Paquita la del Barrio, la inconfundible voz del despecho y la venganza hecha canción, ha fallecido a los 77 años. Su muerte, confirmada el 17 de febrero de 2025, deja un vacío en la música ranchera, pero su legado sigue intacto.

Publicado por: Redacción Tendencias
El silencio se instaló donde antes retumbaba su inconfundible voz. Paquita la del Barrio, la reina del despecho, la dueña de frases inolvidables como “¿me estás oyendo, inútil?”, ha fallecido a los 77 años, dejando tras de sí un legado imborrable de dolor, fuerza y venganza hecha canción. Lea también: Alicia Villarreal está en peligro: pidió ayuda en pleno concierto
La noticia de su muerte, confirmada el 17 de febrero de 2025, cayó como un balde de agua fría. En su casa de Veracruz, donde vivió sus últimos días, Paquita dio su última batalla. Pero esta vez, ni su temple ni su voz lograron torcer el destino.
Nacida el 2 de abril de 1947 en Alto Lucero, Veracruz, Francisca Viveros Barradas, mejor conocida como Paquita la del Barrio, no fue una mujer de medias tintas. Sus canciones no pedían amor, lo escupían, lo reclamaban, lo quemaban vivo. Su éxito fue una rebelión contra el abandono y la traición, y sus letras se convirtieron en himnos de mujeres que ya no lloraban, sino que cantaban su dolor con furia y orgullo.
Pero detrás de cada golpe musical, la vida también le cobró su precio.

El cuerpo que no resistió más
En los últimos años, su salud se fue apagando poco a poco. En 2015, una úlcera la llevó al hospital, en 2019 una trombosis pulmonar y una neumonía casi la vencen, y durante la pandemia, sus pulmones le pasaron factura. En 2022, confesó estar sometida a un dolor insoportable en el nervio ciático, lo que la obligó a alejarse de los escenarios por temporadas. Lea también: Ester Expósito en Bogotá: las discotecas donde ‘rumbeó’ durante su visita
Cada vez que regresaba, su público la recibía como quien se reencuentra con una guerrera que ha vencido mil batallas. Pero esta vez, la pelea final fue demasiado cruel.

El adiós de una leyenda
Paquita se fue, pero dejó su voz tatuada en la memoria de millones. “Rata de dos patas”, “Tres veces te engañé”, “Me saludas a la tuya”, no eran solo canciones, eran sentencias. Su música seguirá retumbando en cantinas, en carreteras solitarias, en bocas que escupen su rabia entre un trago y otro.
Porque Paquita la del Barrio nunca cantó para enamorar. Cantó para recordar que el amor duele, traiciona y, a veces, destruye.
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Pero también cantó para dejar claro que de ese dolor se puede salir cantando, con la frente en alto y el corazón blindado.
Hoy, el mundo despide a una mujer que hizo de su voz un arma y de sus canciones un refugio. Se ha ido Paquita, pero su legado seguirá resonando.
















