Libardo Calderón Bueno se tomaba la cabeza con sus manos, mientras entre sollozos trataba de relatar los fatídicos hechos en los que su pequeño hijo de cinco años murió ahogado en un balneario de Piedecuesta.

Publicado por: REDACCIÓN JUDICIAL
La tragedia ocurrió el domingo entre la 1:00 p.m., hora en la que la víctima acompañada por su familia llegó al balneario, y las 3:00 p.m., cuando fue hallado el cuerpo sin vida del niño.
“El niño se fue con un tío porque todos iban para paseo. Yo no fui porque tengo una tienda y me quedé atendiéndola. Al rato llegaron y me dijeron que tuviera paciencia que el niño se había ahogado”, dijo Libardo Calderón, padre de la víctima.
Tal parece, según el comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, brigadier general José Ángel Mendoza Guzmán, que en un descuido de los adultos la víctima, quien no sabía nadar, se metió al lago donde se ahogó.
“Mi otro hijo de 9 años empezó a gritar que dónde estaba su hermanito, entonces empezaron a buscarlo y lo encontraron en el lago. En el sitio no había quién le prestara los primeros auxilios, fueron dos enfermeras que estaban en el lugar, también de paseo, las que lo auxiliaron”, relató el padre del menor fallecido.
El niño fue trasladado en un vehículo particular al servicio de urgencias de la Clínica Piedecuesta donde murió. “Me dijeron que cuando lo sacaron del lago todavía tenía signos vitales pero creo que a la clínica ya llegó sin vida”, relató el papá de la víctima fatal.
Agentes de la Unidad Móvil de Criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía, realizaron la diligencia de levantamiento y trasladaron el cadáver del menor a la morgue del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Seccional Bucaramanga, donde ayer fue entregado a sus familiares.
“Que investiguen ese sitio porque parece que no tiene ningún tipo de seguridad. No hay piscina para niños, no hay salvavidas”, reclamó el papá del menor muerto.
El niño que murió residía con su familia en el barrio La Cantera, en Piedecuesta, y estaba cursando preescolar.
“Era un niño alegre, le gustaba mucho jugar y además era muy juicioso”, dijo entre lágrimas el padre del menor.
Los despojos mortales del pequeño son velados en la funeraria San Francisco Javier, en Piedecuesta, municipio donde hoy a las 10:00 de la mañana se cumplirán sus exequias en el cementerio local.
Antecedentes fatales
El 18 de noviembre de 2006, dos niños de 10 y 11 años murieron ahogados en el mismo balneario. Los niños eran estudiantes de un colegio de Floridablanca, que se encontraban en el lugar para despedir el año escolar. Según las autoridades, los menores, sin la supervisión de un adulto, caminaban por la orilla del lago cuando uno de ellos se cayó a la parte más profunda y uno de sus compañeros se lanzó al agua en un desesperado intento por ayudarlo. Los dos niños perecieron ahogados.














