Personas caracterizadas como animales invaden las redes sociales. ¿Qué hay detrás de este fenómeno viral que tiene en alerta a padres de familia?
Publicado por: Qhubo
En los últimos días las redes sociales se han invadido de videos y fotos de jóvenes (y niños) caracterizados como animales. Basta un par de minutos haciendo scroll en la pantalla del celular para toparse con tres, cuatro y hasta cinco videos seguidos de jóvenes usando máscaras de perros, colas de gatos y emulando las formas de comunicación animal. Este fenómeno, conocido como therian, ha adquirido una notable relevancia mediática, pero también ha desatado una ola de matoneo digital, con personas organizándose en grupos para hostigar y violentar a quienes afirman sentirse identificados con un animal.
Antes de abordar este fenómeno a la luz de la psicología, es importante entender su origen. El término proviene del inglés therianthropy, a su vez derivado del griego therion que quiere decir bestia y la palabra ánthropos que hace referencia a humanos. De esta manera el término hace referencia a todas aquellas personas que en su interior tienen una profunda conexión con un animal determinado, quienes además sienten que tienen la capacidad de transformarse en él. Sobre este concepto se sabe que en la década de los 90 empezó a discutirse en foros de internet donde las personas empezaron a compartir sus experiencias.
Sin embargo, su auge digital se intensificó en los últimos días, casi al punto de eclipsar la atención sobre otros temas. Psicólogos, influenciadores, madres y padres han sido de los primeros en reaccionar ante esta tendencia, con una preocupación que resulta evidente.
Esto dice el Colegio Colombiano de Psicólogos sobre el fenómeno therian
¿En qué punto debemos preocuparnos?, ¿Cuándo se considera una conducta peligrosa o daniña?, ¿Son los therians personas con enfermedades mentales? Estas y otras preguntas respondió Carlos Enrique Garavito Ariza, psicólogo y Coordinador General de la Comisión Nacional de Políticas Públicas del Colegio Colombiano de Psicólogos.
- Para empezar, desde la psicología, ¿cómo se define el fenómeno therian y qué lo diferencia de otras formas de expresión de identidad?
C. G: La psicología no se ha pronunciado sobre este tema y los pronunciamientos probablemente son criterios que sean personales por parte de algunos psicólogos. En este punto es importante entender que una condición de naturaleza clínica tiene que tener una validez científica y una serie de evidencias que permitan determinar que sí existe una categoría de trastorno. Por el momento se puede entender que es una tendencia que se está masificando a través de redes sociales, aún no se puede tipificar.
- Muchos padres manifiestan preocupación porque sus hijos dicen identificarse como animales. ¿En qué casos podría considerarse una señal de alerta?
C. G: Es importante determinar una categoría de edad para establecer cuál es el proceso en el cual el niño está en su curso vital. Si un niño que tiene 3, 4 años juega y se disfraza como un animal, eso no corresponde a nada anormal sino a la forma en la cual el niño asume un rol dentro de un escenario de juego.
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- ¿Qué necesidades emocionales o sociales podrían estar expresando los menores que se identifican como therian?
C.G: Es muy posible que acá tengamos un fenómeno de grupo. Es muy importante entender que este tipo de tendencias tienen un ciclo también, o sea, no se constituyen de forma permanente. Creo que también es importante entender que no necesariamente una tendencia -por más rara que parezca- involucre personas que tengan algún tipo de déficit o necesidad a nivel afectivo, emocional, conductual o cognitivo.
Como humanidad ya hemos pasado unas épocas muy difíciles, asumiendo que personas que asumen una identidad tienen una enfermedad o una condición peligrosa a nivel social. Eso deshumaniza el trato a las personas. Hay que ser muy prudentes con la forma en la cual nosotros comprendemos cómo funcionan este tipo de tendencias.
- ¿Cómo deberían reaccionar los padres que se sienten confundidos o con miedo?
C.G: Es importante estar atentos a que si por ejemplo el niño por cualquier tipo de tendencia se está autolesionando, está generando condiciones de ansiedad, depresión o está generando comportamientos que sean de muy difícil regulación a nivel afectivo -emocional, es necesario prestarle atención en términos tanto familiares, sociales como a nivel psicológico.
- Se han visto casos de burlas, estigmatización e incluso agresiones contra menores que se identifican como therian...
C.G: Si se presentan situaciones de exclusión, violencia o condiciones de intimidación, matoneo, es importante que se les preste atención porque de forma independiente a lo que esté ocurriendo, cualquier forma de violencia genera vulnerabilidad y la vulnerabilidad genera riesgo psicológico.
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- ¿Qué papel juegan las redes sociales en la expansión de este fenómeno?
C.G: Creo que es importante que las redes sociales también tengan sus propios principios de autorregulación, de manera que se comprenda que este tipo de tendencias puede llegar a afectar personas vulnerables a nivel psicológico; eso es fundamental dentro de una red social, sin embargo no ocurre. Las personas prejuzgan y creen que una tendencia involucra a personas enfermas. Eso no es así y no debe ser visto esa forma.
- Finalmente, ¿qué debería entender la sociedad sobre este tema para evitar el pánico y, al mismo tiempo, proteger el bienestar emocional de las personas involucradas?
C.G: Creo que es importante entender que no toda tendencia es una patología por más rara que se vea. Es importante atender a los profesionales, no a los opinadores de redes sociales o las personas que dan algún tipo de criterio abierto en una red social. Como cualquier tendencia hay situaciones que nos van a llamar la atención, otras simplemente las vamos a rechazar. Es importante seguir estableciendo las pautas de crianza en nuestros menores que también tengan la capacidad de tener un criterio autónomo frente al contexto y eso involucra básicamente tener unos patrones de aprendizaje, de desarrollo y unos contextos familiares lo suficientemente adecuados en términos de relaciones vinculares, salud emocional, salud cognitiva para que los mismos menores tomen decisiones y que adicionalmente a eso afronten las tendencias de una forma crítica y de manera completamente autónoma.

















