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Sábado 30 de agosto de 2025 - 11:14 AM

Mujer quería ser ciega y se aplicó extraños químicos en los ojos para lograrlo

El caso de Jewel Shuping, una mujer de Carolina del Norte con un raro trastorno psicológico, ha generado debate mundial tras conocerse que buscó perder la vista de manera intencional.

Desde niña soñaba con ser invidente. A los 21 años, Jewel Shuping tomó una decisión radical que le provocó la pérdida total de la visión y abrió un debate sobre salud mental e identidad. / YouTube Truly
Desde niña soñaba con ser invidente. A los 21 años, Jewel Shuping tomó una decisión radical que le provocó la pérdida total de la visión y abrió un debate sobre salud mental e identidad. / YouTube Truly

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Publicado por: Redacción Vanguardia

La vida de Jewel Shuping, una mujer de Carolina del Norte, Estados Unidos, ha generado gran controversia y discusión internacional. A diferencia de la mayoría de las personas que consideran la pérdida de la visión como una tragedia, ella creció con el deseo de no ver. Desde niña, soñaba con convertirse en ciega.

En entrevista con Barcroft TV, explicó que padecía un extraño trastorno psicológico llamado Trastorno de Identidad de la Integridad Corporal (BIID, por sus siglas en inglés). Esta condición lleva a quienes la sufren a sentir que una parte de su cuerpo no les pertenece y, en muchos casos, se refleja en el anhelo de adquirir una discapacidad. En su caso, esa fijación estuvo siempre dirigida hacia la ceguera.

Jewel obsesionó con no poder ver

Desde los tres años, Jewel buscaba la oscuridad para jugar y fingía no ver. Con el tiempo comenzó a usar gafas oscuras, un bastón y hasta aprendió braille. Incluso, a los seis años intentó dañar su visión mirando directamente al sol, a pesar de las advertencias de su madre. Ya en la adolescencia, su deseo de vivir como una persona ciega se intensificó. A los 20 años dominaba el braille y había moldeado su vida alrededor de esa identidad. Lea también: Revelan la millonaria tarifa de Beéle por cantar en fiestas privadas

En 2006, cuando tenía 21 años, acudió a una psicóloga en busca de ayuda. Lo que parecía ser un tratamiento terminó en un controvertido procedimiento. Según su propio relato, la especialista aceptó colaborar con su deseo y aplicó en sus ojos un líquido corrosivo: limpiador de desagües.

“Me dolió muchísimo. Mis ojos ardían, el líquido me quemaba la piel al escurrir por mi rostro, pero en mi mente solo pensaba: ‘Me estoy quedando ciega, todo estará bien’”, recordó.Durante seis meses, su visión se deterioró hasta desaparecer por completo: el ojo izquierdo sufrió un colapso corneal, mientras que el derecho desarrolló glaucoma, cataratas y daños irreversibles.

Rechazo familiar y vida tras perder la vista

Al inicio, Jewel afirmó que su ceguera había sido accidental, pero al conocerse la verdad, su familia decidió apartarse de ella. Pese a ello, asegura no arrepentirse. Por el contrario, sostiene que solo al quedar ciega sintió que su cuerpo finalmente reflejaba quién era en realidad.

“Creo de corazón que así es como debía haber nacido, que tendría que haber sido ciega desde el principio”, declaró. Su entonces prometido, invidente de manera natural, se convirtió en su mayor apoyo. En entrevistas posteriores, Shuping afirmó que, aunque entiende las críticas, no se considera “loca”, sino una persona con un trastorno que la llevó a tomar una decisión extrema.

El caso ha sido analizado por expertos en salud mental como un ejemplo extremo del BIID. Mientras algunos especialistas reclaman mayor investigación y comprensión de este trastorno, otros cuestionan duramente la actuación de la psicóloga que accedió a participar en el procedimiento.

Hoy, más de 15 años después de aquel episodio, la historia de Jewel Shuping continúa generando impacto y reflexiones sobre los límites de la identidad, la salud mental y la libertad personal en decisiones irreversibles.

Publicado por: Redacción Vanguardia

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