La no realización de ceremonias fúnebres durante época de pandemia, ha afectado no solo a familiares de los muertos sino a las personas que viven de prestar estos servicios.

Publicado por: Redacción Vanguardia.com
Funerales casi solitarios y duelos aplazados es el panorama que trae la muerte durante esta época de pandemia.
“Solo pueden entrar de a cinco personas, deben esperar a que salgan unos para que entren otros”, les dice un funerario a familiares y amigos de un hombre asesinado en los últimos días en el área metropolitana de Bucaramanga.
La pandemia de Covid-19 ha cambiado hasta los rituales fúnebres, tan importantes para los seres humanos; son miles las familias que no han podido despedir a sus muertos sean o no víctimas del coronavirus.
Cuando estos protocolos apenas comenzaban, una familia en Girón recibió una llamada, eran las 2:00 de la mañana cuando les informaron que el padre, el abuelo, el suegro... había muerto.
“Al parecer murió por Covid”, les dijeron. No pudieron despedirlo ni verlo por última vez; en la madrugada lo llevaron directo de la clínica al horno crematorio donde un cuerpo tarda unas tres horas en desintegrase. Solo cenizas recibió la familia.
“15 días después de la muerte nos dijeron que el resultado del Covid era negativo; él sufría era de Alzheimer y de Epoc, eso fue un infarto que le dio”, relata un allegado quien lamenta lo ocurrido pues si en los casos de Covid no hay ceremonias religiosas, para el resto de muertes, como la de su suegro, aunque cortas, sí las hay.
Los cortejos fúnebres, acompañados por caravanas de carros cubiertos con adornos florales, también pasaron a un segundo plano.
“Dejan entrar hasta 10 personas, cierran el cementerio y hasta luego. Antes, duraba por ahí una hora el cortejo, ahorita en 10 minutos está uno en el cementerio”, relata un hombre quien lleva años dedicado al oficio de arreglar, maquillar, transportar y organizar ceremonias para los muertos; ritos que en esta época ya no se pueden realizar.
Por las salas de velación transitan pocas personas ataviadas con tapabocas y cumpliendo los protocolos de desinfección y lavado de manos, entre otros.
También hay casos en que a las salas ingresan cuerpos que nadie llora... O sí, pero desde la virtualidad, pues las plataformas como Zoom se han convertido en esas aliadas para que las familias puedan ver por última vez a sus seres queridos.
Pero ¿qué tanto ha afectado esto al gremio funerario?.. Bastante. Si antes un cuerpo permanecía hasta dos o tres días en una sala, ahora es cuestión de horas. Muchos de los muertos no requieren ataúd, o cofre, como los funerarios llaman a las cajas mortuorias.
“Ya no se puede tener mucho tiempo el muerto en la sala de velación, antes eran por ahí dos días, ahora, por protocolo, se sepulta el mismo día. Al comienzo de la pandemia nos afectó mucho más porque ni dejaban hacer velación, eso era sacarlos de una vez y cremarlos, el familiar es el que está sufriendo”, añadió el funerario.
“La gente a veces se pone brava porque no le dejan ver siquiera si es o no el cadáver de su ser querido antes de cremarlo, es incómodo para las familias que no les dejen hacer cortejos fúnebres, uno llega con el muerto en la carroza y casi de una para el cementerio”.

Según otro funerario, la situación, como en muchos otros gremios, ha sido crítica. “A nosotros nos ha ido muy mal, se acabó la venta de servicios funerarios, de cofres, de salas de velación, ahora todo es posible Covid para quien muere en la casa o en la calle. Algún representante de la Secretaría de Salud llega, fiscaliza la recogido del cuerpo en una bolsa y listo, derecho al horno, ahí ya no hay servicio funerario para nada.
“En el caso de los hospitales donde al principio todo era posible Covid y los enviaban de una al horno, ahora esperan entre tres o cuatro días hasta que llegue el resultado de la prueba”.
Esta crisis parece matar dos veces, primero el sufrimiento de pasar los últimos días aislados de sus familiares y luego despojar a los muertos de su dignidad, sin despedida, agravando el dolor de quienes se quedan en este mundo, sin llevar su duelo... Con miles de muertos, esto ya es un duelo colectivo.















