Revista Nueva
Sábado 20 de febrero de 2016 - 08:48 AM

Juana Estrada: amor, más allá de la vida

En 2016 se cumplen cinco años de la muerte de Salomé, su primera hija. La causa fue una tosferina que se la llevo a los 21 días de haber nacido, dejándola a ella y a su esposo con una misión en la que toda la familia trabaja desde entonces: evitar que recién nacidos mueran por enfermedades prevenibles o por falta de información.

Juana Estrada: amor, más allá de la vida (Foto: Revista Nueva /VANGUARDIA LIBERAL)
Juana Estrada: amor, más allá de la vida (Foto: Revista Nueva /VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: NATALIA ECHEVERRI VARGAS

“En mi caso, el primer año fue el más duro. No hubo un minuto que no tuviera un nudo en la garganta, y cuando no lo tenía era porque ya estaba llorando. Quería recordar, estar en silencio, pensar o solo llorar; pero no siempre podía.

A veces, en esos momentos, llegaba alguien de la familia a interrumpirme. Aunque lo hacía con las más sinceras intenciones de ayudarme, eso significaba no poder desahogarme. Otras veces prefería seguir con el nudo en la garganta para no incomodar a los demás, pero somos nosotros mismos quienes nos hacemos más daño en ese caso”.

Estas son algunas de las palabras que decidió escribir Juana en su blog para desatar ese nudo y luchar contra la depresión. A ella le había sucedido algo con un margen de probabilidad tan ínfimo, que –por supuesto- nunca lo hubiera contemplado. Pero no había tiempo para cuestionarse ni victimizarse. ¿Cuál era el trasfondo de la situación? ¿Qué misión debía impulsar la temprana muerte de su hija?

Ninguno de los médicos que examinó a la bebé y a su abuelo paterno –el primer contagiado con la enfermedad- sabía que la tosferina todavía mata a recién nacidos. Por eso no le vieron problema al hecho de que el papá de Juana –quien aparentemente sufría de bronquitis- estuviera cerca de Salomé; consideraban que un tapabocas sería suficiente para prevenir el contagio.

Sin embargo, resulta que la tosferina no es provocada por un virus sino por una bacteria, y sus síntomas son mucho más agresivos que los de la bronquitis. Es tan contagiosa, que para cuando los exámenes de laboratorio confirmaron el tardío diagnóstico, ya habían pasado dos semanas del sepelio de Salomé, y cinco miembros de la familia estaban contagiados.

Tras seis meses de duelo y asimilación de los hechos, Juana y su marido estaban de acuerdo en que la muerte de Salomé sería el detonante de una gran misión; entonces crearon la Fundación Salomé salva una vida, a través de la cual han logrado reducir radicalmente la muerte de miles de niños gracias a la información y a las vacunas gratuitas que les ofrecen a las mamás para prevenir este tipo de calamidades.

La partida de un ángel


- ¿Quién era Juana Estrada antes del 30 de junio de 2011 (fecha en que murió Salomé)?

Era una workaholic completa. Julián, mi esposo, creó una empresa de mercadeo digital en 2001, de la que soy gerente desde 2004. Inicialmente vivíamos en Manizales, pero al año de constituir la empresa nos radicamos en Bogotá; yo era una ejecutiva total, solo pensaba en mi trabajo. Entonces puedo decir que después del 30 de junio me cambió la vida radicalmente.

Es cierto que me casé pensando en tener hijos, pero en ese momento hacía cosas que hoy en día me parecen impensables como chatear sobre situaciones de trabajo con mi bebé recién nacida en brazos. Cuando murió Salomé sabíamos que tendríamos más hijos de inmediato, y cuando nacieron Salomón y Luna me di cuenta de lo diferente que era como madre.

- ¿Cómo se dio exactamente el contagio de Salomé?

Cuando ella nació, mis padres vinieron a ayudarme. A los seis días, mi papá empezó con una tos que no era normal, era muy fuerte. Fue a urgencias y allí le diagnosticaron bronquitis aguda; él les comentó que estaba con una recién nacida en la casa, le dijeron que solamente necesitaba ponerse tapabocas. Nunca mencionaron que tuviera que abandonar la casa.

