El hombre posó para la prensa ante la basílica bizantina de Santa Sofía, convertida en mezquita desde 2011, y declaró que daba la bienvenida al papa.

Publicado por: Redacción Vanguardia
En momentos previos a la histórica visita del León XIV a la ciudad de Íznik (antigua Nicea), las autoridades turcas impidieron que Mehmet Ali Ağca, el hombre que en 1981 disparó contra Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro del Vaticano, lograra su objetivo de entrevistarse con el pontífice.
Intención pública y reacción policial
Ağca arribó a Íznik el jueves 27 de noviembre, y en declaraciones a medios locales manifestó su deseo de “dar la bienvenida al Papa” y tener con él “una charla de dos o tres minutos”, ya fuera en Íznik o en Estambul.
En esa ciudad, convertida en un referente histórico del cristianismo por haber albergado el primer concilio de Nicea en 325, el ex-sicario posó ante la antigua basílica bizantina (hoy mezquita) de Santa Sofía, reforzando sus declaraciones de buscar “buenas relaciones con el Vaticano”.
No obstante, horas antes de la llegada del Papa, autoridades turcas lo escoltaron fuera de la ciudad. Diversos medios señalan que fue retirado discretamente a Estambul.
Papa 2. Ioannes Paulus'u vuran Mehmet Ali Ağca, Papa 14. Leo'nun ziyareti öncesi İznik sokaklarında görüldü. pic.twitter.com/QtUzrPWnFo
— Popüler Gazete (@populergazeteTR) November 27, 2025
Crónica de un pasado turbulento que resurge
Mehmet Ali Ağca es conocido mundialmente por el atentado perpetrado el 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro, cuando disparó contra Juan Pablo II, hiriéndolo gravemente. Tras cumplir condena de cadena perpetua que incluyó años en prisión en Italia y luego en Turquía, fue liberado en 2010.
Desde entonces, su figura se ha cargado de polémica, con versiones contradictorias sobre sus motivaciones. Durante su paso por Íznik, su intento de acercamiento al nuevo pontífice generó alerta policial y mediática. La coincidencia de su presencia con la visita de León XIV, quien participó en una ceremonia ecuménica en Íznik para conmemorar el 1.700° aniversario del primer concilio cristiano, aumentó el valor simbólico del hecho.
Un gesto simbólico abortado
Aunque Ağca expresó públicamente su deseo de diálogo, las autoridades optaron por evitar cualquier tipo de encuentro con el Papa. Su salida de Íznik, bajo custodia policial, demostró que el protocolo de seguridad para la visita papal se aplicó sin excepción. Así, lo que inicialmente fue un aparente intento de reconciliación o de visibilidad mediática terminó en un desplazamiento forzoso hacia Estambul, con lo que la posibilidad de cualquier conversación quedó descartada.















