle, Bernardo Salcedo, Jim Amaral, Teresa Sánchez, Nadín Ospina, Ramiro Gómez, Ignacio Gómez Jaramillo, Pedro Ruiz, Gonzalo Ariza, Mauricio Arango Mejía, Lydia Azout, Luis Fernando Peláez, Manuel Hernández, Hugo Zapata y Darío Morales, entre otros.

En el núcleo colombiano sobresalen Acrílico n.º 4 (1979), de Fanny Sanín; Signo decimal (1980), de Manuel Hernández Gómez; una obra de la serie Girasoles, de Ana Mercedes Hoyos, y dos piezas del periodo formativo de Botero: La plegaria (1949) y Niña con flores (1960). También aparece Alejandro Obregón con una de sus barracudas, Juan Cárdenas Arroyo con Variaciones sobre Felipe el Próspero y Manolo Vellojín con Oficio de tinieblas.

La exposición reúne además obras de cuatro artistas colombianas fundamentales del siglo XX: Débora Arango, Emma Reyes, Beatriz González y Marlene Hoffmann. A ellas se suman piezas de Elsa Zambrano, Maripaz Jaramillo y Ofelia Rodríguez. Hay también una sección dedicada a la Escuela Antioqueña, con obras de Pedro Nel Gómez, Eladio Vélez, Rafael Sáenz y Jesusita Vallejo.

El paisaje ocupa otro tramo importante de la selección. Allí figuran obras de Gonzalo Ariza, Gastón Lelarge, Óscar Rodríguez Naranjo, Ignacio Gómez Jaramillo, Luis Núñez Borda, Miguel Díaz Vargas, Ricardo Borrero, Pierre Daguet, María Cristina Cortés y Pedro Ruiz. La escultura está representada por piezas de Aníbal Gil, Bernardo Salcedo, Jim Amaral, Teresa Sánchez, Nadín Ospina, Ramiro Gómez, Mauricio Arango Mejía, Lydia Azout, Luis Fernando Peláez, Manuel Hernández Gómez, Hugo Zapata y Darío Morales. El dibujo aparece con obras de Luis Caballero, Santiago Cárdenas, Juan Cárdenas Arroyo, Saturnino Ramírez, Óscar Jaramillo, Álvaro Barrios, Óscar Muñoz, José Antonio Suárez y César del Valle.

La selección internacional incluye piezas de la alemana Mary Bauermeister, el polaco Igor Mitoraj, el argentino Eduardo Mac Entyre, el chileno Nemesio Antúnez y el ecuatoriano Víctor Mideros. La muestra propone así un recorrido por distintos momentos, técnicas y lenguajes del arte moderno y contemporáneo.

La exposición puede visitarse en Bogotá Auctions, en la calle 70 # 10A-59, barrio Quinta Camacho. El horario es de lunes a viernes, de 10:00 a. m. a 6:00 p. m., y los sábados, de 11:00 a. m. a 5:00 p. m. También hay recorrido virtual y posibilidad de participar en la subasta desde cualquier lugar del mundo.

Bogotá Auctions fue fundada en 2014 y es presentada como la primera casa de subastas del país. Desde Quinta Camacho ha construido una red de coleccionistas nacionales e internacionales y trabaja con departamentos especializados en arte moderno y contemporáneo, libros, documentos, grabados antiguos, múltiples, artes decorativas y diseño. Para esta jornada, la atención vuelve a una escena mínima: una acuarela de juventud, dos cajetillas de cigarrillos y una carta en la que Botero, antes de ser Botero, ya hablaba como alguien dispuesto a tomarse la pintura en serio.

Publicado por: Redacción Cultural

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