Salud
Martes 12 de agosto de 2025 - 02:16 PM

Convulsión no es epilepsia: expertos del HIC explican cómo diferenciarlas y actuar a tiempo

Expertos del HIC explican cómo diferenciar una convulsión de la epilepsia, sus causas, tratamientos y la importancia de actuar de forma rápida y adecuada.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cerca de 50 millones de personas viven con epilepsia en el mundo. Foto Suministrada/VANGUARDIA
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cerca de 50 millones de personas viven con epilepsia en el mundo. Foto Suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Salud

Un episodio repentino de pérdida de conciencia, acompañado de movimientos involuntarios, puede ser alarmante y, para muchos, suficiente para pensar en epilepsia. Sin embargo, no siempre es así. Una convulsión puede presentarse como un evento aislado, provocado por fiebre alta, consumo de alcohol, privación de sueño, desequilibrios metabólicos o traumatismos, y no necesariamente implica la presencia de una enfermedad neurológica crónica.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cerca de 50 millones de personas viven con epilepsia en el mundo, y cada año se diagnostican alrededor de 5 millones de nuevos casos. Además, se estima que hasta el 10 % de la población mundial experimentará al menos una convulsión en algún momento de su vida. Este panorama revela la importancia de conocer la diferencia entre ambas condiciones y saber cómo actuar ante una crisis.

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“El hecho de sufrir una convulsión no significa automáticamente que la persona tenga epilepsia”, explica el doctor Luis Alexander Mora, epileptólogo del Hospital Internacional de Colombia (HIC). “Una convulsión es una manifestación única de una actividad neuronal excesiva en el cerebro y puede estar desencadenada por factores como la privación de sueño, el consumo excesivo de alcohol, un traumatismo craneoencefálico o desequilibrios metabólicos. Casi cualquier persona podría experimentar una convulsión en su vida sin recibir un diagnóstico de epilepsia”.

La epilepsia, en cambio, es un trastorno neurológico crónico caracterizado por la predisposición del cerebro a generar crisis convulsivas de manera habitual, sin una causa externa aparente. “Para diagnosticar epilepsia, una persona debe haber presentado dos o más crisis no provocadas y someterse a estudios especializados de neurofisiología e imágenes cerebrales”, precisa el especialista.

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Un referente en el manejo de epilepsia refractaria

Desde 2020, el HIC cuenta con el Centro de Excelencia en Epilepsia Refractaria, una unidad especializada en diagnóstico, evaluación y seguimiento de pacientes con epilepsia, incluidos los casos refractarios, aquellos que no responden a tratamientos convencionales con medicamentos.

Según el Dr. Mora, aproximadamente el 30 % de las personas con epilepsia presentan esta condición refractaria. En 2024, el programa del HIC recibió cerca de 50 nuevos pacientes en esta categoría, dentro de un total de 200 personas atendidas por epilepsia ese año.

El manejo en el centro es multidisciplinario e incluye alternativas como:

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  • Cirugía de epilepsia: consiste en resecar la zona del cerebro donde se originan las crisis para eliminarlas o reducirlas significativamente. En 2024, 22 pacientes fueron candidatos y se beneficiaron de este procedimiento.
  • Dieta cetogénica: plan alimentario que induce la producción de cetonas, las cuales pueden ayudar a controlar las crisis.
  • Implante de neuroestimulador del nervio vago: dispositivo similar a un marcapasos que envía impulsos eléctricos suaves al nervio vago para reducir la frecuencia y gravedad de las convulsiones.

“El objetivo final es que el paciente no solo logre un control de sus crisis, sino que pueda mejorar su calidad de vida y, en algunos casos, incluso suspender la medicación a futuro”, añade Mora.

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Primeros auxilios: actuar correctamente salva vidas

El especialista recuerda que saber cómo actuar ante una convulsión es vital: proteger la cabeza de la persona, colocarla de medio lado para evitar asfixia y nunca introducir objetos en la boca. Si la crisis dura más de tres a cinco minutos, se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencias.

La clave, según el Dr. Mora, está en la información y la atención oportuna. “Conocer la diferencia entre una convulsión y la epilepsia es fundamental para evitar diagnósticos erróneos, elegir el tratamiento adecuado y ofrecer a los pacientes la posibilidad de llevar una vida plena”.

Publicado por: Redacción Salud

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