Un nuevo caso de escopolamina enciende las alertas por el uso delictivo de la droga. Le contamos cómo operan y quiénes están en mayor riesgo.

El caso más reciente de robo con escopolamina, donde un hombre fue víctima de una mujer que presuntamente le suministró esta sustancia para hurtarle sus pertenencias en Cuadra Play, enciende alertas y genera preocupación en Bucaramanga, así como otras ciudades del país.
Según expertos, este delito no ocurre de manera aislada, sino que responde a dinámicas organizadas que se repiten en contextos específicos, especialmente en entornos de vida nocturna.
Consultada por Vanguardia, Marcela Parra, directora de Investigación Criminal de la Universidad Manuela Beltrán, explicó que este tipo de hechos se presenta con mayor frecuencia en zonas de rumba, sectores de alta concurrencia nocturna, bares, discotecas y restaurantes, así como en sus alrededores.
“En estos espacios se aprovecha la confianza social que se genera y el consumo de bebidas alcohólicas para suministrar este tipo de sustancias en alimentos o bebidas”, señaló la experta.

¿Quiénes suelen ser las víctimas?
De acuerdo con la especialista, el perfil más común corresponde a adultos jóvenes y personas socialmente activas, que participan en fiestas, celebraciones o utilizan transporte nocturno.
Aunque tradicionalmente se asocia a mujeres, los hombres representan un porcentaje importante de las víctimas, según los reportes de vigilancia epidemiológica en Colombia.
Los extranjeros también se encuentran entre la población de mayor riesgo, al igual que quienes utilizan aplicaciones de citas o plataformas para encuentros sociales con desconocidos.
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“Mediante estas aplicaciones operan algunos grupos criminales que identifican a las víctimas a través de redes sociales, para luego concretar encuentros en lugares públicos o privados, donde se produce la intoxicación”, explicó.

Bandas organizadas y participación de mujeres
La investigadora aclaró que no se trata de hechos aislados, sino de bandas estructuradas, con roles definidos y un modus operandi reiterado.
“Generalmente hablamos de estructuras delictivas organizadas. Se acercan a la víctima, suministran la sustancia y posteriormente la despojan de sus pertenencias. Es común que en la dinámica del delito haya participación de mujeres, quienes entablan conversaciones, generan confianza y facilitan el contacto”, indicó.
Las estrategias de abordaje incluyen charlas iniciales en establecimientos, ofrecimiento de bebidas, invitaciones a otros lugares o la integración a grupos aparentemente espontáneos.
Riesgos y consecuencias de la escopolamina
La escopolamina es un alcaloide con efecto depresor sobre el sistema nervioso central, lo que provoca graves afectaciones en quienes son intoxicados.
“Puede causar somnolencia, pérdida de coordinación, confusión y amnesia parcial o total, dejando a la víctima en un estado de indefensión extrema, incapaz de reaccionar, resistir o tomar decisiones coherentes”, explicó Marcela.
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Entre las consecuencias más graves se encuentran caídas, accidentes, lesiones físicas y pérdida de recuerdos. Además, algunas víctimas presentan afectaciones psicológicas posteriores, como estrés, trastornos de ansiedad y miedo persistente tras el episodio.
“Aunque no siempre se reporta, el impacto psicológico puede ser profundo y duradero”, concluyó la experta.
Así fue el caso del pasado domingo
Luego de una noche de fiesta en Cuadra Play, en Bucaramanga, un comerciante de oro fue víctima de una mujer que presuntamente le suministró esta sustancia para hurtarle sus pertenencias.
Uniformados de la Policía encontraron al hombre tendido en el piso, en la calle 48 con carrera 35, en el barrio Cabecera del Llano. A su lado se encontraban un vehículo y la mujer.
Aunque el hombre estaba despierto, se mostraba desorientado y no respondía a las preguntas de los oficiales, quienes intentaban establecer su identidad y su estado de salud.

















