Una mujer de Cheshire, Reino Unido, fue condenada a siete años y seis meses de cárcel por haber mantenido a su bebé durante tres años metida en un cajón.

Publicado por: Redacción Mundo
Una madre británica fue sentenciada a siete años y medio de prisión por un caso extremo de crueldad infantil: mantuvo a su hija encerrada en un cajón de cama durante tres años. Además: Video: Una concejala italiana denuncia en plena sesión su violación
El juicio, llevado a cabo en el Tribunal de la Corona de Chester, Inglaterra, ha conmocionado a la opinión pública británica.
Según indicaron los fiscales, la menor vivió una pesadilla: sin acceso a luz natural ni aire fresco desde principios de 2020 hasta su descubrimiento en 2023. Durante ese tiempo, fue alimentada con Weetabix líquido mediante una jeringa y nunca recibió atención médica.

La menor tenía desnutrición severa
Al ser encontrada, la menor presentaba deformidades, desnutrición severa y el desarrollo físico de un bebé de siete meses.
Según informa la Policía de Cheshire en un comunicado, la madre reconoció cargos de agresión, malos tratos, negligencia y abandono de un niño para causarle sufrimiento o lesiones innecesarias después de haber ocultado a la menor en un cajón de su cuarto. Le interesa: Condenada a 25 años de cárcel una mujer que mató a su vecina porque sus hijos hacían ruido
Además las autoridades han confirmado que la niña nunca había sido registrada tras su nacimiento y que la mujer había ocultado su existencia a su pareja y otras personas de su familia.
“La niña había pasado toda su vida en el dormitorio, durmiendo en un cajón debajo de la cama”, señalaron los agentes.
Según los fiscales del caso sentenciaron que la menor “nunca había conocido la luz del día ni el aire fresco”. Así, han detallado que fue encontrada por un visitante, que la escuchó llorar. Además, han afirmado que la niña se encontraba en un grave estado de desnutrición y que tenía la apariencia de un bebé de siete meses.
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El juez Steven Everett calificó el trato como “increíblemente cruel”. Además de las condiciones físicas, la niña nunca había tenido contacto social ni respondía a su propio nombre, lo que evidencia el aislamiento total al que fue sometida.
Con resumen de agencias.

















