Se estima que han muerto más de seis millones de personas a causa de las masacres.

Publicado por: K.G.
Una milicia de Ruanda, respaldada por las potencias occidentales de Estados Unidos, Reino Unido, Francia e Israel, está asesinando a personas en el este de la República Democrática del Congo con el objetivo de asegurar sus recursos naturales, como el coltán y el cobalto, minerales fundamentales en la fabricación de dispositivos electrónicos.
Lo que está sucediendo en el Congo es una masacre que los medios de comunicación están ignorando, un holocausto silencioso. Compartir esta información en redes sociales quizás no detenga la guerra, pero puede ayudar a que las miles de personas que mueren cada día no sean olvidadas.
As automakers gather at #CES2023 to proudly announce their newest models of EVs, I wonder how much time they will spend discussing that this is the kind of hellscape from which the cobalt in their batteries is mined?@StMartinsPress @Freedom_Fund @CNNFreedom pic.twitter.com/vDHvQozmem
— Siddharth Kara (@siddharthkara) January 5, 2023
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y las Naciones Unidas, alrededor de 6,9 millones de congoleños han sido desplazados de sus hogares en la República Democrática del Congo (RDC) debido a la violencia en aumento, marcando una crisis sin precedentes. Esto se ha exacerbado por décadas de conflictos rebeldes y desastres naturales recurrentes, lo que ha creado una de las situaciones humanitarias más críticas en el mundo.
La ONG Save the Children informa que más de 150.000 personas, de las cuales más de la mitad son niños, han sido obligadas a abandonar sus hogares en el este del país debido a los enfrentamientos entre el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) y el Ejército de la República Democrática del Congo (RDC) desde el 2 de febrero pasado.
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Por su parte, la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), ha informado de un grave aumento del flujo de heridos de guerra, la mayoría civiles.
“Las familias han buscado refugio en campos de desplazados, iglesias, escuelas y familias de acogida, y miles de personas están en las carreteras buscando seguridad en la ciudad de Goma”, capital de la provincia de Kivu del norte, indicó la ONG en un comunicado.
Este éxodo se ha sumado a la enorme cifra de desplazados internos que existe en el país, lamentó Save de Children.
Solo en Kivu del Norte, donde lucha el M23, más de 2,4 millones de personas habían dejado sus casas a finales de 2023.
“Todos mis hijos fueron decapitados. Mi madre también. Llegaron a las 10 de la mañana disparando al aire. Rodearon el pueblo y quemaron todas las casas. Asesinaron a todos los que intentaron huir y persiguieron a cualquiera que se escondiera en el bosque. Es un milagro que haya escapado”, narra Marie, que perdió a su madre, sus dos hijas adolescentes y sus hijos pequeños, de tres y dos años.
“Llegué aquí (a la comunidad de acogida) hace unos meses para escapar de la violencia en mi pueblo. Era la segunda vez que tenía que huir. Perdí a mis cuatro hijos y a mi esposo porque eran de una etnia diferente. Aquí, para ganarme la vida, voy a trabajar diariamente al campo, pero no es seguro. Como llevo un machete para cultivar, la gente piensa que soy uno de los atacantes”, contó que perdió trágicamente a sus cuatro hijos y su esposo, cuando fueron atacados. Ella trata de sobrevivir trabajando en el campo, pero teme por su vida todos los días.
El escritor Siddharht Kara denuncia cómo los fabricantes de dispositivos y coches eléctricos se aprovechan de “las condiciones apocalípticas” de la minería de cobalto en el Congo, de donde proviene el 75 % de este mineral clave para las baterías.
This is Congo, The water you see is full of Minerals pic.twitter.com/2cPmVSNnw6
— Zoom Afrika (@zoomafrika1) February 14, 2024
La mayoría de los desplazados viven con familias de acogida ya vulnerables en comunidades con pocos o ningún recurso. Otros residen en lugares públicos superpoblados, como iglesias o escuelas, o luchan por sobrevivir en campamentos improvisados. En algunos casos, hasta 500 personas comparten un inodoro, y otras beben agua sucia, potencialmente contaminada con enfermedades mortales transmitidas por el agua. Muchos duermen en suelos desnudos en refugios precarios que ofrecen poca protección contra las fuertes lluvias. Las condiciones también aumentan el riesgo de violencia sexual para mujeres y niñas.
“Los niños de la RDC no solo son testigos de los horrores del conflicto, sino que también están siendo reclutados por los grupos armados. Es imperativo adoptar medidas urgentes para romper el ciclo de sufrimiento de estas vidas inocentes”, señaló el director de Save the Childen en el país, Greg Ramm.
La organización humanitaria afirmó, además, que “muchos niños han sido separados de sus familiares” por culpa de la violencia y la huida precipitada de miles de personas al mismo tiempo, aunque aún se desconoce el número de menores perdidos.

El coordinador de proyecto de MSF Çaglar Tahiroglu señaló que la situación es “extremadamente preocupante” en el hospital de la localidad de Mweso, donde se han sucedido los enfrentamientos por su control.
Aunque muchas personas han podido huir a otros lugares más seguros, allí aún permanecen más de 2.500 personas, incluidos niños cuyos padres han muerto.

“El hospital está desbordado, con miles de personas hacinadas en su interior, tratando de protegerse de los combates. Con el Ministerio de Salud estamos haciendo todo lo posible para brindar atención médica, pero no tenemos material suficiente y hay una falta acuciante de alimentos”, dijo Tahiroglu.
Además, dado que las carreteras que conectan Goma, la capital de la provincia de Kivu del Norte, con el resto del país han caído bajo el control del M23, muchas personas están siendo derivados a los centros de salud de la vecina Kivu del Sur, sobrecargados de pacientes, incluido un número cada vez mayor de supervivientes de violencia sexual.
















