@VenezuelaLucha: el país que Nicolás Maduro intenta ocultar
"Hacemos servicio público, no somos más que informantes de la verdad", dijo uno de los 6 administradores de esta cuenta de Instagram que denuncia la crisis del sistema chavista.
Los venezolanos se las arreglan para desenmascarar las mentiras del régimen chavista. En las redes sociales, es habitual conseguir fotos y videos que dejan en evidencia la otra Venezuela, ésa que Nicolás Maduro y su gabinete intentan ocultar.
Más de 150 usuarios de Twitter han sido citados por la Justicia por publicar cosas que, al parecer, causan incomodidad al Gobierno. El uso de las redes sociales ha aumentado un 3.000% desde 2013. Cuentas de denuncias han alcanzado el millón de seguidores por la necesidad colectiva de saber la realidad del país, debido a la censura que están viviendo los medios de comunicación en Venezuela.
El precio de los productos, el cambio constante del dólar, las largas colas para adquirir alimentos, la inseguridad, los saqueos y el desabastecimiento son los principales tópicos que abarcan Twitter, Facebook e Instagram. Todos contados por sus protagonistas, pero ninguno con una imagen pública por miedo a engrosar la lista de presos por manifestarse contra el régimen.
Estas cuentas también sirven para solicitar medicamentos y rastrear e intercambiar productos (trueque) entre los usuarios. La finalidad es lograr sobrevivir en el país del "bachaqueo", dice uno de los administradores de la cuenta @VenenezuelaLucha.
Bachaqueoes un modismo utilizado para identificar una actividad de reventa de productos regulados por un precio mayor, que va directo al consumidor sin realizar largas colas en los establecimientos. Esta forma de comercio es ilegal y puede ser penada con cárcel. A esta práctica le atribuyen la guerra económica los representantes del gobierno madurista.
Uno de los administradores de @VenenezuelaLucha, que no quiere ser identificado, le contó a Infobae que esta cuenta nació el 14 de febrero de 2014, en medio de la marcha de los estudiantes donde fue asesinado Bassil Da Costa. En esa jornada comenzó una etapa sumamente represiva que terminó con un saldo de más de 45 personas fallecidas y más de 190 personas detenidas; una de ellas, Leopoldo López.
"Los medios no cubrían lo que estaba pasando, yo no vivo en Caracas, pero tenía conocidos que se estaban manifestando. Luego empecé a ver que había disturbios y decidí crear una cuenta donde la información fuera real. Muchos utilizan este medio para difamar, mentir o ganar dinero", dijo el joven a Infobae.
Tal como se vive en la Cuba castrista, ocultos pero entre bromas y preocupación, cada día son más los venezolanos que expresan su descontento con Maduro.
"Resulta muchas veces incomprensible cómo aumentó la cantidad de seguidores en marchas, cadenas nacionales y en procesos electorales. La gente me hace el trabajo fácil: me envían por privado las fotos y luego mi grupo y yo corroboramos la información (somos varios, este trabajo requiere un equipo).
Somos seis, uno en Caracas, uno en Puerto La Cruz, uno en Miami, uno en Colombia y yo, que estoy en Puerto Ordáz. Puedo darte fe de que todo lo que publicamos, en su mayoría, es real y que si nos equivocamos, lo arreglamos. No queremos ser amarillistas, es la realidad, es lo que nos dice la gente que lo vive", explica.
Revela que en cuanto Nicolás Maduro habla sobre los precios regulados, su lucha contra la inseguridad o el perfecto funcionamiento de la misiones, se multiplican los mensajes de repudio.
No son los únicos, hay centenares de cuentas dedicadas a reportar la realidad venezolana. Las hay más organizadas unas que otras, pero todas tiene la misma finalidad: decir lo que los medios, por miedo a censuras, no dicen.
Ser administrador de una de esas cuentas es un arduo trabajo, hay que estar en constante búsqueda de fotos y videos que nutran las cuentas, blindar las claves y la ubicación para no ser rastreados, muchos -incluso- lo consideran un trabajo peligroso.
"Tener una cuenta de servicio público en Twitter, Instagram o Facebook en Venezuela es una labor peligrosa, pero vale la pena", asegura el entrevistado.