domingo 09 de diciembre de 2018 - 12:01 AM

El chavismo se aleja de América Latina

De Chávez a Maduro: el proyecto socialista en Venezuela ha pasado de la ilusión a la decepción, del auge a la caída.

Al cabo de 20 años de que Hugo Chávez irrumpiera en la escena política venezolana con su proyecto del “Socialismo del Siglo XXI”, el país se consume en una crisis, sin precedentes, a nivel político, económico y social, que lo está llevando a un punto de no retorno.

Antes de morir, en 2013, Chávez anunció que su sucesor debía ser Nicolás Maduro, quien recogió las banderas de la “Revolución”, llevando al país a un estado agonizante, asfixiado por una “galopante” hiperinflación, un severo desabastecimiento, y una diáspora sin parangón.

A esto se le suma que el modelo de integración regional latinoamericana promulgado por el chavismo también naufragó, en medio de un contexto internacional de creciente inestabilidad y caída estrepitosa de los precios del petróleo (mayor financiador del proyecto socialista), sin desconocer los errores del gobierno venezolano, al que cada vez le costó más seguir aquel derrotero.

En los últimos años Venezuela se ha ido aislando cada vez más de sus vecinos, y acercando a regímenes y gobiernos con los cuales ha estrechado lazos comerciales e ideológicos.

Para Rosembert Ariza, el proceso histórico del chavismo se debe examinar a partir de tres momentos: lo que ocurrió antes de la llegada al poder del exmilitar en diciembre de 1998, es decir lo que aconteció con el “Caracazo” (represión violenta del entonces presidente Carlos Andrés Pérez); cuando Chávez gana las elecciones y muere (1999-2013) y un tercer escenario con Maduro.

“Porque echarle la culpa a un cadáver de lo que está pasando ahora resulta un tanto incomprensible y dramático”, opina.

Igualmente destaca que Chávez fue un acontecimiento de las circunstancias históricas de América Latina y Venezuela en un contexto económico en donde los precios del petróleo le sonreían al país con las mayores reservas de crudo en el mundo.

Otro factor relevante en este análisis, según Ruiz, es que si bien hubo un momento de florecimiento y efervescencia del chavismo, es evidente una falta de comprensión de quienes asumieron su legado, “que no tenían ni el carisma ni la habilidad política para comunicarse y proponer el proyecto socialista”.

Pero luego, viene la decadencia, que tiene que ver con el mercado internacional del petróleo, el sistema financiero internacional, y la transformación en la política internacional que también pone en el mapa a Chávez, la Unasur y lo que representa el líder socialista y sus ideas en el concierto internacional.

Camilo Enciso, internacionalista de la Universidad del Rosario, tiene una lectura más crítica de lo que han sido estos 20 años del chavismo.

“Se reducen primero a que pasamos de la promesa de una democracia profunda a una dictadura; pasamos de la promesa de un gobierno transparente y al servicio de la gente, a la cleptocracia más monumental del siglo XXI, y pasamos de ver un país rico y lleno de oportunidades, a un país con el peor colapso económico a nivel global”, subraya.

Con cleptocracia se refiere a una forma de usar el poder en la cual quienes lo detentan hacen todo lo que está al alcance para beneficiarse de los recursos públicos del Estado en detrimento de la confianza pública y de la ciudadanía.

Y eso, a su juicio, tiene como consecuencia grave, “la gran desilusión de lo que fue el Socialismo del Siglo XXI que terminó reducido a ser una expresión más de la politiquería y de la corrupción extrema”.

El analista internacional Eduardo Vior estima que el balance del chavismo ha sido contradictorio.

En principio, agrega, fue positivo por la evolución de derechos a la mayoría pobres de Venezuela, reivindicaciones sociales que se consiguieron, pero igualmente errores en la gestión de la política económica, problemas de corrupción, y la incapacidad para salir de la monoproducción petrolera. Factores que explican en gran parte la gran crisis económica, el bloqueo económico de Estados Unidos y el sabotaje que se hace desde Colombia, remarca el experto.

Y en ese contexto, Vior recalca que el presidente Maduro no ha estado a la altura de Chávez, “puede mantener el corazón y el espíritu del mensaje, pero cambian las formas, falta esa comunicación que tiene esa gran figura con su pueblo”.

Fracasó integración regional

Otro aspecto a considerar, advierte el internacionalista Enciso, es que Venezuela, después de haber sido uno de los países motores de la integración regional latinoamericana alrededor del proyecto socialista de otros países como Argentina, Bolivia y Nicaragua, terminó como un “país paria, aislado de la comunidad internacional”.

En lo mismo concuerda el profesor Ariza, quien dice que Maduro no ha tenido la capacidad de ser articulador en América Latina, ni conseguir el respaldo internacional en la forma en que lo hizo Chávez, sin desconocer la crisis económica y el mal manejo que ha hecho a la guerra económica de la que es sujeto Venezuela.

A lo que el experto Vior añade, que es claro que Maduro no ha podido llevar a la práctica y generar transformaciones en la realidad venezolana, y en su falta de capacidad de recuperar la confianza en sectores de la población que están decepcionados, y optaron por apartarse del proyecto socialista.

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