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Viernes 31 de julio de 2026 - 01:00 AM

Santander votó por un proyecto de país, no por un cargo

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Hay momentos en la historia de una región en los que una decisión colectiva merece ser interpretada más allá de las cifras que deja un resultado electoral. Existen determinaciones ciudadanas que trascienden el conteo de votos porque expresan una convicción compartida sobre el país que se quiere construir y el rumbo que la sociedad decide respaldar. Santander protagonizó uno de esos momentos al apoyar mayoritariamente un proyecto político que reivindicó el valor de las regiones, la fortaleza de sus liderazgos y la necesidad de recuperar un modelo de desarrollo sustentado en el mérito, la institucionalidad y la confianza ciudadana. Comprender el alcance de esa decisión resulta indispensable para interpretar el presente y proyectar el futuro de Colombia.

Por eso, la llegada de santandereanos a posiciones dentro del Gobierno debe recibirse con alegría y respeto. Cada persona convocada tiene ahora la responsabilidad de demostrar que el servicio público exige resultados, transparencia y compromiso con el interés general. Sin embargo, sería reducir la grandeza de Santander pensar que la representación de un departamento puede resumirse en uno o dos nombramientos. Una región con historia, conocimiento y carácter se mide por la confianza que inspira, por la calidad de sus ciudadanos y por la capacidad permanente de aportar soluciones al desarrollo nacional desde diferentes escenarios.

Los más de 833.000 votos que Santander aportó no fueron un cheque en blanco para beneficiar nombres propios ni intereses particulares. Constituyeron una expresión democrática que reflejó la esperanza de una región decidida a recuperar protagonismo en la construcción del país. Detrás de ese resultado estuvieron miles de ciudadanos que trabajaron desde barrios, empresas, universidades, organizaciones sociales y comunidades, convencidos de que Colombia requería una relación más equilibrada con sus territorios, donde las regiones fueran escuchadas, respetadas y convertidas en protagonistas de las decisiones nacionales.

Santander ha demostrado durante décadas que su mayor riqueza no reside únicamente en sus recursos naturales ni en su ubicación estratégica, sino, sobre todo, en la fortaleza de su capital humano. De esta tierra han surgido profesionales, investigadores, empresarios, dirigentes y líderes que han contribuido al desarrollo nacional desde distintos ámbitos. La verdadera discusión, entonces, no consiste en cuántos santandereanos ocupan cargos dentro del Gobierno, sino en cuántas oportunidades tendrán el talento, la experiencia y capacidad de esta región para construir el futuro de Colombia.

Porque Santander votó por un proyecto de país, no votó por un cargo. Un proyecto que solo será verdaderamente incluyente cuando reconozca que las regiones no son importantes únicamente en las urnas, sino también en las decisiones. El país necesita escuchar a quienes nunca habían tenido la oportunidad de servir desde los escenarios nacionales y valorar a quienes siempre han trabajado por Colombia sin esperar reconocimiento. Esa será la verdadera manera de honrar la confianza de Santander: convertir sus votos en participación, sus sueños en decisiones y su compromiso en una oportunidad real para construir una nación más equilibrada.

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