Salud
Martes 26 de agosto de 2025 - 11:29 AM

“Corazón de fiesta”: el riesgo de entrenar tras una noche de tragos

Después de una noche de copas, el corazón puede quedar vulnerable. Expertos explican por qué ejercitarse al día siguiente es una mala idea.

Tomada de Freepik/Vanguardia
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Publicado por: Información suministrada

Información suminsitrada, María Mercedes Botia Osorio, especialista en medicina del deporte

Puede que hayas escuchado alguna vez la frase “hacer ejercicio saca la resaca”… pero lo que muchos no saben es que, después de una noche de copas, someter el corazón a un esfuerzo físico intenso puede ser una combinación peligrosa. Existe un fenómeno médico, conocido como “síndrome de corazón de fiesta” (holiday heart syndrome), que describe la aparición de arritmias -alteraciones en el ritmo cardíaco- después de un consumo agudo y excesivo de alcohol, incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas.

Este cuadro clínico no es exclusivo de quienes tienen antecedentes cardíacos, sino que puede afectar a cualquiera, desde un adulto mayor hasta un joven deportista que después de una fiesta decide madrugar para trotar o ir al gimnasio.

¿Qué es y a quién le pasa?

El llamado “corazón de fiesta” se relaciona principalmente con la fibrilación auricular, que es la arritmia supraventricular más común en este contexto. No obstante, no se limita a esta sola alteración: también pueden aparecer taquicardias auriculares, taquicardia sinusal y extrasístoles tanto auriculares como ventriculares.

Lo realmente preocupante es que no existe un perfil único de paciente. Es decir, no se necesita tener una enfermedad cardíaca previa para estar en riesgo. Estudios prospectivos han demostrado que, tras una noche de alto consumo de alcohol, la probabilidad de arritmias aumenta en las horas y días siguientes. El riesgo es particularmente alto en la mañana posterior, justo cuando muchas personas deciden “compensar” los excesos con una sesión de ejercicio, creyendo que sudar ayudará a eliminar más rápido el alcohol o a sentirse mejor.

¿Por qué deberías pensarlo dos veces antes de entrenar al día siguiente? El ejercicio, en condiciones normales, es una de las mejores prácticas para mantener la salud cardiovascular. Sin embargo, tras una noche de tragos, el corazón no está en su mejor momento. Las alteraciones en el sistema nervioso y en la conducción eléctrica del corazón no desaparecen al amanecer, sino que pueden prolongarse durante varias horas.

Esto significa que incluso una rutina moderada de ejercicio podría convertirse en el detonante de un episodio arrítmico. La sensación de “falta de energía” o “cansancio extremo” que muchas personas reportan al día siguiente del consumo excesivo de alcohol también es una señal de que el organismo, incluido el corazón, necesita tiempo para recuperarse.

En lugar de acelerar ese proceso con actividad física, lo recomendable es permitir que el cuerpo descanse y se hidrate. Lea también: Violencia adolescente, lo que nunca discutimos

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Tomada de Freepik/Vanguardia
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¿Qué pasa en el cuerpo?

El alcohol altera el equilibrio del sistema nervioso autónomo, que es el encargado de regular funciones involuntarias como la frecuencia cardíaca. En este caso, se genera un predominio del tono simpático, el que activa al organismo, y una disminución del tono parasimpático, el que lo relaja.

Esa modificación interfiere en la conducción eléctrica del corazón, haciéndolo más susceptible a sufrir arritmias. Cuando a esta situación se suma el ejercicio, que por sí solo aumenta la frecuencia cardíaca, eleva el tono simpático y exige más oxígeno al músculo cardíaco, el resultado es un terreno propicio para que aparezcan alteraciones del ritmo.

Aunque los casos más graves, como las taquicardias ventriculares, son menos frecuentes, el riesgo existe y no debería subestimarse.

Factores que aumentan el riesgo

Existen condiciones que potencian aún más las probabilidades de que el “síndrome de corazón de fiesta” se presente. Entre ellas se destacan:

- Cantidad y patrón de consumo: el “binge drinking” o consumo excesivo en pocas horas es el principal detonante. El riesgo aumenta de manera proporcional a la cantidad de alcohol ingerido.

- Enfermedades previas: hipertensión, cardiopatía estructural, insuficiencia cardíaca, obesidad o diabetes hacen que el efecto proarrítmico del alcohol sea mayor.

- Otros estímulos: fumar, consumir cafeína en exceso o usar drogas estimulantes incrementa la posibilidad de que se produzca una arritmia.

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- Edad y sexo: aunque puede afectar a jóvenes, la frecuencia es más alta en adultos mayores. Algunos estudios han mostrado que los hombres tienen un riesgo ligeramente superior cuando consumen alcohol en grandes cantidades. Le puede interesar: Cáncer y embarazo: desafíos clínicos y manejo integral

¿Cómo proteger su corazón después de una noche de alcohol?

Los especialistas insisten en que la mejor estrategia es prevenir. Sin embargo, si ya hubo un consumo elevado de alcohol, estas son algunas recomendaciones clave:

- Evita entrenar en las 24 horas posteriores. Darle un descanso al sistema cardiovascular es fundamental para reducir riesgos.

- Hidrátate adecuadamente. El alcohol deshidrata, lo que puede empeorar las arritmias. Tomar agua suficiente ayuda al proceso de recuperación.

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- Duerme y prioriza el descanso. El sueño reparador contribuye a restablecer el equilibrio del sistema nervioso autónomo.

- Escucha a tu cuerpo. Si presentas palpitaciones, mareo, falta de aire o dolor en el pecho, busca atención médica de inmediato.

- Recuerda que no existe un umbral seguro. Aun pequeñas cantidades de alcohol pueden favorecer la fibrilación auricular en personas predispuestas.

Si tiene dudas sobre este o algún tema relacionado con la sección de salud, puede enviar sus preguntas y un grupo de especialistas se encargará de resolverlas: preguntasdr.joaquinfernando@gmail.com

Publicado por: Información suministrada

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