Paulo Abrao, un brasileño de reconocida y destacada trayectoria internacional en derechos humanos, asumió el puesto en la CIDH el 16 de agosto de 2016.

Publicado por: Agencia Efe
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, anunció ayer su decisión de no renovar el mandato del secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrao, lo que, según la Comisión, atenta contra su “autonomía e independencia”.
En la madrugada del pasado lunes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano autónomo de la OEA, reveló la decisión de Almagro de “abstenerse de avanzar en el proceso de renovación del mandato de su secretario ejecutivo”, Paulo Abrao, en el puesto desde agosto de 2016.
El uruguayo Almagro tildó como que “falta de ética y repudiable” generar confusión respecto a lo que constituye la responsabilidad y rendición de cuentas de uno o más funcionarios y lo que constituye la autonomía de la CIDH.
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Ante esta medida, la Comisión “expresa su más enérgica protesta, así como su alarma ante un grave embate contra su independencia y autonomía”, ya que en enero de este año el organismo de derechos humanos había decidido por unanimidad renovar el mandato de Abrao para el periodo 2020-2024.
“La Comisión -reza el comunicado- anuncia a la comunidad internacional que esa decisión unilateral del Secretario General constituye un franco desconocimiento de su independencia y autonomía, que busca la separación de facto del Secretario Ejecutivo, y dejar sin efectos la decisión de renovación adoptada 8 meses antes por la CIDH”, agregó el organismo.

Además, la CIDH asegura que durante esos ocho meses no recibió cuestionamiento alguno por parte de Almagro sobre la pertinencia de renovar el mandato a Abrao.
Horas después de que la CIDH hiciera pública su protesta, Almagro atribuyó su decisión, en otro comunicado, a la existencia de “decenas de denuncias” contra Abrao por parte de funcionarios del organismo, algunas de ellas de carácter supuestamente grave, aunque no se da a conocer su contenido.
Abrao, especialmente jugó un papel relevante en la crisis en Nicaragua, donde centenares de personas murieron tras las protestas que estallaron en 2018 contra el Gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega.
En esa instancia, la CIDH se convirtió en el organismo internacional de referencia con una misión en el terreno, que fue posteriormente expulsada del país centroamericano















