El caso revela una grave crisis social en la comunidad escolar de Huehuetenango, donde la niña vivía sin supervisión y con problemas de entorno.

Publicado por: Redacción Mundo
Una profunda conmoción se vive en Guatemala tras conocerse el asesinato del profesor Pedro Enrique Herrera Tello, presuntamente a manos de una niña de 12 años dentro de una escuela pública en el departamento de Huehuetenango.
El hecho ocurrió el lunes 29 de julio en la Escuela Oficial Rural Mixta de la aldea El Combote, zona 11, y ha generado alarma sobre los vacíos institucionales en el entorno familiar y escolar de la menor.
El crimen ocurrió al finalizar la jornada
Según los primeros reportes, la niña ingresó al aula cuando las clases ya habían finalizado y la mayoría de los estudiantes se habían retirado. Luego de un intercambio de palabras con el docente, sacó dos armas blancas de su mochila y lo atacó brutalmente. De acuerdo con los informes forenses, la víctima recibió al menos ocho puñaladas que resultaron fatales.
El hermano del profesor, Luis Herrera Tello, expresó su desconcierto ante lo ocurrido: “Todavía no aceptamos que una niñita de 12 años tenga esa mentalidad de querer hacer daño a una persona (…) Eso significa que hace falta mucho por hacer”, dijo al diario Prensa Libre.
La menor huyó del lugar tras el ataque, pero fue localizada horas después por las autoridades y puesta bajo custodia.
Problemas de entorno y un historial de ausencias
La niña era conocida por su bajo rendimiento académico y por sus reiteradas ausencias. Según relatos del personal docente, no asistía regularmente a clases y no contaba con acompañamiento familiar en las reuniones escolares. Incluso, cuando se entregaban ayudas alimentarias en la institución, ella acudía sola a recogerlas.
Se ha confirmado que estaba al cuidado de su abuela y que ningún adulto cercano seguía de cerca su proceso educativo.
Dos hipótesis y una decisión judicial basada en su edad
La fiscal regional de Occidente, Miriam Barrios, informó que hay dos líneas de investigación, aunque solo una fue revelada públicamente: “Se ha planteado que la niña habría recibido noticias sobre su bajo rendimiento académico, lo que podría haber motivado su enojo con el docente”, indicó la funcionaria.
Publicidad
No obstante, por su edad —12 años—, la menor no puede ser juzgada penalmente bajo las leyes guatemaltecas. Así lo confirmó Jasmine Villagrán, de la Procuraduría General de la Nación (PGN), quien explicó que en este caso no procede una persecución penal ni puede ser ingresada al programa de adolescentes en conflicto con la ley.
La menor fue trasladada a un centro médico para ser evaluada física y psicológicamente. Las autoridades también iniciaron un proceso para valorar su entorno familiar, con el fin de determinar posibles causas o factores que hayan influido en el crimen.
Medidas educativas y acompañamiento comunitario
El viceministro de educación extraescolar, Carlos Aldana Mendoza, señaló que el hecho obliga a tomar medidas especiales en la comunidad educativa: “No estamos como para que los estudiantes vuelvan a clases como si nada hubiera pasado (…) Hay un efecto psicosocial que afecta a los compañeros de la niña, a los profesores, a toda la comunidad”, señaló.
En ese sentido, el Ministerio de Educación evalúa implementar clases a distancia y estrategias de justicia restaurativa para atender a las víctimas indirectas del hecho, como estudiantes y docentes que fueron testigos o se vieron afectados por el crimen.
Mientras el país entero intenta entender lo ocurrido, el caso deja en evidencia las fallas estructurales en el cuidado, la protección y el acompañamiento de menores en situación de vulnerabilidad, así como la urgente necesidad de reforzar la salud mental en contextos escolares.












