El trabajo que hace Matías Guerra es a prueba de nervios y del vértigo. Tiene una trabajo de riesgo instalando antenas y es sensación en TikTok.

Publicado por: A.C.
Matías Guerra tiene 43 años, vive en la localidad argentina de Moreno, y se dedica a la instalación de torres y mástiles para telecomunicaciones.
Desde que era muy pequeño soñaba con recorrer el mundo “desde arriba”, y le llamaba mucho la atención la electrónica. Sus pasiones se combinaron cuando supo que podía realizar reparaciones en lo alto, y desde los 15 años empezó a prepararse como ayudante de torristas y antenistas.
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Era de esos jóvenes que se trepaban a los árboles y se quedan ahí: para contemplar todo “desde lo más alto”, me contó el propio Matías. Ahora tiene 43 años y desde hace 15 trabaja donde siempre soñó trabajar: en el cielo. En todo ese tiempo apenas tuvo un accidente.
“Hago esta referencia porque se trata de una actividad muy riesgosa”, dice el argentino Matías.
Según lo complicado de la tarea, puede estar hasta siete horas colgado a 50 ó 70 metros de altura, y el clima ocupa un rol fundamental en cada misión.

Desde que comparte sus jornadas de trabajo en TikTok, este argentino arrasa con sus videos, y también muestra sus vuelos como piloto de parapente. “Siempre fui bastante intrépido”, confesó el hombre que recordó el único accidente que tuvo en casi tres décadas de ejercicio de su profesión.
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“No apto para cardíacos ni personas con acrofobia”, dice en cada uno de los videos que publica en sus redes sociales, que en varios casos superan las 400.000 reproducciones. Me encanta lo que hago, amo estar arriba, observar todo, escuchar los sonidos y sentir la brisa”, expresa.
“Mi papá trabajaba en la fuerza policial y a mí me gustaban mucho las radios. Mi abuelo se dedicaba a mantenimiento de radio y televisión, así que tenía un taller donde reparaba televisores y aparatos, y yo me pasaba horas y horas ahí, aprendiendo”, cuenta. Esos intereses convivían con su necesidad de llegar lo más alto que pudiera, ya sea trepando un árbol, o subiendo hasta una azotea para apreciar un paisaje. “En los 90′ yo soñaba con recorrer toda la cuadra de mi casa por los techos”, dice entre risas.
Por último, Matías Guerra asegura que su lugar en el mundo está en el cielo.
Con resumen de Agencias














