La Universidad de Santander (Udes) lanza el estudio Intercog, en colaboración con la Universidad Manuela Beltrán (UMB) y la Clínica Foscal, con el respaldo de MinCiencias. Este proyecto, centrado en adultos mayores con signos de deterioro cognitivo leve, busca explorar cómo diversas intervenciones pueden mejorar la función cerebral.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La Universidad de Santander (Udes), en colaboración con la Universidad Manuela Beltrán (UMB) y la Clínica Foscal, con financiación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCiencias), lanza el proyecto de investigación Intercog, enfocado en mejorar la función cerebral de adultos mayores con signos de deterioro cognitivo leve. Lea también: El COVID-19 deteriora el sistema inmunitario a largo plazo, revela estudio
Ariel Calderón Ardila, profesor del programa de Enfermería Udes, explicó que Intercog, acrónimo de “Intervenciones para la Cognición”, se ha desarrollado durante los últimos dos años, basándose en investigaciones globales sobre actividades que mejoran la capacidad cognitiva en pacientes mayores.
Los participantes recibirán una evaluación integral de su función cognitiva por médicos y profesionales de la salud. Podrán acceder a intervenciones efectivas como ejercicios físicos y mentales, y el estudio cubrirá los gastos de transporte para facilitar su asistencia.

“El paciente, el personal de salud y el familiar cuidador son actores clave en el proceso de enfermedad,” subrayó Calderón Ardila, destacando la importancia de una colaboración conjunta para cuidar la salud mental y física de los adultos mayores.
Intercog no utilizará medicamentos, sino estrategias como asesoramiento nutricional y ejercicios físicos y mentales para frenar o revertir la pérdida de memoria en pacientes con deterioro cognitivo leve.
Para participar, los interesados deben tener más de 55 años, vivir en Bucaramanga o su área metropolitana, convivir con un familiar cuidador, contar con carnet de vacunación Covid-19, no tener una enfermedad que limite la realización de ejercicio o un diagnóstico previo de enfermedad mental o enfermedad grave.
Pueden inscribirse a través de este enlace: https://forms.office.com/r/3BcUwQ7MGH?origin=lprLink.
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A medida que envejecemos, nuestro cerebro experimenta una serie de cambios que pueden afectar su funcionamiento y rendimiento. Uno de los cambios más significativos es la disminución en la velocidad de procesamiento. Las células cerebrales, o neuronas, pueden comunicarse entre sí más lentamente, lo que puede manifestarse en una menor agilidad mental, dificultades para concentrarse y una respuesta más lenta a estímulos externos.
Además, el cerebro tiende a experimentar una pérdida de volumen con la edad. Esta reducción en el tamaño y peso del cerebro puede estar relacionada con una disminución en la cantidad de conexiones entre neuronas, así como con la pérdida de células cerebrales en áreas clave responsables de funciones cognitivas como la memoria, el aprendizaje y la toma de decisiones.
El envejecimiento cerebral no es un proceso uniforme ni inevitable, sino que está influenciado por una variedad de factores, tanto internos como externos. La genética desempeña un papel importante en la determinación de cómo envejece el cerebro, ya que ciertos genes pueden aumentar o disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. Sin embargo, el impacto de la genética puede ser modificado por el estilo de vida y otros factores ambientales.

El estilo de vida juega un papel crucial en la salud cerebral a lo largo de la vida. La actividad física regular, por ejemplo, ha demostrado tener efectos beneficiosos en la estructura y función del cerebro, promoviendo el crecimiento de nuevas células cerebrales y mejorando la conectividad neuronal. Por otro lado, una dieta equilibrada rica en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales puede ayudar a proteger el cerebro contra el estrés oxidativo y la inflamación, dos procesos asociados con el envejecimiento y la neurodegeneración.
Además, el entorno social y emocional también puede influir en el envejecimiento cerebral. Mantener relaciones sociales significativas y participar en actividades sociales y recreativas puede estimular el cerebro y promover la salud mental en la vejez.















