La escultura del maestro Fernando Botero, instalada en Bucaramanga, se mantiene ‘firme’ frente a los múltiples ataques vandálicos y del clima. Expertos reparan los daños que sufrió.
Por tercera vez, la escultura de la Mujer de Pie Desnuda, del fallecido maestro Fernando Botero, entró en un proceso de restauración para borrar las ‘huellas’ que el último ataque vandálico dejó en su esbelta geografía.
Precisamente, tras la finalización de una marcha feminista realizada en marzo pasado en Bucaramanga, la ‘gorda’ de Botero fue pintada con aerosol. En su vientre se dejó una inscripción con la frase “ahora lloren” y su base quedó repleta de huellas mojadas en colores rojo y lila. Lea también: El Tercer Carril de Floridablanca que transformará la autopista
Además, videos registraron cómo la escultura fue expuesta al calor y al fuego de una bengala que se encendió bajo sus piernas.
Tras los ataques, el Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga, IMCT, dispuso a un grupo de expertos en patrimonio, quienes adelantaron estudios técnicos para su restauración.
“Se revisó el historial clínico, el análisis de pátinas, de morfologías, de composiciones químicas de materiales y luego, por fases, se adelantan las correcciones necesarias para cada uno de los elementos”, indicó Carlos Rueda, coordinador de Patrimonio del IMCT.
Entre otros, a la escultura se le imprimieron altas temperaturas, se le aplicaron ácidos, pátinas y se le dio brillo con telas especiales. Este proceso le dio un color especial a la ‘Gorda’. El proceso de restauración en campo tarda cerca de una semana.
Reiterados ataques a la ‘gorda’ en San Pío
La Mujer de Pie Desnuda, título que el maestro Fernando Botero le dio a su escultura, llegó como regalo a Bucaramanga en su cumpleaños 388, el 23 de diciembre de 2010, proveniente de Pietrasanta, Italia, lugar donde aún permanecen los talleres de fundición del fallecido artista.

Luego de su llegada, hace cerca de 13 años, los actos vandálicos en su contra no han cesado y, a hoy día, tienen a la obra en pleno proceso de restauración.
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Uno de los más recordados maltratos a la Mujer Desnuda ocurrió durante una manifestación en 2011, cuando encapuchados le arrojaron una ‘papa bomba’ en la zona de la pelvis, lo que le produjo un daño en su superficie. También en ese año, la ‘Gorda’ fue apedreada y se le arrojó pintura amarilla. Le puede interesar: Recuperan deterioradas vías del Centro de Bucaramanga
Para evitar que siguiera siendo vandalizada, se contrató un grupo de vigilancia privada que la custodiaba día y noche. No obstante, cuando el convenio terminó, en 2017, desconocidos aprovecharon y le pintaron las uñas de color rojo.

Un año antes, en 2016, se adelantó un estudio financiado por la Alcaldía de Bucaramanga donde se determinó que la polución generada por los vehículos y la ‘lluvia ácida’ generaron corrosión en el metal de la obra y afectaron la pintura de la misma.
Ante su deplorable estado, en 2017, la Universidad de Santander contrató a expertos del Museo de Antioquia por un valor cercano a los $22 millones para que la restauraran. Según el fundidor artístico de la entidad, “a esta obra no se le prestó el suficiente cuidado ni mantenimiento. La escultura ya había perdido toda su pátina y capa de protección, por lo que el metal ya estaba expuesto en la superficie; por ello decidimos hacerle un nuevo recubrimiento en su totalidad”.
En 2020, debido al nuevo abandono que sufrió, surgieron rumores de que la ‘Gorda’ sería trasladada del parque, pero la Administración Municipal desmintió los rumores y aseguró que este es un bien inmueble adquirido por la ciudad.

En junio de 2021 se volvió a registrar otro ataque y un grupo de personas le arrojaron pintura de colores rojo, amarillo y verde. En esa ocasión fue limpiada por la Alcaldía. Vea además: Conozca a los policías del Agua de Bucaramanga, que protegen fuentes hídricas
Tras su paso por Pietrasanta en Italia y Saint-Tropez en Francia, la Mujer Desnuda de Pie, esta robusta escultura de cerca de 1.000 kilos, encontró en el parque Guillermo Sorzano de Bucaramanga su hogar definitivo. Pese a que algunos no aceptan su lugar en este icónico parque, hoy más que nunca, con la partida de su creador, se reivindica el compromiso por cuidarla y hacerla perdurar en el tiempo.
















