Karely Merlano fue asesinada el pasado 9 de abril de 2026 en un hogar de paso de Barrancabermeja, Santander, donde trabajaba como cuidadora. Por el crimen fueron judicializados cuatro adolescentes señalados de atacarla cuando intentaban escapar del lugar.

Publicado por: Redacción Judicial
Han pasado seis meses desde que Alejandro Cabarcas perdió a Karely Yenissa Merlano Viana, la mujer con quien compartía su vida y sus proyectos.
La noche del 9 de abril de 2026, una llamada le anunció a Alejandro Cabarcas que Karelis había sido asesinada en el hogar de paso de Barrancabermeja, Santander, donde trabajaba como cuidadora. Por el homicidio fueron capturados cuatro adolescentes que, según la investigación, habrían intentado escapar del establecimiento.
Tres de ellos aceptaron los cargos, mientras que el cuarto no lo hizo, aunque también quedó privado de la libertad. Según Alejandro, las sanciones impuestas llegaron hasta los ocho años. Pese a los avances judiciales, el proceso no ha aliviado la ausencia de Karely ni el dolor que le producen los recuerdos de las circunstancias en las que murió.
“Ha sido muy difícil, muy complicado para mí. Ya han pasado seis meses y, pues, obviamente, yo la recuerdo”, contó a Vanguardia el reconocido periodista de Barrancabermeja. Lea: Cuidadora de un hogar de paso fue asesinada por un grupo de menores de edad en Barrancabermeja

Las advertencias que hoy le duelen más
La mujer tenía 47 años, madre de dos hijos, era instrumentadora quirúrgica y trabajaba en la clínica San José de Barrancabermeja. Además, se desempeñaba como cuidadora en hogares de paso operados por fundaciones que trabajan con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf. Este empleo representaba un ingreso adicional y la ponía en contacto con adolescentes bajo protección institucional.
Según Alejandro, las situaciones que se presentaban en esos establecimientos ya le habían generado preocupación. Él mismo le había advertido sobre los riesgos que podía correr, especialmente en el hogar de paso del barrio La Libertad, donde permanecían jóvenes vinculados al sistema de responsabilidad penal para adolescentes.
La tarde del jueves 9 de abril, cuando Alejandro la dejó en el establecimiento, Karelis le comentó que habían llegado dos adolescentes nuevos. Algo en su apariencia le había llamado la atención y quiso compartirlo con su compañero sentimental.
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“Llegaron dos pelados nuevos y mire, esos chinos tienen unas pintas raras”, le dijo.
Cerca de las 6:00 de la tarde, Alejandro se despidió de ella y emprendió el regreso. Minutos después recibió una llamada de Karelis. La mujer estaba angustiada por un problema interno relacionado con unos medicamentos, situación que llevó a solicitar la presencia de la Policía. Vea además: La historia detrás del atroz crimen de cuidadora en Santander: ¿Por qué la asesinaron los menores?
La llegada de los uniformados le dio tranquilidad. Alejandro creyó que la situación estaba bajo control y continuó su camino. Sin embargo, después perdió comunicación con ella. Esperó durante un tiempo, hasta que, hacia las 9:00 de la noche, otra llamada le anunció la tragedia.
De acuerdo con la información entregada por las autoridades, cuatro adolescentes habrían atacado a la cuidadora cuando intentaban evadirse del establecimiento. Ella murió por asfixia mecánica.
Para Alejandro, uno de los aspectos más difíciles de asimilar es que su compañera ya había manifestado temor por algunas situaciones que enfrentaba en su trabajo. Según relató, en una ocasión anterior, algunos adolescentes habrían intentado envenenarla.
“Ella llevaba muchos años trabajando en esos hogares de paso y, de pronto, nunca se imaginó —yo tampoco me imaginé— que el hecho podría ser tan grave”, manifestó.
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Los cuatro adolescentes fueron judicializados
La investigación por el asesinato avanzó hasta la captura de los cuatro adolescentes señalados de participar en el ataque. Según Alejandro, tres aceptaron los cargos y el cuarto no lo hizo, aunque también quedó privado de la libertad. Otras noticias: Aprehendieron a los cuatro menores implicados en el asesinato de Karelis Merlano en Barrancabermeja
La hipótesis de la Fiscalía sobre el móvil del crimen apunta al intento de fuga de los jóvenes del hogar de paso.
Alejandro aseguró que desconoce dónde permanecen recluidos. Según la información que ha recibido, los adolescentes estarían distribuidos en centros especializados de Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga, aunque no cuenta con confirmación oficial sobre su ubicación actual.

