A las 4:00 p.m. de hoy, en el auditorio Gustavo Liévano de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, se le entrega el galardón de Mujer del Año a Yehili Licet Arenas Fonseca.

En el corazón de Santander, donde el café no solo se cultiva sino que también cuenta historias, emerge la figura de Yheili Licet Arenas Fonseca, una mujer que ha convertido el arte de tostar este grano en un puente entre la tradición, la excelencia y la transformación social.
Hoy, su nombre resuena con fuerza y emoción: ha sido elegida por unanimidad como la Mujer del Año por el Woman’s Club de Bucaramanga. Este reconocimiento no es un punto de llegada, sino la confirmación de un camino tejido con disciplina, conocimiento y una profunda vocación de servicio.

Ser maestra tostadora no es simplemente dominar una técnica; es comprender el alma del café. Y Yheili Licet ha hecho de este oficio una forma de expresión. En cada grano que pasa por sus manos, hay una lectura cuidadosa del origen, una interpretación precisa del perfil de taza y una búsqueda constante por resaltar lo mejor de variedades como Caturra, Castillo y Geisha.
Desde su empresa, Tostión y Aroma, ha construido mucho más que una marca: ha creado un espacio donde el conocimiento se comparte y las oportunidades florecen. Allí, el café deja de ser solo producto para convertirse en lenguaje, en identidad y en futuro.
Trayectoria que transforma

Su recorrido está marcado por una visión integral del café. Como pilar del proyecto Café Total en las Casas del Libro Total en Santander, Yheili Licet ha logrado algo poco común: unir cultura y café en una experiencia sensorial que educa y conecta a las personas con el origen de cada taza.
Desde Tostión y Aroma, acompaña a caficultoras emergentes en sus primeros pasos, brindándoles herramientas técnicas, visibilidad y confianza para entrar al mercado con productos de calidad. Su enfoque no es asistencialista, es transformador.
Como educadora, participa activamente en talleres y espacios de formación, donde enseña desde métodos de preparación hasta los fundamentos del café de especialidad, democratizando el conocimiento que durante años fue limitado.
Y como empresaria, ha sabido posicionar su marca como referente en maquila y calidad, demostrando que la innovación puede nacer desde lo local.
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Una revolución silenciosa

Pero quizás su mayor legado no se mide en tazas, sino en vidas. Más de 1.000 mujeres campesinas en Santander han encontrado en su liderazgo una oportunidad para crecer, aprender y creer en sí mismas. La Mujer del Año impulsa lo que ella llama una revolución silenciosa: mujeres que pasan de ser invisibles en la cadena productiva a convertirse en protagonistas.
Promueve la inclusión en roles técnicos como la tostión y la catación, rompe estereotipos y fortalece redes de apoyo entre caficultoras. Representa además una nueva generación de liderazgo gremial, dando voz a más de 10.800 mujeres del sector cafetero en el departamento.
Su filosofía es clara y poderosa: los sueños de las mujeres rurales no son utopías, son proyectos posibles. Y pueden materializarse, incluso, en algo tan concreto y simbólico como ver su propia marca impresa en una bolsa de café.
Un reconocimiento con sentido
Esta tarde, alas 4:00 p.m., en el auditorio Gustavo Liévano de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, el aplauso no será solo para una mujer, sino para una historia de persistencia, conocimiento y generosidad. El reconocimiento como Mujer del Año 2025 celebra su liderazgo, pero sobre todo honra su capacidad de transformar el café en herramienta de dignidad.
Porque en cada tostión que realiza Yheili Arenas, no solo se revelan aromas y sabores, también se encienden futuros.

















