De la tostión al liderazgo: la historia de la Mujer del Año en Santander.

En el corazón de Santander, donde el café no solo se cultiva sino que también narra historias, brilla con especial fuerza la labor de Yheili Licet Arenas Fonseca, una mujer que ha elevado el arte de la tostión a un puente entre la tradición, la excelencia y la transformación social.

Hoy, su nombre se pronuncia con admiración: ha sido elegida por unanimidad como Mujer del Año por el Woman’s Club de Bucaramanga. Más que un reconocimiento, este logro confirma una trayectoria construida con disciplina, conocimiento y una profunda vocación de servicio, en la que Yheili Licet ha sido protagonista indiscutible.

Ser maestra tostadora no es solo dominar una técnica, es entender el alma del café. Y en ese arte, Yheili Licet destaca con maestría. Cada grano que pasa por sus manos refleja una lectura cuidadosa del origen, una interpretación precisa del perfil de taza y un compromiso constante por resaltar lo mejor de variedades como Caturra, Castillo y Geisha.

Desde su empresa, Tostión y Aroma, su impacto trasciende lo empresarial. Allí ha construido un espacio donde el conocimiento se comparte y las oportunidades crecen, convirtiendo el café en lenguaje, identidad y futuro. Su liderazgo ha sido clave para transformar este proyecto en una plataforma de aprendizaje y empoderamiento.
Su visión integral del café se refleja también en su papel como pilar del proyecto Café Total en las Casas del Libro Total en Santander, donde ha logrado unir cultura y café en experiencias sensoriales que educan y conectan a las personas con el origen de cada taza.

A través de Tostión y Aroma, Yheili Licet acompaña a caficultoras emergentes, guiándolas en sus primeros pasos con herramientas técnicas, visibilidad y confianza. Su enfoque no es asistencialista, sino profundamente transformador, impulsando autonomía y calidad.
Como educadora, su compromiso es evidente en talleres y espacios de formación donde comparte conocimientos sobre métodos de preparación y fundamentos del café de especialidad, democratizando un saber que durante años fue limitado.

Como empresaria, ha posicionado su marca como referente en maquila y calidad, demostrando que la innovación también nace desde lo local cuando hay visión y determinación.
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Sin embargo, su mayor impacto va más allá del café: más de 1.000 mujeres campesinas en Santander han encontrado en su liderazgo una oportunidad real para crecer, aprender y creer en sí mismas. Yheili Licet impulsa una verdadera revolución silenciosa, donde las mujeres pasan de ser invisibles a convertirse en protagonistas de la cadena productiva. (Le puede interesar: el viaje transformador de una maestra tostadora)
Promueve la inclusión en roles técnicos como la tostión y la catación, rompe estereotipos y fortalece redes de apoyo entre caficultoras. Además, representa una nueva generación de liderazgo gremial, dando voz a más de 10.800 mujeres del sector cafetero en el departamento.
Su filosofía es tan clara como poderosa: los sueños de las mujeres rurales no son utopías, son proyectos posibles. Y pueden hacerse realidad, incluso en algo tan tangible y simbólico como ver su propia marca en una bolsa de café.

Ayer, en el auditorio Gustavo Liévano de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, el aplauso no fue solo para una mujer, sino para todo lo que representa. El reconocimiento como Mujer del Año celebra su liderazgo, pero sobre todo exalta su capacidad de transformar el café en una herramienta de dignidad. Porque en cada tostión de Yheili Licet Arenas Fonseca no solo emergen aromas y sabores: también nacen oportunidades y se encienden futuros.
















