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Sábado 09 de noviembre de 2024 - 10:50 AM

Ejercicio: el escudo que puede frenar el tsunami de los accidentes cerebrovasculares

Las enfermedades cardíacas y los ACV son las principales causas de muerte mundialmente. Expertos subrayan que el ejercicio es clave para reducir estos riesgos, ya que mejora la circulación y protege el cerebro.

Al crossfit puede llegar una persona que ha llevado una vida sedentaria, pero es importante ser asesorado primero por un coach deportivo y de la salud que prepara a la persona para una progresión de ejercicios. Foto: Freepik/VANGUARDIA
Al crossfit puede llegar una persona que ha llevado una vida sedentaria, pero es importante ser asesorado primero por un coach deportivo y de la salud que prepara a la persona para una progresión de ejercicios. Foto: Freepik/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Tendencias

La enfermedad cardíaca isquémica y los eventos cerebrovasculares (ACV) ocupan el primer y segundo lugar entre las principales causas de muerte en el mundo, y son responsables de gran parte de las discapacidades médicas. En las últimas décadas, los casos de ACV han aumentado dramáticamente, impulsados por factores de riesgo como la hipertensión arterial, el sedentarismo, el tabaquismo, la obesidad, la diabetes y otros hábitos poco saludables.

Para profundizar en el tema, Vanguardia se contactó con la doctora María Mercedes Botia Osorio, especialista en Medicina del Deporte, quien explicó que el ejercicio es un excelente “medicamento” tanto para prevenir como para tratar enfermedades, especialmente los eventos cerebrovasculares y destacó los beneficios más importantes del ejercicio para el cerebro:

1. La combinación de ejercicio cardiovascular y entrenamiento de fuerza actúa directamente sobre los factores de riesgo de ACV, disminuyendo la probabilidad de sufrir uno.

2. La práctica regular de ejercicio cardiovascular disminuye la rigidez de las arterias y la resistencia en los vasos del cerebro, incrementando el flujo sanguíneo cerebral y reduciendo la posibilidad de obstrucciones.

3. El ejercicio fomenta el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y protege la barrera hematoencefálica, disminuyendo la muerte neuronal. “Estos cambios mejoran la vascularización cerebral y la función neurológica, ofreciendo una protección clave en quienes ya han sufrido un ACV”, comenta la doctora Botia. Lea: Galletas de hormiga culona: el nuevo manjar santandereano

4. El ejercicio eleva la expresión de enzimas protectoras, como eNOS y SOD2, reduciendo la inflamación en las paredes de los vasos sanguíneos. Este efecto disminuye el volumen de daño cerebral en caso de un ACV y protege las conexiones neuronales.

La mejor medicina es la que previene

Uno de los estudios más relevantes en este tema es el REGARDS (Reasons for Geographic and Racial Differences in Stroke), el cual muestra que realizar ejercicio al menos cuatro veces por semana reduce significativamente el riesgo de sufrir un evento cerebrovascular o un ataque isquémico transitorio. Para quienes ya han experimentado un ACV, el ejercicio sigue siendo crucial: aquellos que se ejercitan entre 3.5 y 7 horas semanales tienen un menor riesgo de recurrencia. Esto convierte al ejercicio en una herramienta esencial no solo para la prevención sino también para la rehabilitación.

La doctora Botia enfatiza que la prevención de los ACV no depende solo del ejercicio, sino de una serie de hábitos que incluyen reducir el consumo de sal, evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, mantener un peso saludable y optar por una dieta equilibrada. “La realidad es que, aunque muchas personas se inician en el ejercicio, pocas logran mantener la constancia necesaria para ver sus beneficios a largo plazo. Es crucial educar a la población sobre los efectos protectores del ejercicio y motivar a las personas para que incorporen estos hábitos en su vida diaria”, afirmó la profesional.

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Descubra si está en riesgo de deficiencia de hierro y actúe a tiempo para una vida saludable. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Descubra si está en riesgo de deficiencia de hierro y actúe a tiempo para una vida saludable. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

¿Sirve cualquier tipo de ejercicio?

Actividades cardiovasculares como caminar, correr, nadar o andar en bicicleta han demostrado reducir el riesgo de ACV, al mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos y optimizar el flujo cerebral. Lea: ¿Quiere probar la gastronomía de Girón? Este es el festival que no puede perderse este fin de semana

El ejercicio de fuerza también es clave, mejora el control del peso, optimiza el metabolismo de la glucosa y ayuda a reducir la grasa abdominal, lo que reduce indirectamente el riesgo. Además, fortalece la masa muscular y la estabilidad física, lo que previene caídas y discapacidades en personas mayores, quienes son especialmente vulnerables.

La doctora Botia es reiterativa en que “cada movimiento cuenta. A medida que incorporamos el ejercicio en nuestra vida diaria, no solo fortalecemos nuestro corazón y músculos, sino que protegemos lo más valioso: nuestro cerebro”.

En conclusión, detener el avance de los eventos cerebrovasculares requiere un compromiso constante con el ejercicio y estilos de vida saludables. Estas prácticas promueven mejoras cardiometabólicas, como la reducción de la presión arterial, el control del colesterol y la disminución de los marcadores inflamatorios. Así, se podrá reducir el riesgo de un ACV y lograr una mejor calidad de vida.

Publicado por: Redacción Tendencias

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