Tras el fracaso por adquirir Warner Bros. Discovery, Netflix autorizó 25.000 millones de dólares para recomprar sus acciones y estabilizar su valor en Bolsa.

Publicado por: Redacción Tecnología
El gigante del streaming, Netflix, ha oficializado ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) un masivo programa de recompra de acciones por valor de 25.000 millones de dólares tras el fracaso de las negociaciones con Warner Bros. Discovery.
Esta decisión, que busca apuntalar su crecimiento, surge como una respuesta inmediata para revitalizar su cotización bursátil, la cual se vio afectada tras el desgaste estratégico de intentar, sin éxito, tomar el control de Warner Bros. Discovery (WBD en una megafusión.
El pulso, que mantuvo a la industria en vilo durante febrero pasado, terminó favoreciendo a Paramount Skydance, cuya oferta de fusión con WBD ya recibió el visto bueno de la junta de accionistas. Lea: Netflix sorprende con una función inédita: ¿cómo usarla?

El nuevo mapa de Hollywood: WBD y Paramount se unen
Mientras Netflix apuesta por la recompra, sus competidores avanzan en la creación de un nuevo megacoloso del entretenimiento. Otras noticias: Netflix evalúa la compra en efectivo Warner Bros. y acelera la guerra en Hollywood
Paramount pagará 31 dólares en efectivo por cada acción ordinaria de WBD. Se espera que la transacción se cierre en el tercer trimestre de 2026, una vez superados los filtros de los reguladores gubernamentales.
Además la fusión busca crear una infraestructura capaz de competir no solo en contenido, sino en escala publicitaria y tecnológica contra el dominio de Netflix, que cuma alrededor de 300 millones de suscriptores en todo el mundo.

Rebelión en la industria del streaming: Artistas contra el monopolio
No todo es alegría en los despachos financieros. La consolidación de WBD y Paramount enfrenta la oposición frontal de un colectivo de más de 2.000 artistas. Otras noticias: Netflix adquirirá Warner Bros. Discovery por US$82.700 millones: así será la megafusión
Figuras de la talla de Javier Bardem, Joaquin Phoenix y Pedro Pascal han manifestado su rechazo, argumentando que la reducción de grandes estudios limita las oportunidades creativas, precariza el trabajo y concentra el poder de decisión en unas pocas manos, afectando la diversidad de la industria cinematográfica global.
















