El exguitarrista de Los Prisioneros llega a la FILBo 2026 con Biografía de una amistad, un libro que no se queda en la nostalgia del rock latinoamericano, sino que abre la puerta a una historia más íntima: la de una banda que cantó contra una época y una amistad que no resistió del todo el peso del éxito.

Publicado por: Redacción Cultural
Claudio Narea estaba tras bambalinas en Mendoza, Argentina, en octubre de 1988, cuando apareció Sting. El músico inglés llevaba una insignia del “No” en su camisa y comentó que tenía un casete de La voz de los 80, el primer disco de Los Prisioneros, recibido como regalo de una amiga. Afuera, cerca de 30 mil personas habían gritado consignas contra Augusto Pinochet durante un concierto organizado por Amnistía Internacional. La escena, reconstruida por El País a partir del libro Ya viene la fuerza. Los Prisioneros 1980-1986, ayuda a medir el alcance que ya tenía la banda chilena: sus canciones habían cruzado fronteras antes de que el poder terminara de entenderlas.
Casi cuatro décadas después, Narea vuelve sobre esa historia, pero no para levantar otro monumento al mito. El músico y compositor chileno llegará a la Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBo 2026, con Biografía de una amistad, publicado por Mediapluma Editorial, un libro que mira a Los Prisioneros desde un lugar menos cómodo: el de la intimidad, la ruptura y las tensiones que aparecen cuando una amistad queda atrapada entre la fama, el dinero, la exposición pública y las heridas personales.
El libro, con prólogo de Diego Londoño, conocido como @elfanfatal, se aparta de la biografía musical tradicional. No busca únicamente ordenar fechas, discos o giras, sino explorar aquello que suele quedar detrás de la épica del rock: las lealtades que se desgastan, las decisiones que cambian el rumbo de una vida y la fragilidad de los vínculos cuando el éxito deja de ser una promesa y se convierte en una fuerza difícil de controlar.
En sus páginas aparecen, por supuesto, los himnos que hicieron de Los Prisioneros una de las bandas centrales del rock latinoamericano: “El baile de los que sobran”, “Por qué no se van”, “Sexo”, “Paramar”, “La voz de los ’80”, “Muevan las industrias” y “We Are Sudamerican Rockers”. Pero Narea no parece interesado en repetir la postal generacional. Su libro propone otra pregunta: ¿qué queda de una amistad cuando las canciones sobreviven más que sus propios autores?
La historia de Los Prisioneros ha sido contada muchas veces desde su potencia política y cultural. Formados en San Miguel, al sur de Santiago, Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia comenzaron a hacer música en un Chile marcado por la dictadura, y sus primeros discos lograron circular antes de que el régimen dimensionara del todo el filo de sus letras. Según El País, la censura llegó con más fuerza en 1988, cuando la dictadura puso en la mira a la banda tras sus posiciones públicas frente al plebiscito.
Biografía de una amistad se ubica, sin embargo, en otro registro: el de la memoria personal. Ya en 2014, La Tercera había señalado que esta obra funcionaba como una versión ampliada de Mi vida como Prisionero, el libro que Narea publicó en 2009, y que reunía materiales, episodios y reflexiones que el músico había querido contar con mayor amplitud.
En la FILBo, el autor participará en dos encuentros con el público. El primero será el martes 28 de abril, a las 4:00 p.m., en el stand de Mediapluma Editorial, ubicado en el pabellón 3, primer nivel, stand 322 A, en conversación con Juan Sebastián Sabogal, fundador de la editorial. El segundo será el miércoles 29 de abril, a las 5:00 p.m., en el Auditorio Principal José Asunción Silva de Corferias, donde conversará con Julio Correal.
Nacido en Santiago de Chile en 1965, Claudio Narea fue parte de Los Prisioneros en los años ochenta, integró Profetas y Frenéticos en los noventa y desde 2006 ha desarrollado una carrera como solista. Su regreso a Bogotá con este libro no solo convoca a los seguidores de una banda decisiva para América Latina, sino también a los lectores interesados en esas zonas donde la música deja de ser espectáculo y se convierte en confesión.
En Biografía de una amistad, Narea no escribe únicamente sobre una banda. Escribe sobre lo que ocurre cuando tres jóvenes que alguna vez compartieron canciones, barrio, rabia y ambición descubren que el éxito también puede ser una forma de fractura.













