La pérdida de visión puede afectar mucho más que la capacidad de ver con claridad. Puede comprometer la autonomía, el trabajo, las actividades cotidianas y la relación con el entorno. En el Día Mundial de la Visión, la prevención y el acceso oportuno a la atención ocular cobran especial importancia.

Publicado por: Suministrado
Por: Maria Gabriela Eizaga, Oftalmóloga – Glaucomatóloga
A los 70 años, Luz Marina Rincón comenzó a notar que algo había cambiado. Las imágenes dejaron de verse con claridad y las actividades cotidianas empezaron a resultar más difíciles. La preocupación aumentó porque, además de cuidar su propia salud, tenía a su cargo el cuidado de su esposo, quien estaba enfermo.
“Estaba preocupada porque no veía bien. Tenía temor de quedar ciega”, recuerda.
La consulta con el oftalmólogo permitió encontrar la causa: tenía cataratas en ambos ojos. Después de valorar su condición, se planificó la cirugía y se implantaron lentes intraoculares.
El resultado cambió nuevamente su día a día. “Ahora veo perfecto. El doctor dice que veo 20/20”, cuenta Luz Marina.
Su experiencia muestra cómo una alteración de la visión puede trascender el problema visual y afectar actividades, responsabilidades y decisiones cotidianas. También evidencia la importancia de consultar cuando aparecen cambios y no asumir que el deterioro de la visión es una consecuencia inevitable de la edad.

Cuando una dificultad para ver tiene una causa tratable
La catarata ocurre cuando el cristalino, la estructura transparente que ayuda a enfocar las imágenes, pierde progresivamente su transparencia. Es una de las principales causas de pérdida visual y, cuando afecta de manera significativa la visión, puede tratarse mediante cirugía.
Publicidad
Sin embargo, no todas las alteraciones visuales tienen la misma causa ni requieren el mismo manejo. Los errores refractivos, el glaucoma, las enfermedades de la retina y otras condiciones pueden comprometer la visión y necesitan una evaluación adecuada.
Algunas enfermedades oculares pueden avanzar durante un tiempo sin producir síntomas evidentes. Por eso, esperar a que la visión se deteriore de manera marcada no siempre es la mejor estrategia.
La edad, los antecedentes familiares, algunas enfermedades crónicas y otros factores de riesgo pueden modificar la frecuencia y el tipo de evaluación que necesita cada persona. En los niños, además, los controles durante las etapas de desarrollo visual permiten identificar oportunamente problemas que podrían afectar la visión.
Un problema que va más allá de los ojos
El Día Mundial de la Visión, conmemorado el 8 de octubre, busca poner la salud ocular en el centro de la conversación. El movimiento internacional 2030 In Sight plantea que la atención ocular debe integrarse a los sistemas de salud y no funcionar como un servicio aislado.
La magnitud del desafío ayuda a comprender esa necesidad. Se estima que alrededor de 1.1 mil millones de personas viven con pérdida visual que podría haberse prevenido o tratado.
Una consulta, la corrección adecuada de un error refractivo, una cirugía de catarata o el tratamiento oportuno de una enfermedad ocular pueden marcar una diferencia significativa en la vida cotidiana.
Publicidad
La salud visual también está relacionada con la autonomía. Ver permite desplazarse con mayor seguridad, leer, estudiar, trabajar, reconocer rostros y mantener actividades que hacen parte de la vida diaria. Cuando esa capacidad disminuye, las consecuencias pueden extenderse al entorno familiar y social.
Detectar a tiempo también es cuidar
Cuidar la visión no significa esperar a que aparezca una dificultad importante. Ante visión borrosa persistente, pérdida de visión, cambios repentinos, dolor ocular, aparición de destellos o manchas nuevas, es necesario buscar valoración profesional. Algunos cambios visuales de aparición súbita requieren atención inmediata.
Los controles también deben adaptarse a las características de cada persona. No todos necesitan los mismos exámenes ni con la misma frecuencia. La evaluación debe considerar la edad, los antecedentes familiares y personales, las enfermedades existentes y otros factores de riesgo.
El cuidado de la visión también plantea una conversación sobre el acceso a los servicios de salud ocular. El movimiento 2030 In Sight busca que los gobiernos incorporen la atención ocular dentro de sus políticas y servicios de salud, con énfasis en prevención, diagnóstico, tratamiento y acceso oportuno.
Publicidad
En esa misma dirección, el 2 de noviembre de 2026 se realizará en Antigua y Barbuda la primera Cumbre Mundial sobre Salud Ocular, un espacio en el que gobiernos y representantes del sector abordarán compromisos relacionados con financiación, políticas públicas y planes nacionales para ampliar el acceso a la atención ocular.
La fecha conmemorativa puede pasar, pero el cuidado de la visión no debería hacerlo. La prevención, los controles de acuerdo con las necesidades de cada persona y la atención oportuna son fundamentales para reducir el impacto de las enfermedades oculares y preservar la autonomía a lo largo de la vida.
Si tienes dudas sobre este o algún tema relacionado con la sección de Salud, puede enviar sus preguntas y un grupo de especialistas se encargará de resolverlas: preguntasdr.joaquinfernando@gmail.com
















