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Miércoles 10 de enero de 2024 - 06:57 AM

Ecuador bajo ataque: presidente Daniel Noboa declara un “conflicto armado interno” en el país

Este martes, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa declaró que el país está inmerso en un "conflicto armado interno".

Policías persiguen a un presunto delincuente a pocas cuadras de la sede del canal de televisión TC, en Guayaquil.
Policías persiguen a un presunto delincuente a pocas cuadras de la sede del canal de televisión TC, en Guayaquil.

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Publicado por: K.G.

El líder político dio la orden a las fuerzas armadas de restaurar la tranquilidad en las vías del país, luego de que individuos armados ingresaran de manera abrupta a las instalaciones del canal de televisión TC de Guayaquil, tomando como rehenes a su personal durante una transmisión en vivo.

A este suceso se sumaron acciones de grupos armados que incursionaron en universidades y otras instituciones públicas, además de incidentes de saqueos en la ciudad de Quito.

Estos eventos tuvieron lugar después de que el presidente declarara el estado de excepción el lunes, como respuesta a graves disturbios en seis cárceles, con secuestros de agentes de policía y la fuga de líderes de dos prominentes bandas delictivas.

Lea también: Alias ‘El Salvaje’, el criminal ecuatoriano que amenazó de muerte a la fiscal general, escapó de prisión

Disernimos tres claves que ayudan a entender la grave crisis de violencia e inseguridad que vive hoy Ecuador.

1. “Fito” y el poder de las bandas

Ecuador sufre una crisis de seguridad que se ha agravado especialmente en los últimos tres años.

En 2023 batió su récord histórico de homicidios con 7.878, de los que solo se resolvieron 584.

El vecino país se ha posicionado como un importante centro regional de almacenamiento, procesamiento y distribución de droga, lo que ha fortalecido a las más de 20 bandas criminales que operan en él.

Estas organizaciones, cuyos principales centros de mando y operaciones se encuentran en las cárceles, tienen conexiones con los prominentes carteles de drogas de México y Colombia.

Algunas de las más conocidas son los Choneros, los Lobos, los Lagartos o los Tiguerones, y protagonizan episodios de extrema violencia, ya sea en conflictos internos o contra el gobierno, las instituciones o la sociedad en Ecuador.

En agosto del año pasado, sicarios a sueldo asesinaron al candidato presidencial Fernando Villavicencio en un crimen que aún no ha sido esclarecido, pero que muchos analistas relacionan con el crecimiento de estas bandas.

"Este y otros actos violentos buscan condicionar al poder político y evidenciar que, en gran medida, las bandas tienen el control en el país desde hace algún tiempo", explicó un analista político ecuatoriano a BBC Mundo.​​​​​​

Getty Images/ Vanguardia
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El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, declaró el martes la existencia de un “conflicto armado interno” en el país, lo que implica el despliegue inmediato e intervención de las fuerzas de seguridad contra el crimen organizado. El país está experimentando actualmente un aumento sin precedentes en el terror y la violencia.

Un grupo criminal organizado tomó como rehenes a los periodistas de TC Televisión, interrumpiendo la transmisión en vivo. Durante casi media hora de cobertura en vivo, en la que los periodistas suplicaban no ser dañados, se escucharon disparos en el set de televisión. Después, la señal fue cortada. Los oficiales de policía, sin embargo, lograron acceder al interior y dos horas después del secuestro, lograron rescatar a los rehenes y arrestaron a 13 asaltantes.

El presidente Noboa, que comenzó su mandato hace menos de dos meses, ha tomado la decisión de declarar un estado de guerra un día después de decretar un toque de queda nocturno. También ha declarado a 22 grupos de crimen organizado como grupos terroristas y ha ordenado a las Fuerzas Armadas llevar a cabo operaciones militares para neutralizarlos.

La ola de ataques que durante tres días ha mantenido en vilo al país se intensificó el martes, especialmente en Guayaquil, la ciudad más poblada del país y el epicentro de la grave crisis de seguridad que está asfixiando a los ecuatorianos1. En la ciudad costera, un grupo de criminales también intentó entrar al Hospital Teodoro Maldonado Carbo. En Quito, la capital, la situación también es delicada, varios negocios se han visto obligados a cerrar debido a los saqueos. Alrededor de las tres de la tarde, los funcionarios del Palacio de Carondelet, en el centro histórico, y otras instituciones estatales han sido evacuados por seguridad.

Además, surge el problema de que, debido al dinero proveniente del narcotráfico, estas organizaciones se han vuelto omnipresentes, extendiendo sus tentáculos no solo por todos los rincones de la sociedad ecuatoriana, sino también infiltrándose en las propias instituciones mediante la corrupción.

Solo así se pueden explicar las fugas de sus líderes, como la de Adolfo Macías, alias "Fito", el pasado fin de semana.

El jefe de Los Choneros cumplía una condena de 34 años desde 2011 por delincuencia organizada, narcotráfico y asesinato cuando desapareció de la prisión.

