Las memorias póstumas ‘La chica de nadie’ se publican este miércoles en Latinoamérica. Su coautora, Amy Wallace, revela en entrevista con EFE los secretos de una obra gestada en la clandestinidad y las advertencias que precipitaron el trágico final de la activista.

Publicado por: Redacción Tendencias
“Si hubiera podido decidir libremente, lo hubiera hecho, pero recibió amenazas de hombres muy ricos a su seguridad y la de su familia”. Con estas contundentes palabras, la escritora estadounidense Amy Wallace desvela por qué las memorias póstumas de Virginia Giuffre, La chica de nadie, no llegaron a incluir el listado completo de los nombres propios que participaron en la mayor red de pederastia y tráfico sexual de las últimas décadas.
En una entrevista exclusiva con la Agencia EFE, Wallace, coautora de la obra que se publica este miércoles 3 de junio en Latinoamérica bajo el sello de la editorial Planeta (tras su lanzamiento en Estados Unidos y Reino Unido en 2025), desgranó los tensos pormenores de un libro escrito en absoluto secreto durante cuatro años, entre 2021 y 2025.

El silencio se rompió abruptamente ocho semanas antes de la publicación inicial, cuando se filtró que el texto contenía identidades explícitas.
Según relata Wallace, Giuffre —quien se suicidó en abril de 2025 antes de ver la obra impresa— comenzó a recibir advertencias de magnates, políticos, científicos y empresarios que prometieron “denunciarla eternamente” y hundirla en los tribunales. Ante la presión, la activista optó por priorizar su historia de supervivencia sobre el listado de agresores. Además: Hallan muerta a mujer que destapó el escándalo de Jeffrey Epstein

Un inquietante mensaje desde el pasado de Virginia Giuffre
A pesar de que Wallace sostiene la tesis del suicidio debido al devastador desgaste emocional de Giuffre, el libro rescata un alarmante mensaje que la propia Virginia publicó en sus redes sociales años atrás: “Quiero dejar constancia públicamente de que no soy una persona con tendencias suicidas (...) si me ocurriera algo, por el bien de mi familia, no se queden de brazos cruzados, ayúdenme a protegerlos. Mucha gente malvada querrá silenciarme”. Se recomienda: La mujer que denunció al príncipe Andrés y Epstein, dice que está a punto de morir
La obra quedó “cerrada y sellado” por la propia autora antes de su deceso, dejando una última voluntad inquebrantable: “Deseo de corazón que esta obra se publique, al margen de cuáles sean mis circunstancias en el momento de hacerlo”.

De la vulnerabilidad al horror de Little St. James: el caso de Virginia Guiffre
El proceso de escritura obligó a Giuffre a revivir un historial sistemático de abusos que comenzó a los seis años por parte de su propio padre, quien más tarde la entregó a un amigo de la familia. Con una infancia marcada por el abandono y la autolesiones, a los 15 años cayó en manos de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, quien fue condenada a 20 años de prisión en EE.UU. por su participación en el tráfico y abuso sexual. Otras noticias: Hermano de Epstein: “Jeffrey sabía cosas sobre Trump y no se suicidó”
La red operaba captando a menores vulnerables a las puertas de los colegios, ofreciéndoles dinero para convertirlas en esclavas sexuales. El epicentro de los abusos se concentró en la isla privada Little St. James (Islas Vírgenes), residencias en Nueva York y Nuevo México, y el complejo de Mar-a-Lago, propiedad de Donald Trump.
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Epstein la convirtió en su “número uno” y la obligó a reclutar a otras menores, una de las mayores culpas que arrastró en vida: “Los rostros de las chicas que recluté siempre me perseguirán. Conozco su dolor”, dejó escrito.

El rol de Donald Trump y la denuncia al príncipe Andrés por red de Epstein
Respecto al expresidente estadounidense Donald Trump, Wallace aclara que Giuffre no guardaba memorias negativas de él en el ámbito personal, puesto que la trataba con afecto cuando el padre de Virginia trabajaba en el mantenimiento de Mar-a-Lago. Lea: El príncipe Andrés renuncia a sus títulos reales para evitar más escándalos por caso Epstein
No obstante, la coautora matiza la instrumentalización política de este hecho: “Lo que ha hecho la Administración Trump es utilizar la historia que cuenta para exonerarle totalmente de su posible participación”.
En contraste, el libro reafirma la contundencia de su denuncia contra el príncipe Andrés de Inglaterra, a quien Giuffre acusó de abusar de ella en tres ocasiones.

Wallace señala que Virginia decidió llevar el caso hasta las últimas consecuencias porque consideraba intolerable que una élite “piense que puede tener sexo con menores porque están por encima de la ley”.
La edición incluye la célebre fotografía junto al aristócrata británico, tomada con una cámara desechable por orden de Epstein.
El fin del calvario de Giuffre llegó cuando Epstein y Maxwell le exigieron tener un hijo con el magnate y ceder todos los derechos legales del bebé. Fingiendo aceptar la propuesta, la joven negoció un viaje a Tailandia para estudiar masajes; una vez allí, escapó para nunca más regresar. Su testimonio, ahora inmortalizado, promete mantener encendida la batalla contra la impunidad de las esferas de poder más oscuras del planeta.
