A los pocos días, a Salomé le empezó a sonar el pecho. Justo tenía control pediátrico y comenté la situación. El medico la revisó y no encontró nada. Días después sufrió dificultad respiratoria y la incapacitaron; mientras tanto, mi papá ya mostraba lo que se llama popularmente ‘el canto del gallo’, uno de los síntomas de la tosferina (consiste en un silbido que suena al final de la tos). Ahí comenzaron a sospechar en la clínica. Quince días después de que mi hija muriera, llegaron los resultados del laboratorio.

- Manejar la culpa es algo muy complejo en situaciones como esta. ¿Cómo se abordó la situación familiarmente?

La culpa es la parte más complicada de un duelo. Cuando tu comienzas a decir ‘si yo hubiera hecho esto’, ‘si no hubiera dejado entrar a mi papá’, ‘si no hubiera actuado tan tranquilamente’… Te puedes enloquecer o sumir en la depresión.

Sin embargo todo es tan celestial, que doy las gracias de que haya sido mi papá, pues él es una persona supremamente espiritual y fuerte. A él la vida lo ha golpeado varias veces: es viudo, perdió a un hijo pequeño... Entonces sabía que no se sentiría culpable porque entiende, como yo, que a veces así son los designios de Dios.

- No hay una palabra en español que designe a la persona que pierde un hijo. ¿A qué se apega uno para superarlo?

En 2010 murió el esposo de una amiga, y yo la estuve acompañando mucho. Creo que a partir de eso comencé un trabajo espiritual muy grande, me metí de lleno en el tema y siempre me preguntaba por qué estaba tan obsesionada con ese duelo. A estas alturas, creo que me estaba preparando para lo que venía.

Nadie está preparado para la muerte, pero cuando vi que Salo estaba muy grave y que tal vez la vida que venía a vivir constaba de esos pocos días, entré en una contradicción. Y lo que pedí en oración fue fortaleza para afrontar lo que tuviera que pasar.

- ¿Lo más difícil de enfrentar los días siguientes…?

El día a día es muy distinto porque sientes la muerte rondarte todo el tiempo, muchas veces es súper abrumador. Ahora, cuando mis hijos se enferman o estornudan, ya estoy temblando. Sin embargo, es una experiencia fortalecedora porque valoras más los momentos con tu familia. Estás despierta todo el tiempo. Y, para poder superarlo, me pegué a Dios.

- ¿Qué tan difícil es para una pareja experimentar el duelo por la muerte de un hijo?

Creo que más que unir tiende a separar, pero obviamente depende mucho de cómo actúa cada uno. Julián y yo estamos unidos porque nos respetamos los espacios. Pero es un reto impresionante seguir con la relación; quienes lo logran, la hacen mucho más sólida.

Lo primero que hizo Julián fue retomar su trabajo. A mí me pasó lo contrario: quería estar conectada conmigo misma, preocuparme por mí y trabajar en ese duelo escribiendo, orando, meditando. Mi esposo nunca me reclamó por eso; al contrario, siempre respetó mis decisiones.

Hoy, la fundación


- Han reducido increíblemente la muerte de niños ocasionada por tosferina. Y suponemos que se enfrentan a varias dificultades a la hora de vacunar gratuitamente a mujeres embarazadas…

Así es. Pero cuando dices ‘a mí me pasó’, la gente empieza a tener más conciencia. Sabía que el primer paso de la fundación era impactar a la mamá, para que ella le preguntara a su médico. Porque te cuento que estuve hasta donde neumólogos, y todos me decían que la tosferina ya no daba, que yo de dónde había sacado que mi bebé tenía tosferina.

Cuando supe que me pude haber vacunado después de la semana 20 de embarazo para evitar lo que pasó, empecé a comunicarlo, todas las futuras madres debían saberlo. Así que luego empezamos a tocar puertas a nivel político para incluir esta vacuna en el plan obligatorio.  Y lo hemos logrado en varias ciudades (entre ellas Medellín y Bucaramanga).

- Déjales por favor un mensaje final a quienes te lean.

En cuando al tema del duelo, lo más importante es la aceptación. Dejen de luchar internamente con el ‘si yo hubiera hecho’; cuando aceptas, respiras y agradeces lo que pasa. Llega la paz, así ustedes piensen que nunca van a salir de la situación que les agobia.

Por otro lado, siempre estén alertas. Cuestionen al médico, lo que sientan que no está bien… ¡díganlo! No importa que algo les parezca exagerado, si su corazón de madre lo está manifestando, préstenle atención. 

Publicado por: NATALIA ECHEVERRI VARGAS

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