Una tarde en la piscina de su comunidad se convirtió en una experiencia aterradora para Griffin. Lo que comenzó como una picazón en el ojo izquierdo y un dolor agudo desencadenó un giro inesperado en su vida.

Publicado por: Resumen Agencias
En un giro devastador de los acontecimientos, una mujer de Londres se encuentra enfrentando una amenaza inesperada y potencialmente irreversible para su visión después de haber contraído una rara infección ocular por la ameba Acanthamoeba. La historia de Shereen-Fay Griffin es un recordatorio impactante de la importancia de la seguridad en el agua y el uso adecuado de lentes de contacto.
Todo comenzó después de una tarde de natación en la piscina del centro de ocio de su comunidad. Shereen-Fay Griffin, una mujer de 32 años, experimentó una incómoda picazón y un dolor agudo en su ojo izquierdo. En un primer momento, Griffin optó por ignorar el malestar, pensando que se trataba de una irritación temporal causada por el cloro del agua de la piscina o cualquier otro factor menor.

Sin embargo, el dolor persistente en su ojo la llevó a buscar ayuda médica. En su primera visita al oftalmólogo, le recetaron gotas antibióticas para los ojos y esteroides, pensando que se trataba de un herpes simple, una afección ocular relativamente común. A pesar de seguir el tratamiento, Griffin no encontró alivio a su sufrimiento.
La vida continuó, pero el 9 de noviembre de 2022, Griffin se despertó con una pérdida de visión súbita y alarmante en su ojo izquierdo. Según informó el Daily Mail, esta fue la tragedia que alcanzó su punto máximo en su historia. La mujer se encontró completamente ciega en un ojo, y su vida dio un giro inesperado y aterrador.
Buscando respuestas y una solución a su repentina ceguera, Griffin acudió a un hospital privado en Londres, Inglaterra. Fue allí donde recibió un diagnóstico devastador por parte de los especialistas: había contraído queratitis por la ameba Acanthamoeba. Esta rara, pero seria infección ocular tiene el potencial de causar ceguera al afectar directamente la córnea, según la información proporcionada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

La queratitis por Acanthamoeba es una afección poco común, pero sumamente seria. Las Acanthamoebas son amebas que se encuentran comúnmente en la naturaleza y están presentes en cuerpos de agua como piscinas, océanos, lagos y ríos. Estas amebas son notorias por su capacidad para adherirse y penetrar la córnea, la parte transparente y convexa del ojo que ayuda a enfocar la luz en la retina.
Las infecciones por Acanthamoeba suelen afectar a personas que usan lentes de contacto de manera inadecuada o que entran en contacto con agua contaminada mientras los llevan puestos. Las amebas pueden adherirse a las lentes de contacto y sobrevivir en ellas, lo que crea una vía directa para la infección cuando se colocan nuevamente en los ojos.
La queratitis por Acanthamoeba a menudo requiere un enfoque multidisciplinario para el tratamiento, que incluye la administración de medicamentos antiparasitarios y antibióticos específicos para eliminar las amebas. Además, se pueden llevar a cabo procedimientos invasivos, como raspado de la córnea, para eliminar las células infectadas y dañadas.
En el caso de Griffin, la infección causó una pérdida significativa de la visión en su ojo izquierdo. Ahora, se encuentra en una encrucijada, considerando la posibilidad de un trasplante de córnea para recuperar parte de su visión. Sin embargo, este procedimiento no ofrece garantías de éxito, y Griffin enfrenta un futuro incierto.
El Dr. John Anderson, oftalmólogo y experto en infecciones oculares, explicó que la queratitis por Acanthamoeba puede tener consecuencias devastadoras. “Esta infección es infrecuente, pero cuando ocurre, puede causar daños graves y, en algunos casos, resultar en una pérdida permanente de visión. El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado son cruciales para mejorar las posibilidades de recuperación”.
El caso de Griffin sirve como una advertencia para todos nosotros sobre la importancia de la seguridad en el agua y el uso adecuado de lentes de contacto. Mantener las lentes limpias y esterilizadas, evitar el contacto con agua mientras se usan lentes de contacto y seguir las pautas de higiene ocular recomendadas son pasos fundamentales para prevenir infecciones oculares potencialmente graves.
La queratitis por Acanthamoeba es una condición que puede avanzar rápidamente, por lo que la detección temprana y el tratamiento oportuno son esenciales para evitar consecuencias graves.
