Mientras "Fito" se fugaba se reportaron graves motines en al menos seis cárceles de Ecuador, con informes de que varios guardias fueron tomados como rehenes por los prisioneros, en los que también aprovecho para fugarse otro líder mafioso, Fabricio Colón Pico, alias “El Salvaje”, jefe de Los Lobos.

Estos hechos llevaron al gobierno del presidente Daniel Noboa a decretar un estado de excepción por 60 días.

A continuación, algunas de las razones que llevaron a Ecuador a esta ola de violencia:

1. Una reacción a la nueva presidencia

Daniel Noboa asumió la presidencia el 23 de noviembre pasado, por lo que lleva aproximadamente un mes y medio en el cargo, tiempo durante el cual no ha tenido la oportunidad de implementar los puntos principales de su programa.

Sus propuestas más destacadas, que le aseguraron el respaldo mayoritario de los ecuatorianos en las elecciones, se enfocaban en la economía y, especialmente, en la seguridad.

Aunque se presentó como un político moderado, distante de posturas tan firmes como las de Nayib Bukele en El Salvador, sí planteó medidas orientadas a debilitar a las bandas delictivas.

Se comprometió a impulsar reformas significativas en las cárceles, mediante un sistema de segmentación que permitiera aislar a los reclusos más violentos y peligrosos.

Su propuesta más innovadora, que ha intentado acelerar recientemente, consiste en establecer cárceles flotantes en barcazas para recluir a delincuentes peligrosos lejos de la costa y evitar que continúen operando desde la prisión.

Noboa también busca sancionar el consumo de drogas a pequeña escala, establecer un sistema de jurados para delitos graves e invertir en avances tecnológicos, como drones y radares, para neutralizar a la delincuencia organizada en carreteras y fronteras.

Con el objetivo de impulsar su estrategia contra el crimen, la semana pasada, el presidente manifestó su intención de convocar un referéndum para que los votantes respalden la implementación de medidas de seguridad más rigurosas.

Según muchos analistas, las intenciones y propuestas de Noboa han desencadenado una respuesta significativa por parte de las bandas criminales.

"Las organizaciones vinculadas al narcotráfico han reaccionado para demostrar que tienen la capacidad de amenazar la democracia", señaló Chiriboga para la BBC.

El politólogo considera que el reciente decreto de estado de excepción, implementado por el presidente después de la fuga de "Fito" y los subsiguientes disturbios, también contribuyó a avivar la respuesta de las bandas al tomar el control del canal de televisión.

"Su decreto parece haber avivado la confrontación desatada por los grupos delictivos", afirmó.

Argumenta que "Noboa respondió de manera poco innovadora, en línea con los expresidentes Guillermo Lasso y Lenín Moreno, intentando mostrar fuerza; y la reacción de estos grupos ha sido: 'por un momento, nosotros somos quienes controlamos y te lo vamos a demostrar'".

2. El poder del narco

Getty Images/Vanguardia
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En 2019, el Departamento de Estado de los Estados Unidos estimó que aproximadamente un tercio de la cocaína producida en Colombia atraviesa Ecuador antes de dirigirse a Norteamérica y Europa.

En los últimos años, la importancia de este país, limítrofe con Colombia y Perú (ambos grandes productores de cocaína), en el mercado internacional de esta droga ha aumentado significativamente.

Este cambio en el escenario se refleja en el incremento de decomisos de narcóticos, en el descubrimiento cada vez más frecuente de laboratorios y, sobre todo, en el notable aumento de la violencia.

Las bandas criminales ecuatorianas, como los Lobos, los Choneros o los Tiguerones, que están ganando cada vez más fuerza, mantienen vínculos sólidos con los carteles de narcotráfico.

Históricamente, los grupos criminales ecuatorianos han operado de manera fragmentada, desempeñando principalmente roles como subcontratistas de organizaciones criminales extranjeras, según describe el portal especializado InsightCrime.

Tras la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como resultado de un acuerdo de paz con el Estado colombiano, Ecuador ha ganado mayor protagonismo en el mercado internacional de drogas.

Grupos disidentes de las FARC y otras organizaciones ligadas al narcotráfico han descentralizado las cadenas de producción y distribución de cocaína, atrayendo la participación de grupos mafiosos en Ecuador.

Estos grupos operan especialmente en la frontera con Ecuador, en los departamentos colombianos de Nariño y Putumayo, estableciendo alianzas con carteles mexicanos y otras organizaciones europeas, principalmente de los Balcanes occidentales, que llegan a la región.

De esta manera, la participación de diversas organizaciones criminales de varios países genera conflictos territoriales y un aumento de la violencia en Ecuador, según los expertos.

En este contexto, también destacan dos carteles mexicanos: el de Sinaloa, que se presume comenzó a operar en Ecuador alrededor de 2003 con un enfoque discreto, y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Los Choneros han colaborado históricamente con el cartel de Sinaloa, mientras que los Lobos, los Lagartos y los Tiguerones se han aliado con el CJNG.

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Publicado por: K.G.

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