Juan Carlos Villa Cardona confesó cómo usó un falso discurso de sordomudo para ejecutar 11 asesinatos.

Publicado por: Redacción Judicial
Juan Carlos Villa Cardona, conocido como ‘El terror de Risaralda’, utilizaba un perturbador método para engañar a sus víctimas antes de asesinarlas. “Señoras y señores, soy sordomudo, debido a un derrame que me dio siendo muy niño. Estoy por acá pidiendo una libra de arroz o una panela para alimentar a mi madre que sufre cáncer de piel”, era la frase que escribía en una hoja y entregaba para inspirar compasión.
Villa Cardona es responsable de 11 homicidios en el Eje Cafetero, 10 de ellos contra adultos mayores y uno contra un menor de edad. Con frialdad explicó en el podcast Más allá del silencio, conducido por el periodista Rafael Poveda, cómo fingía ser sordomudo para engañar y burlar a las autoridades. “Con esa modalidad pasé muchos obstáculos”, relató. Puede leer: El Mono se registró con una identidad falsa en un hotel y lo mataron
Desde joven aprendió lenguaje de señas y lo usó como una herramienta letal. Su estrategia consistía en llegar a las zonas rurales, observar a los habitantes y seleccionar a la víctima. Después pasaba su hoja para generar confianza y esperaba el momento en que la casa quedara sola.
Crímenes que sembraron terror en Risaralda
“Llegaba a las casas o fincas, comenzaba a pasar la hoja para mirar cuántas personas había en cada lugar y esperaba a que la zona quedara despejada. La maldad se me veía por encima y ellos lo sintieron. No lo pensé y degollé al primero, sin piedad”, relató fríamente.
Cada asesinato fue descrito con crudeza en la entrevista, revelando cómo eligió a ancianos y a un joven indefenso. La brutalidad de los ataques y la vulnerabilidad de las víctimas aumentaron el temor en Risaralda. Lea también: Cotero de la plaza de mercado de Piedecuesta fue asesinado en un intento de hurto

Villa Cardona no actuaba solo: contó que sus hermanos participaron en varios de los crímenes. Sin embargo, terminaron entregándolo a las autoridades, motivados por la recompensa de 15 millones de pesos.
“A mí me alcahueteaban mis hermanos. Nadie sabía que yo no era sordomudo hasta que ellos me entregaron y decidieron traicionarme. No puedo aceptar que digan que son víctimas y yo un monstruo. Son más monstruos ellos que me buscaron a mí para hacer las cosas”, afirmó lleno de rabia.
Durante la entrevista, el homicida dejó claro que no siente culpa alguna. “Yo no siento remordimiento por el ser humano, para mí el humano es como una gallina. No solo maté viejitos, también jóvenes”, dijo. Lea además: Hombre fue asesinado por sicarios cuando estaba frente a su vivienda en Santander
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Lo único que manifestó lamentar fue haber confiado en sus hermanos: “Son culpables igual que yo y hasta peores. Quiero que también respondan ante la justicia”.
Hoy, Juan Carlos Villa Cardona cumple una condena de 43 años de prisión en la cárcel de La Dorada, en Caldas. El caso evidenció no solo la crudeza de sus crímenes, sino también cómo la manipulación, la complicidad familiar y el disfraz de indefensión se convirtieron en armas tan peligrosas como un cuchillo.
















