Nicolás Maduro activa un “plan de paz” con millones de milicianos mientras EE.UU. aumenta la presión y la recompensa por su captura.

La tensión entre Washington y Caracas alcanzó un nuevo punto crítico tras la confirmación del despliegue de destructores estadounidenses en aguas cercanas a Venezuela. Mientras tanto, el gobierno de Nicolás Maduro y altos funcionarios chavistas acusan a Estados Unidos de fabricar una narrativa de “narcoterrorismo” y preparan una masiva respuesta militar interna.
La flota armada presente en el caribe
Fuentes del Pentágono confirmaron que tres destructores de la Marina de Estados Unidos —el USS Gravely, el USS Jason Dunham y el USS Sampson— llegarán en las próximas 36 horas frente a las costas venezolanas.

Las naves, todas de la clase Arleigh Burke, están equipadas con el sistema Aegis, una tecnología capaz de rastrear múltiples objetivos y neutralizar amenazas aéreas y marítimas de forma simultánea. El despliegue incluye además 4.000 marines e infantes de marina, aviones de reconocimiento P-8 y al menos un submarino de ataque.
De acuerdo con la Casa Blanca, se trata del mayor despliegue militar estadounidense en la región desde la invasión de Panamá en 1989, enmarcado en una ofensiva contra los carteles de drogas latinoamericanos que, según Washington, representan una amenaza directa a su seguridad nacional.

Cabello y Maduro niegan nexos con narcotráfico
La respuesta desde Caracas no se hizo esperar. El ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, aseguró en una transmisión televisada que Venezuela mantiene su soberanía intacta y negó que el país sea productor o distribuidor de drogas.
“Estamos desplegados en todo el Caribe que nos corresponde, en nuestro mar, propiedad y territorio venezolano. Esa es la verdad, lo demás son inventos”, señaló Cabello, quien acusó a la DEA de ser el “único cartel de drogas que opera a la luz de todo el mundo”.

El presidente Nicolás Maduro, por su parte, anunció la activación de un “plan de paz” con 4,5 millones de milicianos en todo el país. Según explicó, la medida busca garantizar la defensa de Venezuela frente a lo que calificó como “amenazas extravagantes” de Estados Unidos.
“Nuestros mares, cielos y tierras las defendemos nosotros. Ningún imperio va a venir a tocar suelo sagrado de Venezuela”, advirtió el mandatario.
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Acusaciones cruzadas y recompensa millonaria
El gobierno de Estados Unidos ha mantenido desde 2020 la acusación de que Nicolás Maduro lidera el Cartel de los Soles, una red de narcotráfico integrada por altos funcionarios civiles y militares venezolanos. La fiscal general, Pam Bondi, aseguró la semana pasada que el chavismo opera con carteles como el de Sinaloa para introducir drogas en Norteamérica.
Como parte de esa ofensiva, Washington incrementó la recompensa por información que conduzca a la captura de Maduro hasta los 50 millones de dólares, el doble de lo que en su momento se ofreció por Osama Bin Laden.

La medida fue respaldada por varios senadores republicanos, entre ellos Bernie Moreno, quien declaró en Cartagena que “Maduro no seguirá en el poder más allá de este año” y que Venezuela “se merece un líder que piense en su pueblo”.
El aumento de la tensión en el Caribe no ha pasado desapercibido, Gustavo Petro advirtió que cualquier operación militar contra Venezuela, sin la aprobación de países hermanos, “será una agresión contra América Latina y el Caribe”.
Gustavo Petro se metió en la discusión
“Colombia y Venezuela son el mismo pueblo, la misma historia. Defenderemos la región de cualquier intento de agresión extranjera”, señaló Petro en X, al tiempo que destacó que Caracas ha colaborado en el control del narcotráfico en la frontera común.
Sin embargo, sus declaraciones fueron criticadas por sectores políticos y empresariales en Colombia. María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham), cuestionó que la hermandad entre pueblos se convierta en “complicidad con una dictadura”.
La llegada de los destructores estadounidenses plantea varios escenarios. Por un lado, Estados Unidos busca presionar con fuerza al chavismo, aislar económicamente a Maduro y enviar un mensaje a los carteles latinoamericanos. Por el otro, Caracas insiste en que se trata de un montaje político con fines electorales en Washington.
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La caída de la dictadura de Venezuela podría beneficiar a Colombia
El exministro de Defensa colombiano Juan Carlos Pinzón advirtió que una eventual caída del régimen de Maduro traería beneficios para Colombia, en especial en la reducción de la violencia transfronteriza y la presión del narcotráfico. Sin embargo, alertó sobre la necesidad de no subestimar los acuerdos económicos binacionales que se han firmado recientemente.
Con ambos gobiernos endureciendo posiciones, los próximos días serán decisivos para medir hasta dónde llegará la tensión. Mientras el chavismo multiplica sus discursos de resistencia y despliega millones de milicianos, Washington mantiene su ofensiva judicial, económica y ahora también militar.
Lo que está en juego no es solo el futuro de Venezuela, sino también la estabilidad de la región. Entre amenazas de intervención, acusaciones de narcotráfico y despliegues militares inéditos, el Caribe se convierte de nuevo en escenario de una confrontación geopolítica que recuerda los días más tensos de la Guerra Fría.

















