Es lamentable el estado en el que se encuentra la obra artística de la ‘Hormiga Arrecha’, que está siendo ‘devorada’ por la maleza en el parque del Bosque Encantando.

La escultura de la ‘Hormiga Arrecha’, que en enero de 2024 fue presentada con bombos y platillos como el nuevo ícono artístico de Bucaramanga, hoy parece estar condenada al olvido.
Situada en el Parque del Bosque Encantado, en el sector de Lagos del Cacique, la obra luce abandonada, rodeada de maleza y suciedad, como si el entusiasmo con el que fue inaugurada se hubiera esfumado junto con las fotos oficiales del ayer.
Vecinos del sector dicen que el abandono obedece a dos razones específicas: uno, es la falta de mantenimiento por parte del Municipio; y dos, la falta de cultura ciudadana de las personas que visitan este icónico escenario de Bucaramanga.
#Bucaramanga a la hormiga del Parque Bosque de Lagos del Cacique se la va a comer el monte. Una obra muy bonita, descuidada 😖#TeoríaDeLasVentanasRotas un espacio público desordenado y sin mantenimiento es un ambiente propicio para #inseguridad.
— Juan M. Álvarez Cruz (@Juanurbanismo) August 18, 2025
Mañana columna sobre el tema... pic.twitter.com/pbO5TakizM
El columnista de Vanguardia, Juan Manuel Álvarez lanzó una advertencia lapidaria en su cuenta de X: “A la hormiga del Parque Bosque de Lagos del Cacique se la va a comer el monte. Una obra muy bonita, descuidada 😖”.
¡Y no exagera! Basta con acercarse al parque para ver que la falta de mantenimiento por parte de las autoridades locales, sumada a la falta de civismo de algunos visitantes, ha convertido el escenario en un símbolo de desidia.
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Lo paradójico es que la obra no nació en el abandono. En enero de 2024, el Instituto Municipal de Cultura y Turismo, de la mano del escultor santandereano Juan José Cobos, reinauguró la escultura como un atractivo turístico de la ciudad.
El acto, presidido por el alcalde Jaime Andrés Beltrán y acompañado por el empresario Mario Hernández, fue presentado como la llegada de un nuevo referente cultural para Bucaramanga. Las palabras oficiales no escatimaron elogios: “Una imponente escultura para todos los bumangueses”, se dijo en aquel momento.
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Hoy, esa “imponente escultura” yace arrinconada por la vegetación, como si la ciudad no tuviera memoria ni compromiso con su patrimonio.
¿De qué sirve inaugurar monumentos si no existe un plan serio para mantenerlos vivos? ¿Para qué posar en las fotografías si luego se permite que el monte se trague lo que un día se celebró como símbolo de identidad cultural?

La ‘Hormiga Arrecha’, más que un adorno, representa el talento de un artista local y la posibilidad de fortalecer la oferta turística de Bucaramanga. Dejarla hundirse en el abandono es un insulto a quienes creen en el arte como herramienta de transformación. La escultura no se come sola el monte; lo hace la negligencia institucional y la indiferencia ciudadana.
Ojalá que las autoridades despierten de su letargo y que los ciudadanos comprendan que cuidar el patrimonio es también un acto de civismo. Porque de nada sirve inaugurar obras si, al cabo de un año, lo único que se puede mostrar es la maleza que avanza, lenta pero implacable, sobre aquello que alguna vez se nos vendió como orgullo de ciudad.















