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Jueves 22 de mayo de 2025 - 02:13 PM

Cianita, la guacamaya rescatada por estudiantes en Santander que conmovió a todo un país

Una guacamaya azulamarilla fue rescatada por estudiantes de Geología en Santander, en un acto que une ciencia, conservación y compasión por la fauna silvestre.

Cianita, la guacamaya rescatada por estudiantes en Santander que conmovió a todo un país. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Cianita, la guacamaya rescatada por estudiantes en Santander que conmovió a todo un país. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Ola Verde

Un grupo de jóvenes geólogos vivió una escena que poco tenía que ver con formaciones rocosas o estructuras del suelo. Fue allí, entre la espesura del camino que conduce a San Vicente de Chucurí, donde la ciencia hizo una pausa para escuchar el llamado urgente de la vida.

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La jornada había comenzado como tantas otras: brújulas, cascos, libretas de campo y el sol colándose entre las ramas. Los estudiantes de Geología Ambiental y Geotecnia Ambiental de la Universidad de Santander (Udes) estaban en plena caracterización de macizos rocosos cuando un sonido inusual rompió la rutina académica. Un chillido agudo, vibrante y persistente los hizo alzar la vista. Allí, inmóvil en una rama baja, una guacamaya de vivos colores azul y amarillo parecía suplicar ayuda.

Para Andrés Quintero, coordinador académico del programa de Geología, fue evidente que algo no estaba bien. El ave no intentaba volar, no huía, no se defendía. “Tenía un comportamiento que no correspondía a un animal silvestre. Era evidente que estaba domesticada. En este estado, es completamente vulnerable a depredadores y accidentes. No podíamos dejarla allí”, relató con firmeza.

Sin dudarlo, los estudiantes Kevin Galvis y María Fernanda Sanabria emprendieron el descenso por la pendiente hasta la quebrada. No hubo titubeos ni cálculos académicos, solo empatía y determinación. Al llegar al lugar, la guacamaya no opuso resistencia. Envuelta en un silencio confiado, permitió ser rescatada y llevada de regreso al grupo humano que, por azar del destino, se convirtió en su red de salvación.

Cianita, la guacamaya rescatada por estudiantes en Santander que conmovió a todo un país. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Cianita, la guacamaya rescatada por estudiantes en Santander que conmovió a todo un país. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

Entre miradas emocionadas y murmullos de ternura, alguien propuso un nombre: Cianita. Un guiño al mineral del grupo de los silicatos, conocido por su tonalidad azul, y también al universo académico del que provenían sus rescatistas. En ese bautizo improvisado, Cianita dejó de ser solo un ave: se convirtió en emblema de un encuentro entre la naturaleza y el conocimiento con rostro humano.

La cadena de solidaridad se activó de inmediato. Lina Suárez, estudiante de Geología de la Universidad Industrial de Santander (UIS), facilitó el contacto con Deicy Yamile Castro Morales, contratista de la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), quien dio las primeras orientaciones para el protocolo de entrega del ave. “Recibimos este tipo de reportes con frecuencia. La tenencia ilegal de fauna silvestre, aunque penada por la ley, sigue siendo una práctica común. Las guacamayas, por su belleza y docilidad, son capturadas y vendidas como mascotas, lo que representa una grave amenaza para su conservación”, explicó Castro.

Y es que el caso de Cianita no es aislado. De acuerdo con datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, más de 23.000 animales silvestres han sido rescatados en los últimos cinco años en Colombia, muchos de ellos en condiciones similares: deshidratados, desnutridos o con señales de maltrato. Las guacamayas azulamarillas (Ara ararauna), aunque no están en peligro crítico, sí enfrentan presión por tráfico ilegal, pérdida de hábitat y tenencia doméstica.

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Mientras los protocolos oficiales se activaban, los estudiantes ofrecían a Cianita agua y banano, la miraban con respeto y hablaban de ella con el afecto que se reserva a lo inesperadamente valioso. “Nunca imaginé que una salida de campo nos permitiría hacer algo así. Verla tan indefensa me hizo pensar en cuánto daño le estamos haciendo a la fauna por simple egoísmo humano”, compartió María Fernanda Sanabria, aún conmovida.

La historia de Cianita tomó rumbo oficial gracias al apoyo de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental del Departamento de Santander. El subintendente Julio César Ávila coordinó la entrega, y el subintendente Didier Conde la trasladó en patrulla hasta un centro de valoración de fauna. “Nos alegra que la comunidad universitaria esté atenta a estos casos. Cada reporte oportuno es una vida salvada”, destacó Ávila.

Cianita, la guacamaya rescatada por estudiantes en Santander que conmovió a todo un país. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Cianita, la guacamaya rescatada por estudiantes en Santander que conmovió a todo un país. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

Actualmente, la guacamaya se encuentra bajo el cuidado de la CAS, donde especialistas en fauna silvestre evalúan su estado físico y conductual. El proceso de rehabilitación puede ser largo: no todas las aves domesticadas logran reinsertarse en la naturaleza. “En muchos casos, deben permanecer en centros especializados o ser trasladadas a reservas donde puedan tener calidad de vida sin riesgos. Todo dependerá de su evolución”, detalló Castro Morales.

Para el profesor Quintero, la experiencia dejó una enseñanza indeleble: “La geología no es ajena a la vida que habita los territorios que estudiamos. Esta vivencia nos recuerda que la ciencia también puede, y debe, convivir con el cuidado del entorno. No podemos hablar de sostenibilidad si no integramos el respeto por las otras formas de vida”.

En las páginas no escritas de ese cuaderno de campo quedó registrada una historia distinta: la de un ave azul rescatada por corazones jóvenes que, sin saberlo, protagonizaron una lección de conservación que no estaba en el pensum, pero sí en el alma. Cianita, con sus alas aún en pausa, es ahora símbolo de una geología que también late por la vida.

Publicado por: Redacción Ola Verde

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