Así operaba el Ejército privado que desafió al Estado mexicano.

El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes en Tapalpa reveló la magnitud de un aparato criminal que, durante más de una década, acumuló lanzacohetes rusos, vehículos blindados artesanales y armamento de uso exclusivo de fuerzas especiales. Su muerte desencadenó 237 hechos violentos en 20 estados.
La tranquilidad habitual de Tapalpa, pueblo mágico del estado de Jalisco, conocido por sus paisajes y ambiente de descanso, se quebró en la madrugada del domingo 21 de febrero, cuando el estruendo de helicópteros militares y detonaciones sostenidas durante horas marcó el fin del hombre más buscado de México.

El narcotraficante más buscado en latinoamérica
Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sobre quien pesaba una recompensa de 10 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos, fue abatido por Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano en lo que el secretario de Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla, describió como “un ataque realmente muy violento”.
El operativo tuvo un costo humano considerable para las fuerzas armadas: 25 militares murieron en el enfrentamiento. Del lado del cártel, cinco integrantes cayeron durante el combate y otros tres resultaron gravemente heridos; fallecieron posteriormente a bordo de un helicóptero militar. Entre ellos se encontraba El Mencho. Además: México envía 2.000 militares a Jalisco tras la caída de alias ‘El Mencho’

Un arsenal propio de una guerra convencional
Lo que las autoridades encontraron al término del operativo, sumado a lo que las imágenes difundidas en redes sociales revelaron en las horas siguientes, expuso una realidad que pocos países enfrentan dentro de su territorio: un ejército paramilitar privado capaz de desafiar abiertamente a las fuerzas del Estado.
Entre el material incautado ese domingo se contabilizaron un fusil Barrett de alto calibre, granadas de mortero, dos lanzacohetes y ocho vehículos. Pero ese inventario es apenas una fracción de lo que el CJNG acumuló durante años. Lea también: Una mujer, seis helicópteros y un bosque: la caída final de alias ‘El Mencho’

Informes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y grabaciones conocidas tras el abatimiento documentan un arsenal que incluye fusiles Barrett calibre .50, capaces de perforar blindajes y dañar aeronaves; lanzacohetes RPG-7 de fabricación soviética; ametralladoras tácticas; granadas; dispositivos explosivos improvisados y, según reportes de la DEA, drones adaptados para ataques de precisión.
Las imágenes muestran, además, a integrantes del denominado Grupo de Élite del cártel equipados con cascos con visores, placas balísticas, sistemas de visión nocturna, radios encriptados y rifles automáticos con cargadores extendidos: una configuración que analistas de seguridad equiparan a la de unidades militares profesionales. Le puede interesar: Operativo contra alias ‘El Mencho’ deja 26 muertos y clima de violencia en Jalisco
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Los lanzacohetes rusos que derribaron un helicóptero
Las armas que mejor simbolizan la militarización del CJNG son los RPG-7, lanzagranadas propulsados por cohete de origen soviético, portátiles y operados por una sola persona.
Introducidos en las fuerzas armadas de la URSS en los años sesenta, han sido utilizados desde entonces en conflictos en Afganistán, Irak, Siria y Ucrania. Su capacidad para neutralizar tanques, vehículos blindados y aeronaves los convirtió en el arma predilecta de grupos armados irregulares en todo el mundo. Para leer: Sacerdotes exponen al Santísimo en Jalisco en medio de violencia por muerte de ‘El Mencho’

Al tratarse de armamento de uso exclusivo de fuerzas militares, el CJNG los adquirió en el mercado negro a precios que oscilan entre 900 y 2.000 dólares por unidad, según fuentes abiertas. El alcance efectivo del arma va de 200 a 500 metros, y su calibre permite perforar estructuras ligeras y blindajes convencionales.
No fue un elemento decorativo dentro de su arsenal. El 1 de mayo de 2015, un RPG fue utilizado para derribar el helicóptero Cougar, matrícula 1009, de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), en los municipios de Casimiro Castillo y Villa Purificación, en el sur de Jalisco.
Ese día se desplegó la Operación Jalisco con el objetivo de capturar a El Mencho, pero los sicarios recibieron la alerta a tiempo y respondieron con fuego antiaéreo, frustrando el operativo.
Los “monstruos”: blindados artesanales para la guerra urbana
Tan representativos como los lanzacohetes son los vehículos blindados artesanales que el CJNG perfeccionó durante años y que el mundo conoció como “monstruos”.
Construidos sobre camionetas de alto tonelaje, estas unidades están reforzadas con placas de acero calibre militar, torres para tiradores, escotillas para disparar desde el interior, sistemas de luces policiales y llantas de uso táctico.
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Fue precisamente con este tipo de armamento y vehículos que en 2020 el cártel ejecutó el ataque contra Omar García Harfuch, entonces jefe de seguridad de la Ciudad de México, quien viajaba en una camioneta blindada cuando fue emboscado.
El atentado demostró el alcance operativo del CJNG incluso en el corazón de la capital. García Harfuch sobrevivió y, años después, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, fue nombrado secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, desde donde impulsó el operativo que culminó con la muerte de El Mencho.
De policía municipal a líder del narco global
La trayectoria de Oseguera Cervantes es, en sí misma, un retrato de las contradicciones del Estado mexicano. Nacido el 17 de julio de 1966 en Aguililla, Michoacán, inició su carrera delictiva vendiendo drogas en Estados Unidos.

Tras ser deportado en 1992, regresó al país y trabajó como policía municipal en Tomatlán, Jalisco. Esa experiencia en las fuerzas del orden precedió su incorporación al crimen organizado a través del llamado Cártel del Milenio. Se recomienda: ¿Tuvo algo que ver? Influencer aclara versiones sobre supuesta traición a ‘El Mencho’
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Fortalecido por su alianza con Los Cuinis, familia de su esposa, fundó el CJNG y lo transformó en algo cualitativamente distinto al narcotráfico tradicional: implementó una estructura piramidal altamente jerarquizada, con él en la cúspide, y un modelo de expansión similar al de franquicias que le permitió extenderse a cinco continentes y dominar el tráfico de drogas sintéticas, especialmente el fentanilo.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos estima que el contingente armado activo del cártel se sitúa entre 4.000 y 5.000 sicarios, aunque el total de colaboradores podría superar los 8.000 integrantes.

237 ataques en 20 estados: el país en llamas
La noticia del abatimiento de El Mencho desencadenó una respuesta coordinada que evidenció la extensión territorial del cártel.
En las horas posteriores al operativo se registraron 237 hechos violentos en 20 estados del país, incluidos bloqueos carreteros, incendios de comercios y bancos del Bienestar, agresiones a militares y la fuga del penal de Puerto Vallarta, que dejó un custodio muerto y 10 reos evadidos.
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Jalisco concentró la mayor parte de la violencia, con siete agresiones directas y 45 bloqueos, mientras que Michoacán reportó 33 bloqueos y múltiples ataques a personal militar y policial.
Los analistas interpretan la reacción inmediata del Grupo de Élite del cártel —que difundió imágenes de sus efectivos armados poco después del operativo— como una señal de continuidad y una demostración de fuerza en pleno proceso de reacomodo del liderazgo.
La pregunta que ahora recorre los círculos de seguridad de México y Washington es la misma que planteó The Wall Street Journal: el país puede esperar más violencia si continúa presionando su campaña contra los cárteles. Sin embargo, el costo de no haberlo hecho ya había quedado demostrado durante décadas. La era de El Mencho terminó en Tapalpa. Lo que viene después aún no tiene nombre.

