“Como son menores de edad, esa información es muy reservada. Sé que los tienen en centros de reclusión para menores, no en casas hogar, donde estaban cuando cometieron el hecho”, explicó.
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Las sanciones impuestas también son motivo de inconformidad para Alejandro. Considera que la gravedad del crimen debería traducirse en una respuesta judicial más severa, teniendo en cuenta que los adolescentes tenían alrededor de 17 años cuando ocurrieron los hechos.
“No puedo estar de acuerdo con que menores de edad no puedan ser condenados a penas mayores de ocho años cuando estamos hablando de jóvenes de 17 años, que al otro año cumplen 18”, sostuvo. Lea aquí: Mintrabajo le pone la lupa a la Fundación Revivir, tras el asesinato de una cuidadora en Barrancabermeja
Su inconformidad está ligada a la pérdida de su compañera y a las circunstancias violentas de su muerte. Aunque reconoce que el proceso judicial avanzó, considera que las sanciones no corresponden a la magnitud del daño que dejó el asesinato.

La información que volvió a remover el caso
La exposición mediática también ha sido difícil para Alejandro durante estos seis meses. El asesinato de Karelis conmocionó a Barrancabermeja y generó cuestionamientos sobre las condiciones en las que trabajaba y las garantías de seguridad para quienes tienen a su cargo a adolescentes bajo protección institucional.
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Recientemente, una publicación sobre otro joven capturado volvió a poner el caso en los medios. Alejandro rechazó que se relacionara a esa persona con el asesinato de su compañera sentimental y aseguró que el alcalde de Barrancabermeja, Jonathan Vásquez, terminó retirando la información.

“El alcalde borró la información porque es totalmente falsa. Ese pela’o que capturaron, que si bien es cierto tiene unos delitos, no tiene nada que ver con el caso de Karely”, afirmó.
El hombre insistió en que los cuatro adolescentes señalados del crimen ya habían sido capturados y que no tenía conocimiento de nuevas detenciones relacionadas con el asesinato.
“Fue un caso muy mediático, también por ser periodista. Ya se puede imaginar cómo ha sido ese proceso mío de tener, digamos, esa exposición social: llegar a un sitio y que todas las personas le estén preguntando a uno, mirándolo, hablándole”, relató.

Aprender a vivir con su ausencia
Para Alejandro, Karely no era solamente la mujer cuyo asesinato conmocionó a una ciudad. Era su compañera sentimental, con quien había construido una vida compartida y tenía planes que quedaron truncados aquella noche de abril.
Además de su trabajo como cuidadora, era una profesional apreciada en la clínica San José, donde se desempeñaba como instrumentadora quirúrgica. Su muerte dejó un vacío que Alejandro enfrenta en su vida cotidiana, mientras intenta acostumbrarse a la ausencia de la mujer con la que compartía sus proyectos.
Seis meses después, las circunstancias del crimen, las advertencias que ella le hizo y las preguntas sobre lo que pudo haberse evitado siguen presentes en su memoria.
El proceso judicial contra los cuatro adolescentes avanzó, pero para Alejandro eso no significa que el dolor haya terminado. Ninguna sanción le devolverá a Karelis ni borrará la forma en que perdió a la mujer que amaba.

¿Hasta ocho años de privación de la libertad para un adolescente que comete homicidio?
El abogado Pedro Rueda explicó que en Colombia los adolescentes que cometen delitos son juzgados bajo un sistema de responsabilidad penal especial, diferente al de los adultos. En los casos de homicidio doloso, el artículo 187 de la Ley 1098 de 2006 (Código de la Infancia y la Adolescencia) contempla sanciones de privación de la libertad de hasta ocho años en centros especializados, según las condiciones establecidas en la norma.
“Este sistema busca que los adolescentes asuman la responsabilidad por sus actos y, al mismo tiempo, adelanten procesos de educación y resocialización. El debate está en determinar si las sanciones que contempla la ley son suficientes frente a la gravedad de delitos como el homicidio y al daño irreparable que se les causa a las familias de las víctimas”, señaló el abogado.















