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Viernes 12 de junio de 2026 - 01:00 AM

Polymarket y la sabiduría de las multitudes

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La economía y la ciencia política han querido alcanzar el privilegio de las pitonisas: lanzar predicciones y acertar en cada una de ellas. Para ello se han construido sofisticados modelos estadísticos que, en ocasiones, logran acertar dichas predicciones; en otras, a pesar de que el diseño metodológico sea impecable, los resultados toman distancia de la realidad.

Eventos recientes como el Brexit, la primera elección de Trump o el plebiscito por la paz en Colombia han generado dudas sobre la fiabilidad de estos instrumentos. La razón es que el objeto que intentan medir es complejo. Las personas cambian de opinión, algunas ocultan sus preferencias o toman decisiones a boca de urna.

Existen otras formas de aproximarse al futuro, sustentadas en la idea de que la información dispersa entre miles de personas puede acercarse a la realidad. A comienzos del siglo XX, Francis Galton publicó en la revista Nature una carta titulada Vox Populi, un experimento involuntario ocurrido en una feria de Inglaterra. Cientos de asistentes intentaron adivinar el peso de un buey. Ninguno acertó, pero el promedio de las respuestas resultó cercano al peso del animal.

Tiempo después, el economista Friedrich Hayek retomó esta idea para sustentar su tesis sobre la función de los precios en el mercado. Cuando compramos, vendemos o invertimos, transmitimos señales sobre lo que sabemos o creemos saber. El mercado se convierte entonces en una máquina de conocimiento agregado.

Polymarket es, en esencia, una aplicación de esa lógica. Allí no se pregunta por la intención de voto, que refleja una preferencia, es decir, a quién le gustaría a cada persona ver como presidente. Se plantea algo más exigente: apostar dinero sobre aquello que se cree que ocurrirá. Quien apuesta tiene motivos para buscar información y corregir errores. Cuando miles de personas hacen lo mismo, el resultado es una probabilidad colectiva que se ajusta constantemente ante cualquier nueva información.

Esto no significa que Polymarket sea infalible. Los sesgos colectivos existen, la información puede ser incompleta y los acontecimientos inesperados alteran cualquier pronóstico. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que los mercados de predicción igualan o incluso superan a muchos analistas y encuestas tradicionales. Para nuestro caso, y para la satisfacción de quienes acompañan la iniciativa presidencial de Abelardo De La Espriella, Polymarket muestra una probabilidad de triunfo del 87 por ciento, mientras Iván Cepeda ronda el 14 por ciento al momento de redactarse esta columna.

Conviene recordar que esto no es intención de voto. La elección será estrecha, el país está prácticamente dividido a la mitad. Solo que miles de personas dispersas, anónimas, con acceso a información y a recursos convertibles en criptomonedas, perciben que la nueva derecha es, hoy, una apuesta segura.

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