Los hermanos Menéndez fueron sentenciados a cadena perpetua por el asesinato de sus padres, Kitty y José Menéndez, en su mansión de Beverly Hills. Erik, uno de los hermanos, expresó su descontento con la serie ‘Monstruos’ de Ryan Murphy en Netflix.

Publicado por: Redacción Tendencias
La nueva serie de Netflix, Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez, que narra el parricidio cometido por los hermanos en 1989, ha generado malestar en Erik, de 53 años, y Lyle, de 56, quienes desde la cárcel calificaron la producción como “una representación deshonesta e inexacta”. La serie se centra en la vida de los hermanos, quienes fueron condenados por el asesinato de sus padres, Kitty y José Menéndez, en su mansión de Beverly Hills.
El impacto ha sido tal que la Fiscalía del condado de Los Ángeles revisará nuevas pruebas, luego de que un exmiembro del grupo musical Menudo denunciara haber sido víctima de abuso sexual por parte de José Menéndez cuando este era director de la agrupación.
Durante el juicio que resultó en su condena a cadena perpetua, Lyle y Erik Menéndez argumentaron que cometieron el asesinato de sus padres en defensa propia, alegando haber sido víctimas de maltrato y abuso físico, sexual y emocional. Desde la cárcel, Erik escribió una carta que compartió en la plataforma X (antes Twitter) a través de su esposa Tammi, en la que expresó duras críticas tanto hacia el creador de la serie como a Netflix.
En su carta, Erik declaró: “Pensé que habíamos dejado atrás las mentiras y las representaciones destructivas de Lyle, creando una caricatura basada en horribles y descaradas mentiras que abundan en el programa. Solo puedo asumir que lo hicieron intencionalmente. Con gran tristeza digo que no creo que Ryan Murphy sea tan ingenuo e inexacto sobre los hechos de nuestras vidas como para hacer esto sin malas intenciones”. Lea: Ángela Aguilar hace importante anuncio tras hospitalización de Christian Nodal
Y agrega en el escrito: “Es triste para mí saber que la representación deshonesta de Netflix de las tragedias que rodean nuestro crimen ha hecho que las dolorosas verdades retrocedan varios pasos en el tiempo, a una época en la que la Fiscalía construyó una narrativa sobre un sistema de creencias de que los hombres no eran abusados sexualmente y que los hombres experimentaban el trauma de la violación de manera diferente a las mujeres. Esas horribles mentiras han sido cuestionadas y expuestas por innumerables victimas valientes en las últimas dos décadas que han separado su vergüenza persona y han hablado con valentía. Así que ahora Murphy da forma a su horrible narrativa a través de representaciones viles y espantosas de los personajes de Lyle y de mí y calumnias desalentadoras”.
“¿No basta con la verdad? Dejemos que la verdad siga siendo la verdad. ¡Qué desmoralizante es saber que un hombre con poder puede socavar décadas de progreso en la lucha por arrojar luz sobre el trauma infantil! La violencia nunca es una respuesta, nunca es una solución, y siempre es trágica. Por eso, espero que nunca se olvide que la violencia contra un niño crea cientos de escenas de crímenes horrendas y silenciosas, oscuramente ensombrecidas por el brillo y el glamour, y que rara vez se exponen hasta que la tragedia penetra en todos los involucrados. A todos los que me han tendido la mano y me han apoyado, gracias desde el fondo de mi corazón”, finalizó Erik. Lea: ¿A La Liendra y Dani Duke se les acabó el amor? Así va la relación
¿Qué pasó con su dinero y herencia?
Después del asesinato de José y Kitty Menéndez, sus hijos Erik y Lyle empezaron a gastar sumas considerables de dinero de manera inmediata. Se estima que, en los meses posteriores al crimen, los hermanos desembolsaron alrededor de 700 mil dólares en lujosos artículos y propiedades. Estos gastos incluían automóviles de alta gama, relojes exclusivos y ropa de diseñador. Lyle, el mayor, utilizó la tarjeta de crédito de su padre para gastar cerca de 90 mil dólares, lo que incrementó las sospechas de las autoridades sobre su posible participación en los asesinatos.
Además de sus extravagantes gastos personales, Lyle Menéndez intentó invertir en un restaurante en Princeton, Nueva Jersey, un proyecto que terminó en fracaso. Para financiar esta aventura, su tío tuvo que obtener un préstamo bancario, ya que los recursos familiares no alcanzaban para cubrir el costo total. También se intentó adquirir un lujoso ático en Nueva York, aunque este negocio tampoco se concretó.
Entre los ejemplos más notorios de su vida de despilfarro está su estancia en el exclusivo Hotel Bel Air de Los Ángeles, donde los hermanos vivieron en suites de lujo y contrataron servicios de limusina y guardaespaldas, con un costo mensual de 8 mil dólares. Estos gastos fueron cubiertos por la empresa de su padre, LIVE Entertainment, debido a la incertidumbre sobre la administración de la herencia.















