Roberto Giordano, ícono de la moda y maestro del estilismo, falleció el 22 de noviembre de 2024. Con sus desfiles en Punta del Este y Pinamar, y su inolvidable frase “¡No me peinés!”, dejó un legado lleno de estilo, creatividad y carisma que perdurará en la industria de la belleza.

Publicado por: Redacción Tendencias
Roberto Giordano, el peluquero que convirtió el secador en varita mágica, nos dejó el 22 de noviembre de 2024, a los 78 años. Ícono de la moda en los 80 y 90, Giordano hizo historia con sus desfiles en Punta del Este y Pinamar, que eran más glamorosos que la alfombra roja de los Oscars. Y cómo olvidar su legendaria frase: “¡No me peinés!”, que gritaba tanto en broma como en serio. Lea también: Alejandro Rodríguez, el empresario colombiano que está saliendo con el hijo de la Gorda Fabiola, David Polanía
Nacido en Buenos Aires en 1946, Roberto comenzó su viaje en el mundo de la peluquería siendo apenas un adolescente. Con tijeras en mano y mucho estilo, construyó un imperio que lo llevó a trabajar con celebridades y a organizar desfiles que parecían sacados de una película de Hollywood.
Pero no todo fue brillo y glamour. En los últimos años, Giordano tuvo un par de “bad hair days” con la justicia: en mayo de 2024 fue condenado a tres años de prisión por ocultar bienes y evadir impuestos. Al parecer, no solo manejaba bien las tijeras, sino también las “sociedades fantasmas”.
A pesar de estos tropezones, Roberto nunca dejó de crear. Impartió clases, asistió a eventos de moda y siguió siendo esa figura magnética que transformaba un simple corte en arte. Su legado, lleno de estilo y carisma, seguirá vivo en la industria de la belleza. Porque sí, Roberto, aunque ya no estés con nosotros, “¡Nadie nos peinó como vos!”
⚫ MURIÓ ROBERTO GIORDANO: el peluquero estaba internado en el sanatorio Mater Dei y tenía 75 años. pic.twitter.com/yXE1jG5xJr
— Gran Hermano 2023 (@gh2022ok) November 22, 2024
¿Qué fue lo que hizo Roberto Giordano?
Para entender el lío judicial en el que se metió el célebre estilista, hay que retroceder al 5 de junio de 2020, cuando Giordano fue procesado por un ingenioso pero cuestionable movimiento financiero que le tomó a la justicia más de seis años desentrañar. ¿El resultado? 17 bienes que pasaron de su empresa a “sociedades fantasmas” manejadas por conocidos suyos. ¿Cómo? A través de ventas casi gratis o transferencias a personas que ni siquiera podían mantener una cuenta corriente. Luego, él mismo recuperaba esos bienes, dejando a todos con las manos vacías... menos a él, claro.
Cuando tuvo que dar explicaciones, Giordano salió con su mejor look de “yo no fui”. Alegó que era un simple empleado contratado por las misteriosas empresas y que no sabía nada de maniobras turbias. Dijo: “Yo solo soy el peinador oficial, ellos me contrataron, ¿qué culpa tengo yo de sus manejos?”. Incluso argumentó que había vendido su nombre como marca para que las peluquerías pudieran usarlo en los tickets y promociones. Eso sí, aseguró que sus ingresos venían de asesorar en marketing y enseñar a otros a cortar el cabello.
El juez no compró la historia. Según las pruebas, Giordano era el verdadero jefe detrás del show. Aunque no figuraba formalmente en las empresas (con nombres tan sospechosos como Unidor, Arimis y Big Bands), era él quien tomaba las decisiones y dirigía el negocio. Los “directivos” solo estaban ahí de adorno, como peinados mal hechos en una pasarela.
El resultado: un juicio abreviado que terminó con Giordano condenado a tres años de prisión por insolvencia fraudulenta. Una lección de que, aunque seas un genio del estilismo, no hay tijera que recorte las consecuencias de los malos manejos.














