Así fue el rescate de ‘Cianita’, la guacamaya que cambió una jornada académica por una lección de compasión por la fauna.

En las laderas que flanquean la quebrada La Molinilla, en la vía hacia San Vicente de Chucurí, Santander, una salida de campo de los estudiantes se convirtió inesperadamente en una historia de rescate y conciencia ambiental.
Lo que para un grupo de jóvenes de Geología de la Universidad de Santander, UDES, comenzó como una práctica rutinaria, terminó con el salvamento de una guacamaya en apuros, hoy conocida como ’Cianita’.
Todo ocurrió en la mañana del pasado lunes. Los alumnos de los cursos de Geología Ambiental y Geotecnia Ambiental realizaban una caracterización de macizos rocosos cuando un sonido inusual los distrajo. Desde la espesura, un llamado agudo y persistente los llevó a alzar la vista.
En lo alto de los árboles, una guacamaya de vivos tonos azules y amarillos se dejaba ver, pero algo en su quietud resultaba desconcertante.

Andrés Quintero, coordinador académico del programa, fue el primero en advertir que el ave no reaccionaba como lo haría un ejemplar silvestre: “Estaba muy quieta, no intentaba volar. Su comportamiento dejaba ver que era una guacamaya doméstica, sin herramientas para sobrevivir en libertad”, explicó.

La decisión fue unánime: no podían dejarla allí. Los estudiantes Kevin Galvis y María Fernanda Sanabria, héroes de esta historia, descendieron con cautela por la pendiente hasta alcanzar al ave. La subida fue lenta pero exitosa; llevaban a la guacamaya en brazos, protegida del sol y del miedo. El grupo la bautizó ’Cianita’, en honor al mineral azul que comparten la geología y el plumaje del ave, cuyo nombre proviene del griego kyanos.
A partir de ese momento, ’Cianita’ se convirtió en el centro de atención. Recibió agua, trozos de banano y múltiples gestos de ternura. “Los estudiantes estaban orgullosos, la miraban con cariño, como si fuera parte del grupo”, recordó Quintero.
Para asegurar su bienestar, se activó una red de apoyo. Desde la Universidad Industrial de Santander, UIS, la estudiante Lina Suárez facilitó el contacto con Deicy Yamile Castro Morales, contratista de la Corporación Autónoma Regional de Santander, CAS. Con su intermediación, se coordinó la entrega del ave a las autoridades competentes.
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La Seccional de Carabineros y Protección Ambiental del Departamento de Santander, encabezada por el subintendente Julio César Ávila, respondió al llamado. Fue el subintendente Didier Conde quien finalmente transportó a Cianita en un guacal, rumbo a un espacio seguro. Hoy, se encuentra bajo el cuidado de la CAS, donde recibe atención profesional mientras inicia su proceso de rehabilitación.
Más allá del gesto solidario, el episodio dejó una huella en los estudiantes. “La geología no es solo rocas y minerales, también es entender el entorno vivo que nos rodea”, concluyó Quintero.
‘Cianita’, la guacamaya azul rescatada entre quebradas y montañas, permanecerá en el recuerdo como símbolo de empatía y respeto por la vida silvestre. Su historia es testimonio de que, incluso entre mapas y martillos de campo, siempre hay lugar para la compasión.

















