Venezuela atraviesa una reconfiguración silenciosa pero profunda de sus estructuras de poder.

Desde que Delcy Rodríguez Gómez asumió la presidencia encargada de Venezuela, uno de sus movimientos más estratégicos apuntó directamente al corazón del sistema judicial venezolano. Una institución que durante años funcionó como instrumento político al servicio de Nicolás Maduro, de su esposa, Cilia Flores y del partido chavista. Lo que se prepara en Caracas es una renovación de proporciones históricas en el Tribunal Supremo de Justicia.
Según versiones extraoficiales que proviene de los círculos vinculados al máximo juzgado, aproximadamente 12 de los 20 magistrados que conforman el TSJ abandonarían sus cargos en el marco de este proceso, lo que representaría una renovación de cerca del 70 % de su composición actual.
La vía prevista para la salida de la mayoría de ellos sería la jubilación. La Asamblea Nacional, presidida por Jorge Rodríguez Gómez, hermano de Delcy, ya dio el primer paso formal al aprobar el nombramiento de una comisión preliminar encargada de recibir, preseleccionar y remitir a la plenaria las credenciales de los candidatos al cargo, dando inicio a un proceso constitucional que desembocará en la conformación de un tribunal con figuras más cercanas a los hermanos Rodríguez. Además: Estados Unidos permite que Maduro use recursos venezolanos para pagar su defensa

Magistrados con vínculos a Cilia Flores encabezan la lista de salientes
Entre los nombres que circulan con mayor fuerza en la lista de salida figura Maikel Moreno, magistrado de la Sala Penal y expresidente del TSJ entre 2017 y 2022, considerado una ficha de confianza de la pareja Maduro-Flores.
Sobre él pesan sanciones impuestas por 42 naciones, incluidas Estados Unidos y la Unión Europea, por su presunta contribución al socavamiento de la democracia y el Estado de Derecho en Venezuela. Le puede interesar: Petro viaja a Caracas para definir con Delcy Rodríguez el nuevo plan de seguridad fronteriza

Además, el gobierno de Washington ofrece una recompensa de cinco millones de dólares por información que facilite su captura, pues enfrenta cargos por presunta participación en crimen organizado transnacional, recepción de sobornos y lavado de dinero.
Moreno estuvo al frente del TSJ desde el 30 de abril de 2019, durante el intento de golpe de Estado contra Maduro. El dirigente opositor Leopoldo López aseguró en su momento que el magistrado formaba parte del complot, pero que al final no cumplió con el compromiso de dictar una sentencia a favor del levantamiento.
Aunque logró recuperar la confianza de Maduro y fue ratificado en 2022 por un nuevo período de 12 años, la llegada de Rodríguez a Miraflores habría apagado definitivamente su estrella. Siga informado: Primeros detalles: así fue el cara a cara entre Gustavo Petro y Delcy Rodríguez en Caracas
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También se da por descontada la salida de Elsa Gómez, presidenta de la Sala Penal y tía de la esposa de Walter Gavidia Flores, hijo mayor de Cilia Flores. En 2013, la propia Sala Constitucional del TSJ la señaló por haber cometido un “error inexcusable” y haber actuado “de forma grotesca” cuando, en su condición de jueza de la Corte de Apelaciones de Caracas, favoreció a un general del Ejército condenado por corrupción. Otras noticias: Delcy Rodríguez cumple una semana como presidenta encargada bajo presión de EE.UU.
En los últimos tiempos ha sido cuestionada por presuntamente ejercer presiones indebidas en los tribunales y liderar la persecución judicial contra la disidencia tras las elecciones presidenciales de julio de 2024.

A ellos se suma Edgar Gavidia Rodríguez, jefe de la Sala Social y primer vicepresidente del TSJ, quien es hermano del primer esposo de Cilia Flores. En la lista de posibles salientes también aparecen los nombres de Luis Damiani, Lourdes Suárez y Michel Velásquez, de la Sala Constitucional; Henri Timaure, de la Sala de Casación Civil; Juan Carlos Hidalgo y Malaquías Gil, de la Sala Político Administrativa; y Tania D’Amelio, segunda vicepresidenta del TSJ y exrectora del Consejo Nacional Electoral, también señalada como cercana a Flores. Con menor intensidad, se especula incluso con la eventual salida de la presidenta del propio tribunal, Caryslia Rodríguez.

Una señal de apertura o una nueva jugada del régimen
La renovación del TSJ se convierte en una prueba de fuego para medir la disposición real del chavismo frente a una eventual apertura democrática, un proceso que Estados Unidos observa con atención, consciente de que el Poder Judicial es una pieza clave en cualquier transición en Venezuela.
El diputado opositor Henrique Capriles Radonski subrayó que este proceso es “muy importante” con el fin de que el país cuente con un sistema de justicia que funcione para todos los venezolanos y que sea genuinamente independiente. Además: Vladimir Padrino López vuelve al gobierno de Delcy Rodríguez

Sin embargo, los analistas advierten que las apariencias pueden ser engañosas. El constitucionalista José Valderrama fue tajante al señalar que no existe ningún cambio real, sino una reestructuración orientada a favorecer a la nueva faceta del régimen. Lea aquí: Hijo de Maduro habla tras su captura y advierte: “La historia dirá quién traicionó”
“El régimen está jugando todas sus cartas para prevenir que la transición ocurra”, afirmó en declaraciones recogidas por NTN24. La ONG Provea recordó, por su parte, que en 2024 el TSJ jugó un papel fundamental en el desconocimiento de la voluntad popular expresada en las elecciones del 28 de julio, cuando usurpó funciones del Consejo Nacional Electoral para avalar los resultados proclamados por Maduro en medio de denuncias de fraude. Esa historia pesa sobre cualquier intento de presentar la renovación judicial como un paso genuino hacia la democratización del país.

















