Publicidad

Editorial
Viernes 12 de junio de 2026 - 01:00 AM

El reto urbano tras histórico galardón

Publicado por: Editorial

Compartir

El reciente reconocimiento otorgado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, junto con la organización internacional Tour4All, ha ubicado a Bucaramanga entre los diez destinos más accesibles del país. Veinte atractivos turísticos de la ciudad recibirán ese sello que acredita su compromiso con la inclusión y la posibilidad real de que cualquier persona, independientemente de sus capacidades, pueda recorrerla sin barreras. Es un logro que merece aplauso y que nos enfrenta a la exigencia inaplazable de reforzar de todas las maneras posibles la industria turística local.

Suele pensarse, erróneamente, que las inversiones en turismo se agotan en la promoción, los vuelos chárter o los paquetes para extranjeros, pero lo cierto es que, si Bucaramanga aspira a consolidarse como un centro de interés regional y nacional, la responsabilidad no puede recaer únicamente en los emprendedores del sector hotelero o gastronómico; la Alcaldía, como administradora del territorio, tiene una gran responsabilidad, y es la de adecuar la ciudad en infraestructura de todo tipo, servicios y medio ambiente, para hacerla amable, inclusiva, moderna y eficiente.

Pero, además de esto, el descuido del espacio público en Bucaramanga es cada vez más evidente, pues plazas tomadas por vendedores ambulantes sin control, calles estrechas invadidas por parqueos indebidos y basuras acumuladas en zonas que debían ser el orgullo de los bumangueses, entre tantas otras cosas, son muchas veces el primer mensaje que recibe el turista al salir de sus actividades en sitios cerrados, dejándole finalmente un mal concepto, un mal recuerdo o, peor aún, una mala experiencia de su paso por la ciudad, a pesar de la inversión o el esfuerzo de quienes organizaron el encuentro que lo trajo.

No se puede pretender vender una oferta turística de excelencia mientras las calles aledañas a los principales puntos de interés están deterioradas, oscuras y peligrosas. El sello Tour4All nos obliga a entender que la accesibilidad no es solo una cuestión de hacer ciertas adecuaciones aquí y allá, sino que es también la posibilidad de desplazarse sin sobresaltos, de disfrutar un banco bajo la sombra de un árbol bien cuidado, de respirar un aire que no esté contaminado. La ciudad entera debe ser un escenario acogedor, no solo los veinte lugares que, afortunada y merecidamente, recibieron el certificado.

Por eso, lo que este avance hace totalmente inaplazable es invertir de manera importante en la recuperación del espacio público. Barrido de obstáculos, reubicación planificada del comercio informal, prados y jardines inclusivos, que inviten al paseo y no al miedo o al desagrado. Cada peso que se destine a limpiar, ordenar, iluminar y embellecer nuestras plazas, parques, calles y aceras es un peso que multiplica el retorno turístico, porque los viajeros de hoy lo que buscan y aprecian son ciudades que funcionen, que respeten al peatón, que muestren cultura en cada esquina.

Si quienes nos visitan descubren un entorno limpio, ordenado y accesible no solo querrán volver, sino que se convertirán en voceros naturales, en multiplicadores de nuestra mejor imagen.

Publicado por: Editorial

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día