Perdió la visión cuando era niño, pero encontró en el fútbol una nueva manera de relacionarse con el mundo. Juan David Pérez reflexiona sobre cómo este deporte se ha convertido en inclusión, amistad y transformación social para cientos de personas.
Publicado por: John Arias
Para muchos, el fútbol es un espectáculo, una pasión de fin de semana o una tradición familiar. Para Juan David Pérez, figura de la Selección Colombia de Fútbol para Ciegos, es la herramienta con la que reconstruyó su vida y fortaleció su autonomía.
A sus 12 años perdió la visión totalmente debido a un desprendimiento de retina. Hasta entonces, el fútbol ya ocupaba un lugar importante en su vida. Cuatro años después, cuando le mostraron por primera vez un balón sonoro.
Aquel día, Juan Daniel le preguntó a un amigo suyo:
- ¿Pero cómo hacen los ciegos para jugar fútbol?
- Normal, como cualquier otro: con los pies - le respondió su amigo. En momento comenzó una historia que le cambió la vida y desde entonces aquel vínculo con el deporte no ha terminado.
Lo que inició como una curiosidad terminó convirtiéndose en una carrera que hoy lo ubica como el número 10 de la Selección Colombia, integrante del combinado nacional desde 2013 y jugador profesional en Brasil desde 2016.
Sin embargo, cuando Juan David habla del fútbol, rara vez se concentra en los resultados o los títulos. Su discurso gira alrededor de conceptos como la confianza, el compañerismo y la igualdad.
“Yo creo que el fútbol lleva muchos complementos. No solamente es el deporte, sino el saber compartir, el trabajo en equipo, el creer que todo es posible cuando hay una estructura horizontal”, afirma.
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Esa visión revela una dimensión cultural del fútbol que suele pasar desapercibida. Dentro de la cancha, las diferencias desaparecen. Los arqueros son los únicos jugadores que conservan la visión, los demás son ciegos. Pero todos comparten responsabilidades, objetivos y emociones.

“Lo bonito de este fútbol es que se les olvida a los arqueros que sí ven bien que su compañero es ciego, y a su compañero ciego se le olvida que su arquero ve bien. Todos terminamos estando en igualdad de condiciones”.
Más que una competencia, el equipo se ha convertido en una comunidad. Una familia construida alrededor del respeto mutuo y la solidaridad.
“Se nos olvida quién ve bien y quién es ciego total. No solamente somos amigos dentro y fuera de la cancha; también salimos a comer, salimos a pasear. Hemos conformado una bonita familia”.
El deporte como proyecto de vida
El impacto del fútbol en la vida de Juan David trasciende lo emocional. Gracias a esta disciplina ha encontrado estabilidad económica, ha podido sostener a su familia y ha construido un proyecto personal que desafía los prejuicios sobre la discapacidad visual. “El fútbol me ha dado la oportunidad de tener una estabilidad y de poder brindarle lo mejor a mi hija”, cuenta con orgullo.
Además, el este deporte también le ha abierto las puertas del mundo. A lo largo de su carrera ha competido en países como Argentina, Japón, Canadá, Chile, España, Rusia, México, Perú y Brasil, donde actualmente integra un equipo de la Serie A.
Entre sus logros más importantes se encuentran el cuarto lugar en el Mundial de Inglaterra 2023, el título del Gran Premio Mundial en Estrasburgo, Francia, y el histórico diploma paralímpico obtenido por Colombia en los Juegos Paralímpicos de París 2024.
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Pero quizá el triunfo que más valora no aparece en las estadísticas. “El fútbol me ha dado la oportunidad de creer en mí mismo y de creer en un grupo de compañeros”.
Una comunidad que crece en Bucaramanga
La experiencia de Juan David también refleja una transformación cultural que ocurre silenciosamente en Bucaramanga y su área metropolitana. Cada vez más personas con discapacidad visual encuentran en el fútbol un espacio para la integración social, el aprendizaje y la construcción de independencia.
“Qué bonito que cada día llegan más personas ciegas de Bucaramanga y a disfrutar y a aprender del fútbol para ciegos”.
Actualmente, la Selección Santander de Fútbol para Ciegos cuenta con cuatro deportistas convocados a la Selección Colombia, consolidándose como uno de los procesos más importantes del país.
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El equipo se ha convertido en un espacio de rehabilitación, encuentro y crecimiento personal para quienes llegan enfrentando los desafíos que implica perder la visión.

El verdadero significado del juego
El fútbol profesional suele estar asociado a grandes contratos, polémicas o resultados inmediatos: es por eso que la historia de Juan David Pérez toma un sentido más profundo.
Para él, la esencia del fútbol está en los goles, claro, pero también en la capacidad de unir personas alrededor de un propósito común. “Yo creo que los más bonito es el trabajo en equipo. Es esa pasión con la que usted se entrega entre uno y otro. Eso es lo que hace que el fútbol tenga ese contenido diferente”.
Su testimonio también deja una reflexión sobre la capacidad humana para transformar las dificultades en oportunidades.
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“Yo perfectamente me hubiera quedado encerrado en mi casa, pero quise tomar mi historia y hacer una vida con base en ser ciego. Ser independiente, tener una familia, ser profesional académicamente, trabajar. Si puede un ciego, usted también lo puede lograr”, asegura.
Para Juan David Pérez, el fútbol es una escuela de convivencia, una herramienta de inclusión y un espacio donde las diferencias dejan de importar para dar paso a algo más poderoso: la posibilidad de construir comunidad.














